“Zapatero fracasa con Puigdemont: otra reunión estéril que agrava el pesimismo entre Junts y el PSOE”, de Luis Casal; “Bolaños no convence: parálisis de sus leyes estrella en el Congreso y ‘divorcio’ con la Comisión de Venecia”, de María Jamardo; “Los cambios de criterio de Sánchez sobre Palestina coinciden con cada imputación de su entorno”, de Sergio Carmona; y “El `antifascismo´ mata a quien dice que `esparce odio´ y la izquierda aplaude”, de Federico Jiménez Losantos

(“Empresas políglotas por orden del gobierno”. Viñeta de Nieto en ABC el pasado día 19)
ZAPATERO FRACASA CON PUIGDEMONT: OTRA REUNIÓN ESTÉRIL QUE AGRAVA EL PESIMISMO ENTRE JUNTS Y EL PSOE
Artículo de Luis Casal publicado en Vozpópuli el pasado día 19
La reunión de este jueves en Suiza entre José Luis Rodríguez Zapatero y Carles Puigdemont terminó como empezó: sin avances y con un poso de frustración. Ni los Presupuestos Generales del Estado, ni la delegación de inmigración a Cataluña, ni la Ley Bolaños, ni la oficialidad del catalán en Europa tuvieron recorrido en un encuentro que, según fuentes de Junts, confirma que el canal de interlocución con el PSOE atraviesa un punto muerto.
Los de Puigdemont se marchan con la sensación de que Zapatero es un negociador cómodo para Moncloa, pero poco útil para ellos.»Siempre está en lo abstracto, en el diálogo, en los grandes marcos. Pero a la hora de la verdad, no baja al detalle», resume el entorno del expresident. En privado reconocen que todo empezó a caer en picado tras la retirada del antiguo interlocutor, Santos Cerdán, apartado por el caso Koldo y ahora en prisión. Con él, explican, las discusiones eran duras, pero se traducían en cesiones concretas. La etapa de Zapatero, añaden, es puro posibilismo sin concreción.
A la mesa, que llevaba agendada desde el 28 de agosto en Zúrich, se sumaron también la antigua mano derecha de Cerdán, Juanfran Serrano, el secretario general de Junts, Jordi Turull, y la portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras. Fue precisamente ella quien esta misma semana le recordó a Sánchez que su partido «ya no quiere palabras, sino hechos». Un dardo dirigido también a Zapatero.
El clima de incomodidad se palpaba desde hace tiempo. Ya la semana pasada, cuando Junts dinamitó la reducción de jornada laboral impulsada por Yolanda Díaz, la dirección independentista decidió pasar del diálogo al bloqueo. Lo justificaron entonces como un cambio de estrategia: bloquear al Gobierno hasta que se cumplan compromisos pendientes. La amnistía, recuerdan, se ha quedado a medias, el catalán en la UE no ha pasado de declaración política y la transferencia de inmigración está encallada por la oposición de Podemos.
La reunión de este jueves debía servir para desatascar alguno de esos frentes, pero ni siquiera se entró en materia presupuestaria. Moncloa necesita los siete votos de Junts para aprobar el techo de gasto y alumbrar los Presupuestos de 2026, pero Puigdemont no quiso ni abrir la carpeta. El mensaje es deliberado: el PSOE no puede dar por sentados esos apoyos sin cumplir antes lo pactado. Mientras tanto, los posconvergentes no aprobarán ni la senda de déficit.
En Moncloa reconocen que la verdadera moneda de cambio no está en la mesa de Suiza, sino en la imagen de Pedro Sánchez junto a Carles Puigdemont. Esa instantánea sería el verdadero «reseteo de legislatura» que llevan meses pregonando, la legitimación pública de un expresident fugado desde 2017 y, al mismo tiempo, la señal de que los tabúes del 1-O han quedado definitivamente atrás. El ensayo general ya se produjo en julio, cuando Salvador Illa se dejó ver con Puigdemont en Bruselas, pero la foto grande sigue guardada en la recámara.
