Con la llegada del verano, el cuerpo se convierte en protagonista y los tratamientos corporales centran la atención. Pero, ¿por qué hay zonas como el abdomen, las caderas o las cartucheras donde la grasa parece instalarse y resistirse pese a los esfuerzos, los cambios de hábitos o los tratamientos? Esta preocupación aumenta con la estación estival, cuando el calendario estético marca el inicio del llamado «mes azul», un periodo en el que muchas personas buscan mejorar el aspecto de su piel antes de las vacaciones.

«Cada año vemos cómo aumenta la urgencia por llegar al verano con una silueta ideal, sin celulitis ni flacidez. Sin embargo, el mayor error es querer atacar directamente la grasa sin preparar antes el organismo», explica María Pérez de Villaamil, experta en dermocosmética y directora de Centromem.

Según Pérez de Villaamil, el cuerpo cuenta con sus propios mecanismos de protección y puede acumular grasa y líquidos como respuesta a diferentes factores relacionados con el estilo de vida.
«Antes de trabajar sobre esas zonas, es importante favorecer los procesos naturales del organismo y activar el sistema linfático para que el cuerpo esté preparado», señala.
Este enfoque se enmarca dentro de una visión de cuidado epigenético, que pone el foco no solo en los tratamientos estéticos, sino también en factores como la alimentación, el descanso, el ejercicio o la exposición a determinados agentes externos. «
Los resultados no dependen únicamente de lo que hacemos en cabina. Es un trabajo conjunto con el cliente: los tratamientos deben ir acompañados de hábitos que ayuden al organismo», añade.
Desde Centromem apuestan por protocolos progresivos y personalizados, especialmente diseñados para abordar la grasa localizada, la retención de líquidos y la pérdida de firmeza.
«Los tratamientos corporales requieren constancia y un enfoque estructurado para conseguir cambios visibles y mantenerlos en el tiempo, especialmente después de meses en los que no se han realizado cuidados específicos», afirma Pérez de Villaamil.

El protocolo corporal de Centromem se desarrolla en tres fases:
Desintoxicación: tratamientos detox con arcillas y aceites esenciales destinados a preparar la piel y favorecer el drenaje.
Reducción: drenaje remodelante manual con técnica brasileña y sesiones de maderoterapia enfocadas en zonas con mayor acumulación de adiposidad.
Reafirmación: radiofrecuencia con Indiba Pro para trabajar la calidad y firmeza del tejido.
«El objetivo es preparar primero el terreno, después trabajar la reducción de volumen y finalmente reafirmar. Un abordaje progresivo permite acompañar al cuerpo durante todo el proceso», explica la directora de Centromem.
Con una filosofía basada en una estética natural y personalizada, el centro apuesta por una visión de la belleza que combina innovación, bienestar y cuidado integral.
«Un enfoque global y bien guiado permite no solo mejorar el aspecto del cuerpo, sino también sentirse mejor con él», concluye Pérez de Villaamil.
Precio del protocolo: desde 940 euros.

Sobre Centromem:
Dirigido por María Pérez de Villaamil, con más de 15 años de trayectoria en el sector belleza y estética, Centromem nace como una alternativa revolucionaria a la estética tradicional. Un espacio exclusivo dedicado a la belleza con una filosofía clara: dar la solución definitiva y eficaz a los efectos medioambientales y del paso del tiempo que dejan huella en el rostro y el cuerpo. Apuestan por una estética natural, ecológica y orgánica, libre de tóxicos, liderada por la biotecnología. Su máxima es no utilizar productos que contengan químicos y tóxicos. En Centromem, el compromiso con el cliente es un pilar fundamental. La excelencia les define: todos sus tratamientos radican en el esfuerzo de ofrecer resultados 100% efectivos y 100% saludables. Un centro médico estético 100% ecológico que promete resultados inmediatos y duraderos.

Centromem
Calle de Nicasio Gallego 9, Madrid.
Teléfono: 915 91 70 52
www.centromem.com
