La esperanza de la resucitación

Longevidad y criopreservación: Estas personas creen que la muerte es algo temporal

Aún no ha habido ninguna persona resucitada criogénicamente con éxito, lo que nos hace mirar a un futuro utópico

En un pequeño almacén blanco, dos horas al norte de Moscú, hay 56 personas muertas que esperan volver a vivir.

Sus cuerpos están boca abajo, con la sangre completamente drenada de sus arterias, mientras esperan, inmersos en nitrógeno líquido a 196 grados Celsius durante los próximos 100 años.

Esta es la historia que cuenta Daniel Stone en National Geographic. Lo que están esperando es una nueva vida, o una continuación de la que ya vivieron, relata el periodista.

Muchos de los cuerpos pertenecen a personas que llegaron al final de sus vidas de forma natural, generalmente a una edad avanzada. Tomaron la decisión de ser criopreservados antes de morir o, en algunos casos, su familia firmó el papeleo post mortem y pagó los 36.000 dólares por congelar el cuerpo de su ser querido (o 18.000 por su cabeza) durante el plazo estándar de un siglo, que tal vez se pueda extender, lo que está aún por determinar, en función de dónde nos deje la ciencia en el siglo XXII.

Sin embargo, aún no ha habido ninguna persona resucitada criogénicamente con éxito, lo que nos hace mirar a un futuro utópico, libre de enfermedades y donde la imortalidad sea una realidad.

Esta es una de las ideas que más se debatieron en el Congreso Internacional de Longevidad y Criopreservación que se celebró en Madrid el pasado mes de mayo, organizado por la Fundación Vidaplus.

En esta cumbre, expertos como Aubrey de Grey defendieron con vehemencia esta posibilidad.

No obstante, Max More, presidente de Alcor (una de las principales empresas en criopreservación) reconocía durante su intervención que a día de hoy no existen los medios para devolver a la vida a las personas criopreservadas. Al menos, de momento.