En busca de un negociador
El contraste con aquella foto también pesa. Aquel encuentro, celebrado en la delegación de la Generalitat, se interpretó como un gesto de normalización institucional. En cuanto a la de Zapatero, sin embargo, la discreción ha vuelto a marcar la cita en Suiza: esta vez no hay banderas, ni fotos, ni acuerdos. Apenas la constatación de que el canal sigue abierto, aunque cada vez más erosionado.
La incomodidad con el expresidente del Gobierno es, en todo caso, política y personal. Junts percibe que Moncloa recurre a Zapatero porque carece de un interlocutor de peso tras la caída de Cerdán. Juanfran Serrano, su mano derecha, le acompañó en la mesa, pero su perfil es demasiado bajo para Waterloo. La comparación es inevitable: Cerdán, con todos sus escándalos, transmitía capacidad de decisión. Zapatero, con toda su experiencia, transmite melancolía.
En paralelo, hay que recordar que Junts abrió este verano una vía de comunicación con el PP a través de Míriam Nogueras y Miguel Tellado. Es un canal limitado, sin compromisos, pero que introduce presión adicional sobre el PSOE: en Waterloo quieren dejar claro que no dependen en exclusiva de Moncloa y que en el Congreso hay otras geometrías posibles.
Lo cierto es que el Gobierno sale de Suiza sin oxígeno y con un horizonte más estrecho. Los Presupuestos, pieza clave para dar estabilidad a la legislatura, siguen sin apoyos. Y Junts, lejos de suavizar su posición, ha optado por mantener el bloqueo hasta que lleguen concesiones palpables. En la práctica, otra cita estéril que agrava el pesimismo de dos socios condenados a sentarse en la misma mesa, pero que no terminan de hablar el mismo idioma.
BOLAÑOS NO CONVENCE: PARÁLISIS DE SUS LEYES ESTRELLA EN EL CONGRESO Y ‘DIVORCIO’ CON LA COMISIÓN DE VENECIA
Artículo de María Jamardo publicado en El Debate el pasado día 18
El Gobierno ha insistido, ante la representación del órgano consultivo de Europa, en su preferencia por no cambiar el sistema de elección parlamentaria de los representantes del Consejo General del Poder Judicial español.
Se las prometía muy felices el ministro de Justicia, Félix Bolaños, antes del verano, con la doble propuesta de reforma con la que el Gobierno aspira a controlar el Poder Judicial en España. Sin embargo, tras el arranque del curso político y reseteado el Año Judicial, ninguna de las dos leyes estrella del Ejecutivo –la que aspira a infiltrar más de mil jueces y fiscales en el sistema, sin oposición; y, la que pretende entregar la instrucción de las causas penales, también las de la familia y el partido de Pedro Sánchez, a la Fiscalía– ha concitado los apoyos necesarios para salir adelante, en sede parlamentaria.
Bolaños aseguraba hace apenas tres meses, el tiempo en que ambos textos llevan parados en el Congreso, sin el respaldo de una mayoría aritmética suficiente, que eran modificaciones «absolutamente imprescindibles» y rebajaba el seguimiento de la huelga de tres días, convocada por las principales asociaciones judiciales, que protestaban contra el manoseo político de la independencia judicial.
Ahora, en cambio, al Ejecutivo no le ha quedado más remedio que reconocer que las medidas proyectadas en Justicia, sin el consenso de la mayoría de los operadores del sector, seguirán en barbecho durante la legislatura aunque, desde las filas socialistas, aseguran que tarde o temprano acabarán por «salir adelante».
Separación de Poderes
Sin embargo, a los escollos propios de la negociación política de la que, en buena medida, cuelga el futuro de sendas reformas legislativas, condicionadas por las exigencias imposibles de Junts en la materia, se suma la lupa con la que Europa mira a España en materia de separación de poderes y de independencia –e, incluso, objetividad– judicial.
