Abrey de Grey Javier Cabo reabrieron el debate en el ILCS

Inmortalidad: Dalí y sus muertos

Salvador Dalí será recordado como uno de los artistas más carismáticos del siglo XX. Ese carisma también venía marcado por el aura de visionario que le rodeaba.

Una de las ideas patentes en su pensamiento giraba en torno a las leyes de la naturaleza y al devenir inexorable del ser humano.

Dalí apadrinó iniciativas que se preguntaban si todos los fenómenos de la vida humana estaban determinados, incluida la muerte. Si el pintor hubiera vivido más allá de los años 80, probablemente hoy estaríamos hablando del primer genio del arte criopreservado.

Sería una manera con la que aquel genio se permitiera luchar contra el determinismo en pos de la libertad de decisión de un hombre con alma de inmortalidad.

“Si muero no moriré del todo” dijo el artista y uno de los visionarios españoles más relevantes del siglo XX, Salvador Dalí.

El 1 de noviembre de 1985, científicos de distintos campos (física, matemáticas, química y astrofísica) debatieron, en una reunión titulada Ciencia y cultura. Determinismo y libertad, si existe el azar o si la vida humana y la ciencia están determinadas previamente. Las sesiones se desarrollaron en el Teatro Museo Dalí de la ciudad gerundense de Figures, con la presencia, por circuito cerrado de televisión, del propio artista/visionario.

La inmortalidad de la vida, la marca la ciencia

En aquellas sesiones, trataron distintas cuestiones como las leyes de la naturaleza y la cosmología, el redescubrimiento del tiempo o la universalidad misma de las mencionadas leyes.

En las sesiones participaron Ilya Prigogine, premio Nobel de Química en 1977; Ramón Margalef, premio Ramón y Cajal para la Investigación Científica; René Thom, medalla Fields en 1968; entre otros destacados investigadores.

Determinismo e indeterminismo fueron los dos conceptos analizados por físicos, matemáticos y biólogos. Se discutió si todos los fenómenos de la vida humana están determinados, es decir, si son resultado de unas leyes o del cálculo de probabilidades.

El debate se estableció entre Prigogine y Thom con el conflicto entre determinismo e indeterminismo. Se pusieron sobre la mesa las teorías sobre la materia y la vida, y la tensión existente entre la clásica vocación de simplicidad en los planteamientos y métodos de la ciencia y el hecho de que los avances fundamentales de la investigación de aquellos años parecían orientarse en el sentido de la complejidad.

El testigo recogido por el ILCS

El pasado 26 de mayo de 2017 en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y en el IE Business School de Madrid se celebró la Primera Cumbre Internacional sobre Longevidad y Criopreservación (ILCS, por sus siglas en inglés), organizado por la Fundación Vidaplus bajo la dirección del doctor Javier Cabo y el ingeniero José Luis Cordeiro.

La cumbre contó con la presencia de algunos de los más importantes científicos, médicos y divulgadores que sobre longevidad y criopreservación existen hoy en día en el mundo.

Dirigido por el doctor Jorge Trainini, del hospital Presidente Perón de Buenos Aires, los ponentes del panel Cryopreservation and Life Extension fueron los doctores Javier Cabo (cirujano cardiovascular) y Andrés Varela (cirujano torácico) de España; los científicos Chana Phaedra de Estados Unidos y Ramón Risco de España; y el gerontólogo británico Aubrey de Grey.

Durante su intervención, el doctor Cabo puso de manifiesto que la criogenización de cuerpos humanos y de cerebros aislados (que algunas empresas venden como una realidad), con la tecnología de criopreservación existente actualmente, es una técnica funeraria más sin base científica detrás. 

El debate entre ciencia y tecnología

El debate surgió porque para De Grey no es legítimo decir que alguien que ha sido criopreservado con los métodos actuales de criopreservación, no va a poder revivir en el futuro.

“Los biólogos y los médicos saben que la muerte es un proceso gradual, lo que implica que no podemos decir si los humanos criopreservados hasta el momento están muertos o no…”.

Para el británico, Javier Cabo ridiculizaba lo que científicamente se está estudiando en estos momentos. El núcleo del debate quedó establecido entre la ciencia y la tecnología que, en estos momentos, se utiliza para la criopreservación de humanos. En palabras de Aubrey de Grey:

“La ciencia trata de comprender mejor la naturaleza, la tecnología intenta manipular la naturaleza y la medicina es una rama, no de la ciencia, sino de la tecnología”.

El doctor Javier Cabo respondió que sabe diferenciar

“perfectamente entre investigación científica (proceso en el que aplicando la metodología científica se intenta obtener información relevante y fiel de índole intelectual) y tecnología (conjunto de conocimientos técnicos propios de una ciencia) de la criopreservación».

Además, Javier Cabo añade que hay que diferenciar entre la muerte legal y la muerte biológica. La definición de muerte (proceso que origina el fin de la vida) es bastante complejo y se puede definir en términos neurofisiológicos, bioquímicos y cardiovasculares.

A lo largo de la historia, ha pasado de definirse como el cese de la actividad cardíaca, ausencia de reflejos y respiración visible, a definirse como la ausencia de la actividad bioeléctrica cerebral. Si se cumplen estas circunstancias estaríamos hablando de muerte legal y en ella se mantienen los órganos aún vivos (hay irrigación sanguínea y aún no existe muerte celular), lo que posibilita la donación de órganos y los trasplantes.

La criopreservación, para que tenga resultados positivos, y no con todos los órganos, hay que prepararla antes de que haya muerte celular.

“En el momento que hay muerte celular, el ADN contenido en el núcleo celular se degrada y la célula ya no se replica.”

Apoyo de las tesis de Cabo

En sus intervenciones, el filósofo visionario Max More (presidente de la empresa de criopreservación humana Alcor en EEUU) y el científico americano Gregory Fahy corroboraron las afirmaciones de Javier Cabo. Por una parte, Max More explicó que ninguno de los cuerpos criopreservados hasta el momento, en las instalaciones que él representa, van a revivir. Si acaso, serán de utilidad para la investigación, señaló.

Fahy, junto con el español Ramón Risco, explicó que se están haciendo avances en las técnicas de criopreservación y descongelación con animales de laboratorio. Aunque los resultados son esperanzadores, a día de hoy, no ven factible que vayan a revivir los humanos criopreservados hasta el momento.

Ya decía Dalí que la inmortalidad la marcará la ciencia y que la ciencia está conectada con la imaginación, la creatividad y, sobre todo, con el conocimiento. Hay que dejar que los divulgadores aúnen los espíritus de los visionarios para que los científicos y los médicos consigan decirnos si existe el azar si la vida humana y la ciencia están determinadas previamente.

Un debate en Figueres en 1985 y, otra vez, en Madrid en 2017: ¿va a ser posible la criopreservción humana para volver a reanimarse?, ¿vamos a vivir eternamente o vamos a vivir más y con mayor calidad de vida?

 

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