ANÁLISIS

Pedro Sánchez: ‘Doctor Fraude’ y fenómenos paranormales en el ‘tesisgate’

Los plazos imposibles delatan al presidente socialista: la tesis cita eventos que ocurrieron 3 días antes de entregarla

Pedro Sánchez: 'Doctor Fraude' y fenómenos paranormales en el 'tesisgate'
Pedro Sánchez y sus copias. EP

El tesisgate de Pedro Sánchez va camino de convertirse en el padre de todos los esperpentos universitarios vinculados a un político (TVE: «No se puede hablar de la tesis de Sánchez, como cuando con Zapatero estaba prohibido hablar de crisis»).

Las revelaciones que este 20 de septiembre de 2018 aportan C. Cuesta, M. Cerdán, S. Sanz y M. A. Ruiz Coll en OKdiario no hacen sino ahondar en la impunidad con la que Pedro Sánchez elaboró su doctorado fake -negro incluido- consciente de que tenía garantizado su cum laude presentara lo que presentase por muy paupérrimo en forma y fondo que fuera, como de hecho sucedió.

A medida que este periódico publica evidencia tras evidencia, el cariz del tema roza lo paranormal. De otra manera no se puede explicar que Sánchez depositara la tesis el 5 de octubre e incluyera hechos acaecidos tres días antes.

Para colmo, estaban mal citados, igual que el desarrollo matemático o las fórmulas.

¿Cómo es posible un añadido de ese tipo en un trabajo ya cerrado y perfectamente encuadernado?

¿Estamos ante un poltergeist universitario? Más allá de los fenómenos inteligibles -y de cualquier apunte irónico- lo único cierto es que Pedro Sánchez actuó con total impunidad. Cada nueva información así lo demuestra.

No sólo presentó una tesis repleta de párrafos copiados, mal citados y repletos de erratas y faltas de ortografía -impropio de cualquier trabajo universitario hecho con un mínimo de seriedad-.

Además, incluyó un contenido imposible por mera cuestión de tiempo. Por ejemplo, informes plagiados del Ministerio de Industria que no se publicaron hasta unas semanas antes de que depositara dicha tesis.

Si este trabajo académico que a la postre le permitió dar clases en la Universidad Camilo José Cela hubiera sido medianamente serio, la corrección y la edición le hubieran llevado meses y, por supuesto, una vez concluida, jamás le hubiera permitido añadir nuevos conceptos en el último mes.

No obstante, hablamos de un trabajo repleto de deficiencias teóricas y prácticas, pero también éticas y morales. Un trabajo impropio de un presidente del Gobierno, presentado sin el más mínimo cuidado ni esmero. Una chapuza que cambió varias veces a pocas horas de que quedara depositada para el estudio de un tribunal que, por otra parte, se caracterizaba por su inexperiencia y endogamia.

Sánchez sigue sin mandar la demanda contra los medios y periodistas que lo han puesto en evidencia, al tiempo que los hechos incontrovertibles se amontonan en su contra (¿Demandará el exministro Miguel Sebastián a Jesús Maraña por acusarle de estar detrás de la ‘fake tesis’ de Sánchez?).

¿No tiene nada que decir, señor presidente?

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