LAS PRINCIPALES PATOLOGÍAS DEL PIE

Hiperhidrosis

La sudación excesiva del pie o hiperhidrosis es un trastorno frecuente que ocasiona importantes molestias e incluso favorece las infecciones. Aunque no se puede eliminar definitivamente, sí se puede regular con algunas medidas eficaces. Las principales medidas de prevención son:


(Dr.Bartolomé Beltrán).-

* Emplear calcetines o medias de materiales naturales: hilo, algodón,lana o medias de seda, que permiten la transpiración.
* Cambiar los calcetines varias veces al día.
* Usar ácido bórico o polvos de talco para regular la sudación.

A veces el sudor es consecuencia de una infección mixta por hongos o bacterias, por lo que el tratamiento va dirigido en primer lugar a controlar la infección y, en consecuencia, la sudación va desapareciendo.

El exceso de sudor también puede ir acompañado de mal olor, que se produce por la degradación de pequeños microorganismos, como los hongos, y que pueden dar origen a numerosas infecciones. En los casos de sudación severa se hace necesario el uso de fármacos específicos.

Uñas encarnadas

Aunque en el origen de la uña encarnada influyen muchos factores, surge principalmente como consecuencia de un mal corte o del uso de calzado inadecuado. Consiste en una respuesta del organismo ante una agresión. En su discurrir, la uña encuentra un tope en la carne y no puede seguir creciendo, por lo que reacciona con una inflamación y si después sigue creciendo, desemboca en una infección. Este trastorno afecta especialmente a niños en edad escolar y a adolescentes.

Extirpar la uña es un remedio drástico que no debe ponerse en práctica porque actualmente existen tratamientos mucho más sencillos para corregir la uña. En los casos leves las medidas higiénicas (lavado, secado, corte de uñas) pueden evitar que el trastorno se complique. Pero cuando estas medidas fallan es necesario un tratamiento quirúrgico que no tiene por qué ser aparatoso.

Callos

El callo se produce por un exceso de crecimiento de la capa córnea (última capa de la piel) debido a una fricción o sobrecarga continua. Como consecuencia aparece una hiperqueratosis (fragmento de piel dura y engrosada) que llega a ser muy dolorosa cuando existe un núcleo y que coincide con la zona de presión. En su aparición influye el calzado empleado, la forma de caminar o la deformidad de los pies, y se localiza en el dorso de los dedos o en la planta del pie.

El tratamiento dependerá del lugar en el que esté localizado y de su gravedad, y consiste en el uso de plantillas especiales u ortesis de silicona (fundas que tienen una función correctora).

Si es una hiperqueratosis sin dolor es mejor no tocarla para no estimular su crecimiento. Es tejido muerto, pero si lo quitamos, la piel vuelve a defenderse creando más callosidad y podemos agravar el proceso. El mal uso de callicidas también puede empeorar la situación, por lo que conviene consultar al podólogo para conocer la mejor manera de tratar y evitar los callos.

Juanetes

Los juanetes (‘hallux valgus’) son una deformidad del dedo gordo o primer dedo que produce una prominencia lateral del hueso. Entre las causas que determinan la aparición de juanetes, los factores hereditarios son los más influyentes, aunque también pueden aparecer por reumatismos inflamatorios o por otras enfermedades del pie como por ejemplo los pies planos
Las mujeres son más propensas a sufrir juanetes que los varones. Esto se explica porque los tacones altos (a partir de 4 cm) y el calzado estrecho pueden agravar el juanete.

Si los juanetes no son dolorosos y no impiden el calzado, los especialistas aconsejan no operarlos. A veces se confunde la estética con la dificultad para calzarse. Cada pie requiere un tipo de zapato que se ajuste a sus características. No se puede pretender calzar un zapato estrecho, si se tiene un pie ancho. No es recomendable operarse por motivos estéticos.

La operación por un problema de juanetes sólo está indicada en aquellos casos dolorosos o en los que no permiten caminar con normalidad.

Existen más de 200 técnicas de corrección quirúrgica. El especialista determinará cuál es la más idónea en cada caso, dependiendo del grado de deformidad, de la edad del paciente o de la causa.

Entre las últimas novedades quirúrgicas, destaca la cirugía percutánea. Hasta el momento los resultados son prometedores. Consiste en practicar pequeñas incisiones con las que se elimina el saliente del hueso. Se practica en cirugía ambulatoria (el paciente regresa a casa el mismo día de la operación) y con anestesia local.

Otros tipos de tratamientos no quirúrgicos también pueden ser útiles en la corrección del juanete. En algunos casos basta con la utilización de unas plantillas ortopédicas que se confeccionan a medida del paciente.

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