Por todo lo alto

Brígida Gallego

De Rioja a la Ribera: El Viaje de un Gigante del Vino

Grupo Barón de Ley Escribe su Nueva Historia en Ribera del Duero con Coto de Caleruega

Un viñedo propio de 370 hectáreas en las alturas de Caleruega y un equipo con dos décadas de experiencia son los cimientos de este proyecto que bebe de la historia para crear vinos de una frescura moderna

Coto de Caleruega

Grupo Barón de Ley Escribe su Nueva Historia en Ribera del Duero con Coto de Caleruega

El Grupo Barón de Ley es, sin duda, un nombre que resuena con fuerza en las bodegas de Rioja. Un referente. Pero incluso los gigantes necesitan nuevos horizontes. Y han encontrado el suyo en un rincón histórico y privilegiado de Burgos. Su nueva apuesta se llama Coto de Caleruega Roble 2024, y es mucho más que un vino: es la primera piedra de una bodega, la materialización de un sueño vitivinícola en el corazón de la D.O. Ribera del Duero.

Imaginemos un lugar donde el cielo parece más cercano. Donde el aire es puro y las noches son frescas, incluso en pleno verano. Ese lugar es Caleruega, un enclave en el extremo noreste de la Ribera del Duero, donde las viñas se escalonan entre los 960 y los 1.070 metros de altitud. No es un terreno cualquiera. Es un territorio de carácter, moldeado por una climatología extrema y unos suelos ricos que imprimen un sello distintivo a la uva. Aquí, lejos del bullicio, es donde el grupo ha decidido plantar su bandera y escribir un nuevo capítulo.

La filosofía de Barón de Ley siempre ha sido clara: la calidad nace en el viñedo. Lo demuestran en Rioja y es el pilar incuestionable de este nuevo proyecto. No se han lanzado a comprar uva aquí y allá. Han ido a lo grande, con la ambición del que quiere controlar cada paso. Han adquirido 370 hectáreas de viñedo propio. Son 370 campos de juego donde la uva Tempranillo, y su compañera de viaje Merlot, crecen con una lentitud y una concentración que solo las alturas pueden otorgar. Esta altitud es la clave secreta, el ingrediente que dota a sus vinos de una acidez vibrante y una frescura que los hace únicos.

Pero un gran viñedo necesita grandes custodios. Detrás de Coto de Caleruega hay un tándem con más de 20 años compartiendo vendimias y conocimientos en Ribera del Duero. Por un lado, está Lluís Laso, un enólogo con una mente abierta a la innovación, capaz de interpretar el lenguaje de la uva. Por el otro, Javier Vicente, un ingeniero agrónomo que siente el latido de la tierra, que conoce cada palmo del terreno como si fuera la palma de su mano. Esta dupla es el alma del proyecto. Su experiencia es la brújula que guía cada decisión, desde el cuidado de la cepa hasta el embotellado.

Coto de Caleruega

El resultado de todo este trabajo es el Coto de Caleruega Roble 2024. Un vino que es una declaración de intenciones: frescura y elegancia por encima de todo. Es un coupage de Tempranillo y Merlot que habla directamente de su origen. Para preservar esa esencia frutal, la vinificación se realiza con un cuidado exquisito. Maceraciones suaves y a baja temperatura en pequeños depósitos de acero inoxidable. Es una técnica que protege los aromas primarios, permitiendo que la fruta roja y negra brille con luz propia, acompañada de un sutil guiño a regaliz.

Luego llega la madera, pero con mesura. Tres meses en barrica de roble son suficientes para redondear sus aristas, para añadir una capa de complejidad sin robar el protagonismo a la fruta. El resultado en copa es directo y honesto. En nariz, estallan los frutos del bosque con un toque especiado que invita a seguir explorando. En boca, es suave, goloso y sorprendentemente persistente. Tiene esa acidez vibrante que no solo estructura el vino, sino que te incita a dar el siguiente sorbo. Es un vino joven, sí, pero con una profundidad que ancla un futuro prometedor.

Mientras el primer vino ve la luz, las raíces del proyecto siguen creciendo hacia abajo. En una de las fincas, se esconde un tesoro histórico: la bodega subterránea más antigua de Castilla y León. Entre sus muros de piedra, el rey Alfonso VIII guardaba sus mejores caldos. Esta conexión con el pasado no es una anécdota; es un recordatorio de que Caleruega siempre ha sido tierra de buen vino. El grupo no ha llegado para imponer una forma de hacer, sino para reconectar con un legado que estaba ahí, esperando.

Hasta que la nueva bodega esté terminada, prevista para 2028, Coto de Caleruega se elabora con dedicación exclusiva en unas instalaciones concebidas solo para él. Es un periodo de gestación, de ajustes, de ver crecer el proyecto paso a paso.

Coto de Caleruega

Hasta la etiqueta cuenta una historia. No es un diseño al azar. Está inspirada en la heráldica local, un homenaje visual a Caleruega. La Torre de los Guzmanes, el perro con la antorcha y la estrella de Santo Domingo de Guzmán, fundador de los dominicos e hijo ilustre de esta tierra. Son símbolos que refuerzan la unión indisoluble entre el vino, el territorio y su espiritualidad.

Con este movimiento, el Grupo Barón de Ley no solo se expande a una de las regiones vinícolas más prestigiosas del mundo. Reafirma su compromiso con la calidad, la innovación y el respeto por la tradición. Demuestra que se puede ser líder en Rioja sin dejar de explorar, de aprender, de crecer.

El Coto de Caleruega Roble 2024 es, en definitiva, el primer verso de un poema largo que está por escribir. Es la unión de un viñedo excepcional, un equipo con experiencia contrastada y un legado histórico que impregna cada botella. No es solo un nuevo vino en el portfolio de un gran grupo. Es el comienzo de una nueva historia. Y por cómo suena este primer capítulo, promete ser una lectura fascinante.

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