ANTONIO PÉREZ HENARES: "El caso Gurtel comenzó hace más de cinco años y este lleva ya tiempo"

«Lo que necesitamos es juicios y lo que nos sobra son culebrones»

Empieza a ser vital que todo ello se substancie en algo más que en portadas de periódicos

"Lo que necesitamos es juicios y lo que nos sobra son culebrones"
La infanta en los juzgados EP

Estos aberrantes plazos que permiten, por si fuera poco, la creciente impresión de que los afectados se escabullen y se solazan

El caso Gurtel comenzó hace más de cinco años. Varios de los acusados han pasado ya por prisión preventiva y, tras haber agotado el margen previsto, han sido puestos en libertad, a la espera de juicio.

Ya son años también los que el caso de los ERE lleva de tramitación sin que se haya acabado la instrucción. Camino de lo mismo lleva el asunto Noos-Ainzón que afecta a Iñaki Urdangarin y su mujer, la infanta Cristina.

Tres ejemplos de los muchos que pueden ponerse y que parecen no acabar nunca. Reflejo de una justicia tan angustiosamente lenta que convierte los procesos en embarrados culebrones donde al final acaba por haber de todo excepto lo que habría de importarnos a todos: los hechos, los responsables, su enjuiciamiento, su inocencia o culpabilidad y las sentencias.

Así nos está sucediendo que lejos de comprender, confiar y respetar a nuestras leyes, y nuestro sistema judicial, todo ello se esté deteriorando y pervirtiendo en la imagen de la ciudadanía.

Así es que en vez de asistir a la acción de la justicia lo que nos parece asistir es al rodaje de sucesivos capítulos de un serial donde el guión se alarga cada día, los jueces se convierten en protagonistas y hasta los delincuentes consiguen en ocasiones obtener el cargo de directores de escena.

Este sábado estamos asistiendo a una de las más esperadas, donde se espera un share que reviente la taquilla televisiva y donde parece que lo de menos es el contenido de la declaración y lo demás el atrezzo y el paseillo.

Es perentorio y necesario que todos los asuntos señalados y muchos otros sean depurados y juzgados. Es imprescindible que sepamos la verdad y se castigue a los culpables.

Pero empieza a ser vital que todo ello se substancie en algo más que en portadas de periódicos, en aperturas de informativos, en competiciones de sesgos contrarios, en despliegues atronadores o en silencios interesados y en encanalladas tertulias.

Empieza a ser una necesidad nacional que el culebrón acabe y que de una vez por todas se acuse, se juzgue y se sentencie.

Porque no puede ser, y de hecho no parece ser así en lugar alguno, que haya tan delirante y exasperante demora, enredo, añadidos y derivados, que nos lleve a estos aberrantes plazos que permiten, por si fuera poco, la creciente impresión de que los afectados se escabullen, se solazan y si al final resultan condenados tampoco por ello pisan cárcel porque salen con que van a pedir indultos y su entrada en prisión queda de nuevo aplazada.

A uno le empieza a parecer que no verá nunca el final de según que caso ni puede que le alcance el tiempo de escuchar sentencia alguna y ya ni digo el ver alguna de ellas cumplida.

A uno el culebrón, los culebrones hace ya mucho tiempo que le agotan. Y creo que están agotando hasta el hastío al conjunto de la sociedad española.

Pero con ello acabamos la semana y con ellos comenzaremos la próxima. Resulta imposible sustraerse a su influjo, aunque se den los datos del paro o aunque el CIS ofrezca los datos de una de las encuestas más esperadas.

Sobre el primer asunto no hay otro calificativo que el de «malos«. Menos «malos» o lo que quieran de «malos» pero «malos«. Porque en una España con esos millones de parados uno más es ya un dato catastrófico.

Pero dicho lo cual lo que digo es que cuando bajaban era por tanto «buenos«, un poco o un algo, «buenos«. Y lo que no vale es descalificarlos cuando estorban para el argumentario y utilizarlos solo cuando conviene. O valen o no valen.

Y si valen en una ocasión valen también para las otras. Dicho lo cual me arriesgaré al pronóstico más esperanzado pero con alguna información fiable.

De los antecedentes y de la prospectiva más lógica puede ser ya febrero el primer mes, desde hace ya ni se sabe cuantos, que se cree por vez primera empleo neto en España. Ese para mi será el dato, el primero y más esencial de todos los que pueden hacer pensar que si se abre algún mejor futuro ante nosotros.

La otra cuestión, la de la encuesta, señala algo muy lógico. Que es desgaste del PP es considerable, pero que no llega a la hecatombe absoluta, y puede llegar aún en cabeza aunque resollando, que el PSOE no lo aprovecha pero mantiene la primacía en la oposición, no hay sorpasso, que los crecimientos de los emergentes parecen alcanzar techos y puede que sufran ciertos repartos y que en las europeas van a ir a votar unos cuantos y los que vayan pueden hacer algún extraño eurodiputado como por otro lado ya es costumbre.

Aunque como ya he escrito no se fíen, que empieza a haber demasiado anzuelo para el mismo caladero y que algunos no comprenden que hay un trecho largo entre el tuit y el voto y que pueden ser los unos menos que los otros.

 

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