Por José María Arévalo

(Cobertura de la demanda de gas. Origen de los suministros)
La crisis de la invasión de Ceuta y Melilla el pasado verano por jóvenes procedentes de Marruecos (se hablaba de 50 mil jóvenes que habían entrado ilegalmente en Ceuta en dos días, la mayor que hemos conocido) dio mucho que hablar esos días a los comentaristas de prensa sobre motivos de la invasión de territorio nacional y soluciones para eviatrlo. De todas las explicaciones, la que más me gustó fue la de Carlos Cuesta en Libertad Digital, que titulaba “Sánchez mendiga gas a Argelia preso del Pegasus y la invasión de Marruecos: el enjambre en el que ha metido a España”. Vamos a verla y después quizá podamos sacar alguna conclusión más.
“Los últimos datos – escribía Cuesta- de compras de gas natural de España dan una idea de lo que está pasando: Argelia ha vuelto a elevar sus ventas a nuestro país. Los últimos datos oficiales de compras de gas natural desde España dan una idea del brutal enjambre en el que ha metido Pedro Sánchez a España. España ha vuelto a disparar las compras de gas a Argelia coincidiendo con la visita de Sánchez a Argel y el anuncio de una reunión de alto nivel en octubre. Mitad por sectarismo, mitad por una ineptitud galopante, este Gobierno —capaz de provocar un incidente diplomático con Italia por quejarse de que nos invade Marruecos, mientras no se atreve a decirle nada a Rabat— ha generado una tormenta perfecta que ha acabado en toda una invasión del territorio nacional con el Ejército metido en los cuarteles sin cumplir con su obligación constitucional por falta de una orden de un Ejecutivo cuajado a casos de corrupción.
Los últimos datos de compras de gas natural de España dan una idea de lo que está pasando. Argelia ha vuelto a elevar sus ventas a España. El pasado mes de junio, sus ventas de gas llegaron a los 9.978 GWh, suponiendo el 40,3% del total consumido por nuestro país. Y eso supone una escalada más que notable con respecto a los 7.890 del mes de junio del año anterior: literalmente, un aumento del 26,5%.
Para colmo, Rusia —gran aliado y financiador del Frente Polisario, enemigo de Marruecos en el Sahara— se ha convertido ya en nuestro segundo proveedor de gas natural con el 21,1% del total consumido en España. Rusia, sí: la de Putin, la de las masacres asesinas en Ucrania, la que acapara las sanciones de la UE por su invasión de Ucrania. ¿Qué significa esto para Marruecos? Pues que España ha tenido que acabar pasando por mendigar gas natural barato a Argelia, algo que se puede colar en su disputa con Argel y en sus peleas por el control del Sahara Occidental, en disputa entre ambos países y donde España ha mantenido un papel destacado ante Naciones Unidas.
Describamos la tormenta perfecta:
1) La necesidad de gas natural. El modelo ultraecologista energético de Sánchez ha provocado una brutal exposición a la inestabilidad de las energías verdes —eólica y fotovoltaica—. Para evitar apagones eléctricos como el general ya vivido y los parciales —que no han dejado de aparecer desde entonces (abril de 2025) con cortes parciales, especialmente a la industria—, España ha disparado la generación de electricidad con gas natural —ciclo combinado—, algo que ha elevado el precio del recibo de la luz en un momento en el que la crisis energética ha catapultado el precio de este combustible.
2) Vuelta a mendigar a Argelia. Sánchez provocó una crisis migratoria brutal ya en 2021 tras traer a España, sin avisar a Marruecos, al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, enfermo de covid-19. La historia acabó en otra invasión de Ceuta con población civil (10.000 personas) y en el espionaje del móvil del presidente con la utilización por Marruecos del sistema Pegasus.
3) Del Pegasus a la sumisión a Marruecos. A partir de ese momento todo cambió. Tras ser espiado el móvil presidencial con el Pegasus, la posición de España varió radicalmente: pasamos de asistir al líder del Frente Polisario, a jurar sumisión a Marruecos y asumir que el Sahara ya no tenía que tener un referéndum de autodeterminación, sino que tenía que ser una provincia de Marruecos.
4) El corte de un gasoducto de Argelia. La reacción de Argelia fue la obvia. Dejábamos de ser un socio prioritario con precios del gas rebajados y dos gasoductos operativos para evitar cualquier crisis energética, a ser un aliado de su principal enemigo: Marruecos. Argelia dejó de bombear gas por uno de los dos gasoductos que traían el combustible. Lo hizo pese a que son infraestructuras conjuntas. Pero Sánchez no se ha atrevido a hacer nada. Ni con Marruecos, ni con Argelia.
5) Crisis energética y precios disparados del gas. En medio de esta brutal torpeza política, cargada de sectarismo —la izquierda tiene como bandera (cínica, pero bandera) la independencia del Sahara—, Rusia invade Ucrania provocando de rebote una crisis energética que dispara los precios de los combustibles como el gas.
6) España se inventa una crisis nuclear. Por si fuera poco, a Sánchez no se le ocurre otra cosa que declarar la guerra a la energía nuclear, con un plan programado de cierre de centrales, siendo la nuclear la única salida que tiene España para generar electricidad estable y con garantía de suministro más allá del uso del gas.
7) Marruecos, aliado de EEUU e Israel. La cosa no acaba ahí. Y mientras Marruecos se convence de la sumisión de Sánchez, estrecha sus relaciones con EEUU e Israel, aliados estratégicos internacionales a los que Sánchez no deja de criticar y torpedear. Resultado: le hemos regalado todas las alianzas internacionales claves a Marruecos.
8) Apoyo a la inmigración ilegal. El colofón a esta locura lo pone la regularización de inmigrantes ilegales, el efecto llamada, las mil medidas en favor de los inmigrantes ilegales en España, la política de subsidios —ingreso mínimo vital, viviendas sociales, guarderías sociales…—, que se han convertido en un gigantesco altavoz pidiendo que la inmigración ilegal que quiere llegar a la UE, lo haga por España.
9) La sentencia del Tribunal Supremo. El último capítulo, no el más importante, ha sido la sentencia del Tribunal Supremo que ha negado la posibilidad de devolución en caliente de los inmigrantes que cruzan a nado por Ceuta. Lo ha negado porque la ley tan solo ampara expresamente la devolución en caliente por Melilla. Es decir, ha aplicado una ley que este Gobierno no ha querido cambiar porque no le ha dado la gana y porque tendría que haber negociado ese protocolo con Marruecos, estando atrapado por el Pegasus.
10) La invasión de Ceuta. Y ha llegado la invasión de Ceuta. Como no podía ser de otro modo. Ante la ineptitud, cobardía y ridiculez de un Gobierno al que tan solo se le ocurre ahora enfrentarse a Italia en plena invasión de Marruecos.”
Así que, si no he entendido mal a Carlos Cuesta, la invasión de Ceuta ha sido provocada por Marruecos como consecuencia de que Argelia ha vuelto a proporcionar gas a España, lo que viene a significar que España ha cedido a las pretensiones de Argelia de que apoyemos la independencia del Sahara, lo que ha enfadado a Marruecos. Parece que todo encaja. O quizá no sea más que una elucubración de Carlos Cuesta. Me inclino a que tiene razón. Veremos.