Así las cosas, la Comisión de Venecia, órgano asesor del Consejo de Europa visitaba nuestro país, en los últimos días, para recopilar la información necesaria sobre el grado de cumplimiento del compromiso alcanzado por el Pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) respecto del mandato que le obligaba a presentar un sistema alternativo e independiente para la designación de sus vocales, en un plazo máximo de seis meses a contar desde su renovación.
Esta reforma legislativa debía ser valorada positivamente por el Informe sobre el Estado de derecho de la Comisión Europea, que estaba llamada a comprobar que la misma se ajustaba «a los mejores estándares europeos» relativos a este tipo de órganos. Por ello, el pasado mes de febrero, el Pleno del CGPJ aprobó un dictamen unánime en el que se incluyeron dos soluciones diferentes para el cambio del modelo actual en la selección de los doce miembros judiciales del Consejo. Mientras el bloque profesional, compuesto por los 10 consejeros propuestos por el PP sostiene que sean los jueces quienes elijan a sus representantes, la decena de consejeros izquierdistas seleccionados por el PSOE mantienen que continúe siendo el Parlamento, con algunos ajustes y mayor participación judicial, el que se encargue de conformar la composición de los futuros CGPJ.
De hecho, el propio Bolaños defendía esta última posición en su encuentro con la Comisión de Venecia. El titular de Justicia entregaba un dossier a los representantes de la delegación europea en el que apostaba porque Congreso y Senado sigan liderando el encargo de conformar al máximo órgano de gobierno de los jueces. A juicio de Bolaños, y por lo tanto del Gobierno, sólo de esta forma se garantiza el pluralismo político, así como la plenitud «democrática» en el proceso de renovación de la institución constitucional.
No obstante, cabe recordar que, aunque no de manera taxativa, tanto el Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO) como la propia Comisión de Venecia recomiendan cambiar la elección parlamentaria y se decantan por la judicial, algo que provocaba las primeras fricciones de los interlocutores comunitarios con la representación del Ejecutivo español.
Sin embrago, y según ha podido saber El Debate, el mayor distanciamiento se producía en torno a la Ley de Amnistía, y su actual aplicación (por la que algunos de los miembros de la Comisión se interesaron de manera específica) que, todavía, está pendiente de aclararse en el Tribunal de Justicia de la UE. A los integrantes de la comitiva comunitaria no les gustó que, en su momento, Félix Bolaños trocease a conveniencia las conclusiones del dictamen emitido por el órgano, no tan favorable como el ministro de Justicia quiso hacer ver con la polémica norma de borrado del procés. Y este ‘malestar’ en la materia se palpó en el ambiente de un encuentro que, según varias fuentes próximas al mismo, se desarrolló, en términos generales, en el habitual contexto de cordialidad institucional.
LOS CAMBIOS DE CRITERIO DE SÁNCHEZ SOBRE PALESTINA COINCIDEN CON CADA IMPUTACIÓN DE SU ENTORNO
Artículo de Sergio Carmona publicado en Vozpópuli el pasado día 18
Son ya más que habituales los cambios de parecer del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Sus ministros no le dan importancia o tratan de diferenciar al presidente del Gobierno, de Pedro Sánchez. Cambió de opinión con la corrupción, con el independentismo y ahora con la guerra en Gaza, una ofensiva israelí que se ha saldado con más de 60.000 civiles muertos por los ataques de las Fuerzas de Defensa Israelís en la Franja.
Pero cada cambio en el discurso del líder de los socialistas no es baladí. Cada anuncio unilateral que el presidente del Gobierno ha realizado en relación al conflicto entre Palestina e Israel ha coincidido con un varapalo judicial a su círculo cercano, con un escándalo de corrupción o una imputación.
Cuando, en noviembre de 2023, el líder del Ejecutivo cuestionó las acciones militares de Israel en su ofensiva en Gaza señalando que: «Tengo francas dudas de que Israel esté cumpliendo con el derecho internacional», y que provocaron la llamada a consultas de su embajadora en España, coincidía con la polémica Ley de Amnistía y su registro en el Congreso de los Diputados por parte del grupo parlamentario socialista.
A finales de mayo y principios de junio de 2024, el reconocimiento unilateral del Estado palestino por parte del Ejecutivo de Sánchez, coincidía con la imputación de Begoña Gómez, su esposa, por un presunto delito de malversación en la contratación de su asesora de Moncloa y con una campaña electoral al Parlamento Europeo que terminó por ganar, en España, el Partido Popular de Feijóo.
En junio de ese mismo año el Gobierno español se sumaba al procedimiento por «genocidio» contra Israel en la Corte Penal Internacional, después de conocer dos días antes que el juez citaba a declarar como imputada a Begoña Gómez por la contratación de una asesora en Moncloa, además de seguir en periodo electoral europeo.
Meses más tarde, en noviembre de 2024, el Ejecutivo de Sánchez impedía la escala en puertos españoles de buques estadounidenses que portaban armas para el gobierno israelí, al mismo tiempo que el juez imputaba al hermano de Pedro Sánchez y al líder del PSOE en Extremadura.
Cuando en abril de este año se conocía, tras la investigación de la UCO, que Javier Hidalgo, hijo del fundador del Grupo Globalia, contactó con Begoña Gómez para que mediara en el rescate de Air Europa, el Ejecutivo español anunciaba la cancelación de una compra de munición para la policía a una empresa israelí. Dos meses más tarde, el Gobierno español revocaba un nuevo contrato armamentístico con una empresa hebrea el mismo día de la rueda de prensa de la fontanera del PSOE Leire Díez que coincidía con la visita de Víctor de Aldama.
Tras meses de negación y no referirse a la guerra en Gaza como un «genocidio», el presidente del Gobierno se refiere al conflicto en la Gaza de esta forma cuatro días después de que Santos Cerdán, ex número dos del PSOE y exsecretario de Organización del mismo partido, entra en prisión preventiva en Soto del Real.
Después del registro por parte de la UCO a la sede del PSOE en Ferraz un 21 de junio, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, pide en la Unión Europeo la suspensión del Acuerdo de Asociación con Israel.
Con el comienzo del curso político, y el anuncio por parte del presidente del Gobierno de una batería de medidas contra Israel, como el embargo de bienes o la prohibición del paso a buques con bandera hebrea, se sucedía una nueva declaración ante el juez de Begoña Gómez como imputada.
Este pasado fin de semana, cuando Pedro Sánchez animaba las protestas que buscaban reventar la última etapa de La Vuelta Ciclista a España celebrada en la capital, algunas cabeceras españolas publicaban que el hermano del presidente podría haberse alojado en el Palacio de La Moncloa.
Y finalmente, cuando el Tribunal Superior de Justicia de Madrid pidió este martes investigar el papel de Sánchez en el rescate a Air Europa, desde el Ejecutivo español se pedía prohibir la participación de Israel en competiciones deportivas nacionales e internacionales y en Eurovisión. Esta misma semana, Radio Televisión Española ya ha anunciado, tras una reunión del Consejo de Administración, que España no participará en el certamen si Israel sigue dentro.
EL «ANTIFASCISMO» MATA A QUIEN DICE QUE «ESPARCE ODIO» Y LA IZQUIERDA APLAUDE
Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 14
Que el asesinato haya tenido lugar en una universidad, en el acto de un señor cuyo lema era «convénceme de que estoy equivocado», muestra la degeneración totalitaria de los campus norteamericanos.
El asesinato de Kirk es menos grave, siéndolo tanto, que el aplauso o la justificación del crimen de los medios, tanto en los USA, donde era muy conocido, como en España, donde no lo conocía nadie. En el fondo, es mucho peor que la SER, con una enorme cantidad de concesiones de radio y en el programa de más audiencia, el de Àngels Barceló, utilice el tono del Gara sobre los crímenes de la ETA, para ellos «acciones», «muertes», lo que no ve como asesinato sino como un acto de guerra más, y, en este caso, de «autodefensa contra el «fascismo», no ya justificadísimo sino admirable.
Que el asesinato haya tenido lugar en una universidad, en el acto de un señor cuyo lema era «convénceme de que estoy equivocado«, muestra la degeneración totalitaria de los campus norteamericanos, convertidos hace tiempo en cubiles de propaganda antisemita y alcantarillas de cancelación. Hemos visto a universitarios bailando para celebrar el crimen como los islámicos el 11-S, o tras la masacre de judíos el 7 de octubre, hace dos años.
Bailando sobre las tumbas de los judíos
Lo que aplaudían entonces no era un ataque abstracto contra Israel o el judaísmo, sino cientos de violaciones, torturas, asesinatos y secuestros, actos concretos grabados por los criminales y subidos por ellos mismos a las redes, para humillar a las mujeres, siempre con su libertad atropellada por el islamismo, y presumir de su hombría. Es un modelo de civismo para su pueblo, que, si no estuvieran dispuestos a implantarlo, no exhibirían. ¿Y a esa gente, muchos escudos humanos, otros cómplices, quieren que respete Israel? ¿Para qué? ¿Para reparar sus túneles y volver a violar y matar?
Pero ¿en qué momento jóvenes norteamericanos que nacieron tras la época de humillación y venganza del 11-S, hace ya 24 años, empezaron a bailar como los que aplaudían el ataque a las Torres Gemelas y aullaban al ver a los que huyendo de las llamas se lanzaban al vacío? Hubo entonces, aparte del mundo islámico, comunistas de la órbita de Podemos —recuerdo al antes filonazi, luego archirrojo, Jorge Verstrynge—, que decían que ya era hora de que los norteamericanos probaran su propia medicina. Pero ¿tantos universitarios de los USA de hoy aplaudiendo un asesinato? ¿Cuándo pasó? Cuando la raza o el sexo se hicieron argumentos políticos, Cuando la idea de ciudadanía se sacrificó a la tribal y la ideológica. Eso es el wokismo.
El antifascismo mata, el wokismo difama y entierra
La careta que usaba el comunismo de Stalin para tapar sus masacres era el «antifascismo». La consigna en una de las balas del asesino de Kirk. No dirán los que, al socaire de la parálisis de la Unión Europea y la traición del gobierno Trump a Ucrania y la OTAN, han impulsado el movimiento «antifa» por la amenaza para la democracia que supone la extrema derecha. La democracia, para estos hijos de Stalin y Putin, de Mao y Pol Pot, del Che y de Jomeini, verdugos y carceleros de homosexuales en Cuba e Irán, es el derecho, y aun la obligación de matar a los fascistas.
¿Pero quienes son esos fascistas? Los que los wokistas y comunistas digan. Para la SER y la Cuatro, pionera en la justificación del asesinato de Kirk, para El País y La Vanguardia, o la Sexta y Televisión Espantosa, es fascista el que ataque a Sánchez por la Ley de Amnistía y la corrupción de su familia, su partido y su gobierno. Fascista es Abascal, Feijóo y Ayuso. Fascistas, los medios que se ríen del Equipo de Opinión Sincronizada de la Moncloa, y de los millonarios justificadores de los delitos sanchistas. Y los que se ríen del Calentamiento Global y el Cambio Climático. O se oponen a la inmersión lingüística, a la dictadura de la ETA y al cupo catalán. Y como fascistas, estará muy bien que nos asesinen. Luego nos difamarán. Como dice Santiago Navajas, «Escupirán sobre nuestras tumbas». Ya están preparados para eso. De momento, apoyan fuera; pronto, lo harán dentro.
El asesino de Kirk, además de antifascista, era devoto lector de la propaganda trans, una de las banderas del feminismo woke que prescribe la mutilación física o química, ambas irreversibles, de niños y adolescentes. Es una de las aberraciones más graves de las que ha construido el wokismo en los USA, extendida después, a través de las universidades y los medios, por todo el mundo occidental. Siendo el origen de esta tiranía ideológica los supuestos ámbitos de la sagrada diversidad y de la libre opinión, hoy templos de la cancelación y la represión a capricho de los matones rojos, es más nociva la campaña diaria, de los medios de comunicación occidentales. En Pekín, Moscú, Teherán, La Habana, Pyongyang o Caracas, ni lo intentan.
Del «No a la Guerra» al «OTAN, no» y al «Israel genocida»
Se repite contra Israel y Washington una palabrería idéntica a la de los movimientos contra la Guerra patrocinados por Moscú desde finales de los sesenta hasta la caída del Muro de Berlín. Primero, la bandera fue la guerra de Vietnam, pero cuando cayó Saigón, ningún periodista se quedó a contemplar su obra, que obra suya fue agitar de tal manera a la opinión pública que, sin perder una batalla, Estados Unidos perdiera la guerra. Al dejar Vietnam, Laos y Camboya a merced del comunismo, no quedó un solo periodista para informar de las matanzas de Ho Chi-Min o Pol Pot. El comunismo entra por la puerta, la libertad de prensa sale por la ventana.
Conquistada aquella parte de Asia, Moscú, la Meca del comunismo entonces, cambió de bandera con el mismo fin, derrotar a las democracias y al capitalismo. Del «No a la guerra» se pasó al «Nucleares no, gracias», con el emoticono amarillo de la sonrisa. Detrás, la negra dentadura del Gulag. España hizo la Transición a la sombra del «No a la OTAN», de la izquierda, eslogan que ha vuelto para defender la dictadura y los intereses de Moscú. El apoyo a Putin se disfraza de búsqueda de la paz a cualquier precio. El precio es la derrota de Ucrania y, por tanto, la victoria de los invasores, pero la traición de Trump se camufla como «negociar el fin de la guerra». Y cuando sufre la enésima humillación de Putin, hace algún mohín dos días. Y vuelta a la paz, que decía el payaso naranja que es lo que quería Putin.
Casi dos años después del pogromo del 7 de octubre, el Eje Pekín-Moscú-Pyongyang-Caracas-Teherán puso en marcha una campaña contra Israel y en favor de Hamas, que es como decir Irán. La enfocaron por la hambruna, prueba del genocidio que Israel estaba perpetrando en Gaza. Que la hambruna fuera un hecho básicamente propagandístico, inédito hasta hace pocos meses, halló en los medios una sensibilidad tan tierna, tan acostumbrada al bulo sentimental que aceptaron como hechos las cifras de Hamas y de la ONU, entre cuya gente en Gaza había violadores y asesinos.
El antisemitismo mediático
Este verano, casi toda la información sobre Gaza ha sido propaganda pro-Hamas, el mantra mil veces repetido era «genocidio», y los periodistas, émulos de los de Vietnam, se han rasgado las vestiduras para demostrar que a corazón nadie les gana, y los políticos los han imitado con el mismo afán.
En el noventa por ciento de la información se ha omitido su origen. Sin comprobación, el periodismo es bulo, salvo si la causa es sagrada. Se usan fotos de una niña enferma porque Israel la mata de hambre. Mentira. Y el New York Times dice que eso no tiene importancia. El antisemitismo ha llegado a tal extremo que los medios ni se plantean que piden la victoria de Hamas. Y si triunfa el islamismo, la culpa es de Israel. Ellos, inocentes.
Es tan sagrada la lucha contra Israel que cuando la ETA coordina el boicot a la Vuelta a España y Sánchez dice en las Cortes que la Oposición debe decir «ge-no-ci-dio», a la prensa fina no le molesta la coincidencia. De bailar por el asesinato de Kirk a apoyar a los que bailaban por el 11-S hay muy poca distancia. Entre justificarlo en la SER y apoyar a Hamas, ninguna.