Hubo millones de españoles convencidos hace dos años de que bastaría quitar a Zapatero y sus ministras 'inútiles' colocando en sus cargos a gente competente, para que España saliera del hoyo
Malas noticias para de Mariano Rajoy, Soraya Saénz de Santamaría, María Dolores de Cospedal y sobre todo para Pedro Arriola, el bien pagado ‘gurú‘ demoscópico que marca desde hace años la línea de los populares en lo que a tácticas políticas y comunicación se refiere.
Por primera vez en esta legislatura el PSOE está en condiciones de ganar unas elecciones al PP. Incluso, según el sondeo de Metroscopia para ‘El País’, los socialistas tienen una ligera ventaja en la estimación de voto.
El sondeo es el primero realizado con la corrección de una previsión de participación de voto del 62% (casi nueve puntos menos que en las anteriores generales). Es decir, no como muestra de la temperatura electoral del momento, sino estimando el resultado como si se celebraran ya las elecciones generales.
El PSOE tendría el 30,5% de los votos, frente al 30,1% del PP. Esos datos muestran que, más que recuperación del PSOE, lo que se ha producido hasta ahora es un hundimiento notable del respaldo a los populares en la legislatura.
La caída del PP con respecto a las generales de 2011 es de 14,5 puntos, mientras que el PSOE solo ha recuperado 1,8 puntos.

La legislatura está llegando a su ecuador y se aproximan las elecciones europeas de mayo de 2014, con la vista en las municipales y autonómicas de 2015.
Hubo millones de españoles convencidos hace dos años de que bastaría quitar a Zapatero y sus ministras ‘inútiles‘ colocando en sus cargos a gente competente, para que España saliera del hoyo. No ha sido así.
La crisis es mucho más profunda y sus persistencia, sumada a medidas impopulares como son los recortes de servicios y sueldos y las subidas de impuestos, pasan factura.
El PP ha puesto en marcha su maquinaria para intentar recuperar el voto perdido. De nuevo su fidelidad de voto está en el 38%.
Una parte importante de los antiguos votantes populares se mantienen en la abstención, pero en el partido perciben que, finalmente, esos votantes pueden volver a decidirse a acudir a las urnas ante una eventual convocatoria electoral.
La estrategia del presidente del Gobierno se basa en orillar y enterrar el escándalo de su extesorero Luis Bárcenas y poner en el primer plano los primeros atisbos de recuperación económica.
Con ese discurso, que se completa con la apelación a las clases medias con la bajada de impuestos para el último año de legislatura, Rajoy espera remontar todo su desgaste.
Pero -como subraya con toda la intención Fernando Garea en ‘El País’-, el sondeo dibuja una realidad alejada de ese diagnóstico del presidente y su círculo de asesores.
Para empezar, dos de cada tres votantes del PP (el 64%) consideran que los dirigentes del partido no colaboran con la justicia en el esclarecimiento del caso Bárcenas, y el 73% considera que no es acertada y es irreal la decisión de apartar el caso de la agenda política.

