Victor Entrialgo: «La pregunta del millón»

Victor Entrialgo: "La pregunta del millón"

Repetida continuamente en despachos, bares, talleres y hospitales por parte de abogados, optometristas, médicos, pensionistas, conserjes, economistas, empleados de la limpieza, la pregunta que se hacen todos los héroes autónomos, lo mismo jóvenes que mayores, deberían hacerla en pasapalabra antes de entregar el bote:

¿Cómo puede todavía alguien, como si hubiera estado siete años fumando porros en el Tibet, despues de una gestión nefasta plagada de escándalos, con toda la familia en los tribunales, ridículos internacionales, amnistías de sátiros, terroristas y golpistas entre una sarta de mentiras leninistas pronunciadas por el jefe de una manada de suricatos y llamas que siguen escupiendo desde la ventana del chalet, seguir votando al PSOE y asociados?

¿Cómo puede alguien seguir apoyando a unos alcahuetes salidos de una casa de lenocinio, hipócritas que tratan de aparentar lo que no son, que en vez de ponerle un piso a la mujer que le financió el poder con el dinero de las saunas, utilizó un programa de lavado del pasado y entre la ropa sucia apareció una cátedra de plástico de la universidad cómplice Complutense?

¿Cómo puede seguir sucediendo todo ésto despues de siete años en la que llaman democracia a un estado insostenible en el que la actividad económica privada de la mitad del país está sufragando a la otra mitad de funcionarios públicos en beneficio del gobierno?

¿Cómo puede aceptar nadie que su gobierno, ante la complicidad de los poderes económicos de un país, siga prolongando el clientelismo del siglo XIX inventándose funcionarios y tratando a los jóvenes que no tienen vivienda como rebaño, dándoles una subvención, una cartilla de racionamiento y un bono «cultural» sin distinguir siquiera qué es cultura, en lugar de dedicarlo a vivienda y al mantenimiento de las vías, los aeropuertos y las carreteras?

Pues ahí está el porqué. Como usted sabe de sobra estimado lector, para la pregunta del millón no hay más que una respuesta. Basta escuchar los medios afines y ver el boletín oficial. Llevan siete años comprando el gobierno y las instituciones.

La parte buena de este drama histórico con elementos de tragedia como Ricardo III, es que Sanchez, Begoña y todos estos hipócritas que tratan de aparentar lo que no son, -raíz última del complejo que está en el origen de lo que estamos padeciendo,- al menos son chivos expiatorios que acaparan con avara estulticia todo el malestar nacional, en lugar de tener que andar por ahí, diversificándolo.

La mala es que por culpa de estos mequetrefes que siguen a un tontorolo salido de una sauna, su oportunismo y sus continuas provocaciones, llevamos siete años vomitando sus manipulaciones, poco derecho para una Nación que está siendo vendida en almoneda a unos bandoleros chantajistas a cambio de conservar un gobierno infame, sin que podamos sujetarnos la indignación pensando en el tiempo que llevará limpiar tanta basura y sin haber podido aprovechar el tiempo que nos están robando para tomar clases de piano, de tai chi o de lo que sea.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído