Transversal

Pilar Aizpún Bobadilla

Hace ya unos siglos

Se suele datar la caída del Imperio romano de Occidente en el año 476,cuando el último emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo, fue depuesto por los hérulos del rey Odoacro.
Previamente habían sucedido muchas cosas, entre ellas, el saqueo de Roma del año 410, llevado a cabo por los visigodos. Se dice ahora que no fue particularmente violento, pero San Agustín de Hipona termina en 412 su gran obra «Civitas Dei», impactado por lo sucedido. Ahí narra muchas cosas, entre otras, las violaciones de mujeres y la huida precipitada de la ciudad de muchos ciudadanos, que pidieron refugio en la diócesis de San Agustín. Este momento impactó de forma decisiva en la mente de los romanos, que comprendieron la debilidad del Imperio y que su fin podía estar próximo.
Pero no se suele contar tanto un episodio anterior. En los años 405-406, se produjo el cruce del Rhin por un contingente enorme de bárbaros. Algunas crónicas narran las cosas más o menos así: los hunos presionaban a diversas tribus germanas establecidas en la frontera del Rhin, y en un momento dado, se les permitió cruzar al otro lado.
Fue un momento de debilidad humanitaria. Cuentan las crónicas que los desesperados bárbaros cogían cualquier barca u objeto flotante, y se lanzaban al río. La avalancha humana fue tremenda.
Esos contingentes de bárbaros incontrolados e incontrolables, pronto se dedicaron al pillaje y a la violencia. A eso se unían los visigodos, teóricamente integrados en el ejército y en la sociedad romana, pero que acusaban a los romanos de abusar de ellos y de no respetar los acuerdos económicos que habían alcanzado. Exigían tierras en la frontera y autonomía.
Al final, una Roma agotada y empobrecida, incapaz de mantener a sus ejércitos por falta de fondos y por falta de soldados autóctonos, con una crisis demográfica brutal por la falta de natalidad, dedicada a la frivolidad y a la perversión, y que se había auto engañado pensando que los soldados visigodos iban a trabajar a precio de saldo y se iban a integrar en el Imperio sin problemas … Se hundió. Un rey visigodo tomó el relevo del emperador, pero ya nada fue lo mismo, por mucho que Pirenne y compañía se empeñen en lo contrario.
Del siglo V al X Europa fue una pesadilla.
Y eso que los bárbaros querían ser romanos, en teoría. También llegaron atraídos por una apariencia de riqueza y libertad de la que ellos carecían.

Autor

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

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