Desde que existen los exámenes, existen las chuletas, pero su evolución en los últimos ha sido impresionante. De rayar los bolígrafos se ha pasado a «instrumentos de comunicación de guerra» imperceptibles por el profesorado. Los móviles y las grabadoras de audio se han convertido en un suplente perfecto de la sabiduría y de la capacidad de memorizar y las tiendas que venden estos «artilugios» hacen su agosto en los meses de exámenes. El kit completo compuesto por un auricular prácticamente invisible y micrófono para colocar bajo la camisa cuesta 650 euros. Algunos lo utilizan para su uso exclusivo. Otros, más apañados, lo alquilan.