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¿Ketamina para tratar la depresión que no se cura?

¿Ketamina para tratar la depresión que no se cura?
Tristeza, ansiedad y depresión. PD

Era 2010 y la revista Science ya describía cómo la ketamina –anestésico de uso frecuente reutilizado como droga alucinógena– regeneraba en ratas las conexiones entre las células cerebrales dañadas por la depresión, además de mejorar los síntomas y la conducta causada por esta enfermedad crónica. 

Desde entonces, muchos otros estudios han confirmado la validez de esta sustancia para casos específicos de pacientes con depresión grave, eso sí, todos en modelos animales. En mayo de 2016 la revista Nature publicó también cómo la ketamina lograba combatir la patología en ratones.

El equipo de la Universidad de Maryland descubrió que la mejora del estado de ánimo no la causa la droga en sí, sino uno de los productos que se forman cuando el hígado la descompone en moléculas más pequeñas: el metabolito (2R, 6R)-hidroxinorketamina (HNK).

El nuevo estudio muestra la acción rápida de la ketamina para la depresión y el suicidio, aunque advierte sobre el riesgo de abuso

En su estudio, los científicos vieron que esas moléculas alivian de forma rápida la depresión sin provocar efectos secundarios incluso a dosis 40 veces mayores que las que se usaron en el experimento con ketamina.

Una única administración del compuesto logró efectos antidepresivos similares a los inducidos por la ketamina, que además perduraron durante al menos tres días, con la diferencia de que esta sustancia no generó ninguna adicción, el caballo de batalla del tratamiento.

“A pesar de que existe cierta evidencia sobre su uso, aún no hay una aprobación para la práctica clínica”, explica a Sinc Eduard Vieta, jefe de Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Clínic de Barcelona. Por el momento, en Europa su uso se restringe a la investigación.

“En España, centros como el Hospital Clínic de Barcelona disponen de un protocolo de uso compasivo de ketamina en pacientes con depresiones graves y resistentes a los tratamientos habituales”, añade Vieta.

Esta semana, un artículo publicado en The American Journal of Psychiatry ha conseguido dar un paso más. El trabajo muestra los beneficios de la acción rápida de la ketamina para la depresión y el suicidio en 68 pacientes, aunque advierte sobre el riesgo de abuso y la necesidad de controles efectivos.

El nuevo trabajo, liderado por expertos de la Universidad de Yale (EE UU) y la compañía farmacéutica Janssen, revela cómo un esprái nasal de ketamina –sintetizada por primera vez en 1962– resulta prometedor en el tratamiento rápido de los síntomas de depresión grave con riesgo inminente de suicidio, leeer más en SINC.

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