Comentábamos hace apenas unos días que, Una casa llena de dinamita, una de las películas del año venía de la mano de una compañía de consumo audiovisual en streaming, y que había contado con la oscarizada Kathryn Bigelow para dirigir el proyecto, algo inimaginable hace unos años el hecho de sacar a los grandes cineastas del hábitat habitual de la gran pantalla. Pues Netflix ha rizado el rizo en una sola temporada cinematográfica, añadiendo a su catálogo además de la poderosa cinta de Bigelow, la última película del también oscarizado Guillermo del Toro, con la personal adaptación de reconocible estilo de Frankenstein, el popular clásico gótico escrito por Mary Shelley en 1818. Como espectador prefiero ver esta megaproducción oscura, de aire decimonónico y fastuoso, en una pantalla de cine, pero apenas un mes después ya lo tenemos en las pantallas de casa y está claro que algo ha cambiado en la industria probablemente para siempre.
Con todo, La propuesta la paga quien la paga y el riesgo merece el aplauso y los réditos económicos que van a suponer a buen seguro, porque también estamos ante otra de las grandes producciones del año, con lo que queda de 2025 se prevé que ya esté casi todo el pescado vendido, y Guillermo del Toro realiza un trabajo imponente, con imperfecciones, como el personaje protagonista, pero también con alma y romanticismo, igualmente como la criatura de la novela.
El reparto está encabezado por un doctor Frankenstein creíble y sombrío interpretado por Oscar Isaac, uno de los actores del panorama de actualidad, y su alter ego, la criatura montada a trocitos “encarnada” por Jacob Elordi. En el ilustre reparto también aparecen entre otros Mia Goth, Charles Dance, Felix Kammerer, Lars Mikkelsen o Christoph Waltz, genial como siempre haciendo su papel de siempre de tipo de moralidad más que cuestionable. Como curiosidad reto al respetable a localizar en un breve cameo a Santiago Segura, “amiguete” del director, y que podrá decir toda su vida que apareció en una película como esta.
Comprenderán que no aburra al personal contando mucho más de un argumento que todo el mundo conoce, pero se puede añadir que la historia comienza en un remoto lugar del ártico, en un barco atrapado por el hielo, y por algo más que eso…
Se trata de un clásico, y como tal, ha sido versionado mil veces, nos sabemos el argumento, y del Toro cae en convertir a la criatura en un ser superpoderoso y en alargar los silencios en una película de dos horas y media de metraje. Sin embargo y contando con mayor peso en la valoración final las grandes virtudes de la cinta, el cineasta sabe transmitir su sello visual (gótico, gotiquísimo, hace tiempo que dejó de ser “el nuevo Tim Burton” para ser más reconocible que el propio Burton) y también esa sensibilidad especial con la que dota a seres marginales, idónea para una historia como esta, que trata sobre la fragilidad humana, la soledad, las sombras del alma y la esperanza de la redención. Dijo un sabio que lo que tenemos en común cada hijo de vecino es que todos queremos que nos quieran. Nos rendimos al animoso final de año que está protagonizando Netflix.
Dirección: Guillermo del Toro. Año: 2025. País: USA. Duración: 149 min. Género: Fantástico. Ciencia ficción. Terror. Drama. Siglo XIX. Monstruos. Intérpretes: Oscar Isaac, Jacob Elordi, Mia Goth, Christoph Waltz, Charles Dance, Felix Kammerer, David Bradley, Lars Mikkelsen, Ralph Ineson, Burn Gorman, Christian Convery, Nikolaj Lie Kaas, Lauren Collins, Joachim Fjelstrup. Guion: Guillermo del Toro. Libro: Mary Shelley. Historia: Guillermo del Toro. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Dan Laustsen. Montaje: Evan Schiff. Vestuario: Kate Hawley. Productora: Coproducción Estados Unidos-México; Double Dare You, Demilo Films, Bluegrass Films. Distribuidora: Netflix. Estreno en cines: octubre 2025/ Estreno en Netflix: noviembre 2025.