Ubicado en la calle Padre Damián 38, (frente al NH Eurobuilding), y decorado por el estudio Cuarto Interior, Rocacho se ha consolidado como uno de los máximos referentes de la cocina tradicional de culto al producto. Su nombre, que hace referencia a la roca como símbolo de pureza y sustento de toda naturaleza, es una declaración de intenciones, ya que su oferta está basada en la calidad de una materia prima esencial (carnes, pescados, arroces y verduras de primera categoría) y en el poder de la brasa (la piedra convertida en fuego) a la hora de extraer todo el potencial de los alimentos que conforman su despensa.

De plena tendencia
La vuelta a las raíces, la apuesta por la sencillez frente a la complejidad técnica y la búsqueda incesante de la pureza del sabor que marcan la actualidad gastronómica han hecho que la cocina del fuego resurja con fuerza. Rocacho, que está concebido como un moderno asador tanto en el fondo como en la forma, es adalid de esta tendencia gracias a una cocina honesta y sin artificios en la que la parrilla de carbón de encina es la gran protagonista. Por ella desfilan pescados, como el rodaballo salvaje, la merluza (que también se oferta rebozada en tacos o en salsa verde), el bacalao, el pixín o los chipirones de anzuelo, y excelsas carnes, entre las que se encuentra la mayor selección de cortes de El Capricho de la capital.

A la brasa se ofrecen la chuleta de vaca de trabajo (de 40 o de 90 días de maduración), el solomillo de buey y de vaca y la entraña y la hamburguesa de buey, así como el pollo campero o las chuletitas de cordero lechal burgalés, que pueden acompañarse con patatas fritas caseras, ensalada o pimientos del piquillo confitados.

Para los amantes de la proteína son también buena opción el carpaccio, el steak tartar, la carrillada

Los callos

y las chacinas (espectacular cecina, chorizo y salchichón), todo ello procedente de los célebres bueyes de Gordón.

Mención especial merecen además los arroces y fideuás, de potente sabor, finísima capa y buen socarrat, destacando especialmente la paella del señoret y la de cigalas y alcachofas.

En los entrantes, conviven propuestas clásicas, como la ensaladilla rusa (hecha al momento) y las croquetas, Con platos más originales como el taco de cangrejo con guacamole y kimchi, la lasaña de gamba roja a la brasa

Verduras de temporada como las alcachofas

No te puedes perder los rocachos de bacalao, cubiertos con un rebozado Orly teñido de negro con tinta de calamar emulando el carbón como seña de identidad de la casa.

Y para los golosos, los postres, todos caseros y muchos terminados en mesa, a la vista del comensal, como las filloas flambeadas o el tiramisú.

La oferta de Rocacho se completa con una cuidada bodega con cerca de 50 etiquetas procedentes de los mejores viñedos del país y algunas referencias foráneas, incluyendo una buena selección de champagnes.
Asador contemporáneo
Estéticamente, Rocacho es un local moderno, elegante y acogedor en el que, en sintonía con su filosofía culinaria, predominan los materiales puros, como la piedra (que viste la barra y su parrilla vista), la madera y el bronce. El espacio está distribuido en diferentes ambientes: una terraza acristalada, ideal para alargar la sobremesa (no doblan turnos y cuentan con una magnífica carta de cócteles y destilados premium), una pequeña zona de barra con mesas altas y el comedor, distribuido en dos alturas y con capacidad para albergar dos reservados para entre diez y 40 comensales.

Dispone de servicio de comida para llevar y delivery, que incluye un 60% de los platos de su carta y una selección de vinos por botellas a un precio un 25% inferior que en el restaurante


Rocacho
Padre Damián, 38
914 21 97 70
Horario de cocina: de lunes a domingo de 13:00 a 16:30 horas y de 20:30 a 00:00 horas
Precio medio: 60€
