El sexo: El pecado estrella de los confesionarios

La confesión, el pecado y el Vaticano.
La confesión, el pecado y el Vaticano. PD

La importancia que la Iglesia ha dado, durante siglos, al sexo como fuente de pecado y perdición, no deja de ser un sinsentido para aquellos que hemos leído y estudiado, las palabras de Jesucristo, y sabemos que el tema sexual, en el magisterio de Jesús, prácticamente no aparece, y lo poco que aparece, es contemplado con benevolencia.

Sin embargo, lo que sí criticó Jesucristo con dureza, fue la soberbia, el egoísmo, la riqueza y el lujo desmedido e insolidario; la maledicencia y la murmuración; la calumnia, el prejuzgar a nuestros semejantes, y la falta de caridad y compasión para con nuestro prójimo.

Pecados estos que, farisaicamente, fueron pasando a un segundo plano, al irse convirtiendo la cuestión sexual en el pecado estrella por excelencia, y plato fuerte de los confesionarios.

¿Por qué? Para responder a esta pregunta habría que escribir un libro. De hecho, lo escribí y lo tengo publicado, aunque he evitado su difusión para no montar más escándalos de los que los propios interesados, que viven de la Iglesia, han montado.

Mi fe es fuerte, y está forjada a prueba de papas y obispos; y no la quebrarán por mucho que se empeñen en ello.

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Autor

Antonio Gil-Terrón Puchades

Antonio Gil-Terrón Puchades (Valencia 1954), poeta, articulista, y ensayista. En la década de los 90 fue columnista de opinión del diario LEVANTE, el periódico LAS PROVINCIAS, y crítico literario de la revista NIGHT. En 1994 le fue concedido el 1º Premio Nacional de Prensa Escrita “Círculo Ahumada”. Ha sido presidente durante más de diez años de la emisora “Inter Valencia Radio 97.7 FM”, y del grupo multimedia de la revista Economía 3. Tiene publicados ocho libros, y ha colaborado en seis. Actualmente escribe en Periodista Digital.

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