(o “Lo barato es siempre caro”).
Claro, si es que los “media” nos endilgan cada mensaje… Y uno, que no es ni tan inteligente ni tan culto como a veces dice ser, sino que tiene algún que otro agujero –si hasta la capa de ozono los tiene, ¡cómo no los va a tener él!– en ocasiones se las ve y se las desea para interpretar ciertos mensajes que le llegan como éste de hoy que va y dice, dice: “EL Ejecutivo nombra a dedo 409 altos cargos que cuestan 82 millones de euros”.
Seguro que vuesarcedes piensan (los que sepan, por supuesto; los otros no): ”…y con la que está cayendo”. Pero, ¿qué está cayendo? Unos copos de nieve blanca y pura, que da gloria verlos… ¡Pusilánimes nasales!, que es lo que son. Bueno, pues “de las narices”, ¿qué más da? La gente inculta no perdona que quienes constituyen, o sea, quienes constituimos la élite de la sociedad española nos expresemos en términos distintos de los que utilizan ellos, ¡pobres!
Y eso que hoy uno viene en son de paz, porque va a llegar la Navidad (aunque vuesarcedes dicen “el solsticio de invierno” para presumir de aconfesionales y progres) y uno condesciende, o sea, se acomoda por bondad al gusto y voluntad de la gente humilde, y además sólo voy a ejercer mi oficio de Pesetificador Mayor del Reino, cargo que me otorgué, según describí, magistralmente por cierto -bueno, como siempre- en la chirigota que llamé “Si no, oiga, ´Pesetificador Mayor del Reino’ ”, excelente pieza literaria que si no la leyeron en su día, ya hace más de un año o si, aun habiéndola leído, no dejó una huella indeleble en su memoria por su exquisita calidad literaria no pierdan ahora la ocasión de efectuar su relectura, porque quedarán encantados. Hay otras parletas acerca del cálculo de la equivalencia en pesetas, de cantidades expresadas en euros, como son “´Pesetificando´ que es gerundio” y “´Pesetificando´ tres partidas de euros”, cuyas lecturas así mismo les sugiero, siempre que no corran grave peligro de destrucción de las pocas neuronas que les queden, ante el enorme cúmulo de saber que dichos dos documentos encierran. Si sus edades exceden de los setenta y cinco “tacos”, los efectos pueden ser letales. Y uno no está dispuesto a perder ni un solo lector, así es que ¡cuidadito!
Pues sepan que eso de los 82 millones de euros equivalen ni más ni menos que a algo más de 13 mil 643 millones de pesetas, y que esa cantidad de dinero sea la que cuestan 409 altos cargos, a mi señoría se le antoja ridícula. Pero si es un coste medio que no llega ni a los 34 millones anuales de pesetas por cada alto cargo… ¿Pero qué altura tienen, a ver? Por ese dinero no pueden encontrarse personas de la valía que necesita nuestro país. ¿Qué estatura pueden tener esos mal llamados altos cargos, eh? Seguro que hasta los cuatro millones y pico de trabajadores en paro que hay en España estiman que ese coste es ridículo y que lo barato siempre es caro. Más aún: seguro que esos cuatro millones y pico de parados creen también que con sólo 409 altos cargos más, poca mejoría vamos a experimentar los administrados. Si al menos se tratase de un millar más, de altos cargos y su coste anual fuera de unos 50 milloncejos de pesetas… Y que no se preocupen, por favor, que para eso estamos los contribuyentes. ¿O no?
21-12-2009.
