Me he sentido amenazada. No es algo novedoso en Pamplona. Hace ya muchos años que vivimos siempre con la sensación de que la gente próxima a según qué círculos te está diciendo: “me quedo con tu cara y con tu nombre”. Hoy, hablando con un responsable municipal que creo que se apellida Gil, me han dicho despacio y separando las sílabas: “tomo nota señora Aiz-pun-Bo-ba-di-lla”, con ese tonillo. Solo le faltaba decirme “sé dónde vives”. Pues claro que lo sabe. Se lo he dicho yo, con mi nombre y mis dos apellidos. No le tengo miedo. “Por-su-pu-esto-que-va-mos-a-ha-cer-al-go”. Lo que no sé es si se refería a recoger todas las formas consagradas robadas por Azcona y usadas posteriormente para blasfemar, o si iba a ir contra mí por exigir la devolución de las formas robadas. Pago los impuestos. Tengo derecho a saber si quedan formas robadas en esas exposición, y si quedan, quiero pasar a recogerlas y devolverlas a una iglesia. Así se lo he dicho. Primero me ha dicho que yo no tengo derecho a inspeccionar una exposición. Hombre, si me han robado las joyas y las expone el ayuntamiento, supongo que tendré derecho a recuperarlas. Luego me ha dicho que no eran robadas, porque las formas consagradas se las habían dado a Azcona en las misas. A lo que yo le he respondido que eso es como coger la morfina que te dan en un hospital para uso médico y revenderla en una esquina. A lo que él me ha respondido que el médico es un profesional que prescribe la medicina. A lo que yo le he respondido que el cura también, y que las formas consagradas se reparten en Misa con el fin de la Comunión de los fieles, y cualquier otro uso es un fraude, y que estaba defendiendo ese fraude. Y le he preguntado a ver si le parece bien que la Iglesia le niegue la primera comunión a los de Bildu y a sus hijos, porque van a usarla luego para blasfemar. Porque claro, si resulta que puede cualquiera coger la forma y hacer lo que le da la gana, según el responsable municipal de esta formación…
Bronca inútil. No he conseguido que me digan si quedan o no formas consagradas en la dichosa exposición. Con nuestros impuestos cometen la blasfemia, hieren de forma absurda y que no tiene nada que ver con la libertad de expresión ni con el Arte a toda una parte de la ciudadanía… y no podemos hacer nada. Primero, porque el Ayuntamiento parece estar de acuerdo con esta actitud. Y no solo el Ayuntamiento, sino el Gobierno de Navarra y el Parlamento Foral casi en su totalidad, PSN incluido. A lo mejor consigo que me lleven a la cárcel a mí. Porque se han quedado con mi nombre. Llevan mucho tiempo quedándose con el nombre de mucha gente. Y la gente tiene miedo. Pero eso no les hace a ellos mejores. Les hace prisioneros de sus orígenes, y primos hermanos de todos los “me que-do-con-tu-nom-bre” de este mundo. Nada más.
Pilar Aizpún Bobadilla. Mi nombre, por si quedaba alguna duda.
