Rubén e Izan
Es de esperar que la fuerza del agua los hiciera pasar a mejor vida antes de que tuvieran tiempo de padecer miedo. Es espantoso lo que les ocurrió a estos dos niños. Y a todos los afectados por la dana. ¿Se podrían haber salvado si tuviéramos una clase política digna de ese nombre? Pues seguramente sí. ¡Yo no tengo la culpa!, grita
