Se han dicho muchas cosas sobre lo que significa ser zurdo y si eso cambia el tipo de persona que somos, pero la verdad es algo así como un enigma

¿Sabes cómo funciona realmente el cerebro de los zurdos?

¿Sabes cómo funciona realmente el cerebro de los zurdos?

Mitos sobre la mano dominante aparecen todos los años, pero los investigadores aún no han descubierto qué significa ser zurdo, según recoge el autor original de este artículo Emma Karlsson en The Conversation vía BBC y comparte Manuel Trujillo para Periodista Digital.

¿Por qué la gente es zurda? La verdad es que todavía no lo sabemos.

Lo que sí sabemos es que solo cerca del 10% de la población en todo el mundo es zurda, pero que no hay una división equitativa entre los sexos.

Cerca del 12% de los hombres son zurdos, y solo el 8% de las mujeres lo es.

Algunas personas se entusiasman mucho con la división 90:10 y se preguntan por qué no somos todos diestros.

Pero la pregunta interesante es por qué nuestra disposición no se rige por el azar. ¿Por qué no hay una división 50:50?

No tiene que ver con la dirección de la escritura a mano, ya que en ese caso la dominancia de la mano izquierda sería prevalente en los países donde sus idiomas se escriben de derecha a izquierda, lo que no es el caso.

Incluso la genética es extraña: solo cerca del 25% de los niños que tienen dos padres zurdos también serán zurdos.

El ser zurdo ha sido vinculado a todo tipo de cosas malas. Con frecuencia se asocia la mala salud y la muerte prematura a la dominancia de la mano izquierda, pero ninguna de las dos cosas son ciertas.

Esto último se explica porque en el pasado mucha gente zurda era obligada a usar la mano derecha. Esto hace parecer, entonces, que había menos ancianos zurdos.

Lo primero, a pesar de ser un titular llamativo, es simplemente falso.

También abundan los mitos positivos. La gente dice que los zurdos son más creativos, ya que la mayoría usa el «lado derecho del cerebro».

Este es quizás uno de los mitos más persistentes sobre el efecto de la mano dominante en el cerebro.

Pero no importa cuán atractiva sea (y quizás para decepción de aquellos zurdos que todavía esperan despertarse algún día con los talentos de Leonardo da Vinci), la idea general de que cualquiera de nosotros usa un «lado cerebral dominante» que define nuestra personalidad y la forma en que tomamos decisiones también está equivocada.

Es cierto, sin embargo, que el hemisferio derecho del cerebro controla el lado izquierdo del cuerpo, y que el hemisferio izquierdo el lado derecho, y que los hemisferios tienen especialidades.

Por ejemplo, el lenguaje es procesado normalmente un poco más en el hemisferio izquierdo, y el reconocimiento facial un poco más dentro del hemisferio derecho.

Esta idea de que cada hemisferio se especializa en algunas capacidades se conoce como lateralidad cerebral.

No obstante, las mitades no trabajan de forma aislada, ya que una banda gruesa de fibras nerviosas -llamadas cuerpo calloso- conectan los dos lados.

Algo interesante, es que hay algunas diferencias conocidas entre estas especializaciones entre los diestros y los zurdos.

Por ejemplo, se cita con frecuencia que cerca del 95% de los diestros tienen un «hemisferio izquierdo dominante».

Esto se refiere al hallazgo de que la mayoría de los diestros dependen más de su hemisferio izquierdo para el habla y el lenguaje.

Se asumía que lo opuesto sería cierto para los zurdos.

Pero este no es el caso. De hecho, el 70% de los zurdos también procesa el lenguaje en el hemisferio izquierdo.

Por qué el porcentaje es menor, (y no a la inversa) es algo que aún se desconoce.

Investigadores han descubierto muchas otras especializaciones o «asimetrías» además del lenguaje.

Muchas de estas están especializadas en el hemisferio derecho -al menos en la mayoría de los diestros- e incluyen cosas como el procesamiento facial, habilidades espaciales y percepción de las emociones.

Pero estas no han sido estudiadas en profundidad, quizás porque los científicos han asumido incorrectamente que todas dependen de estar en el hemisferio que no es dominante para el lenguaje en cada persona.

De hecho, esta suposición, más el reconocimiento de que un pequeño grupo de zurdos tienen un dominio cerebral inusual para el lenguaje en el lado derecho, hace que los zurdos sean ignorados -o peor, activamente evitados- en muchos estudios del cerebro, porque los investigadores asumen que, como con el lenguaje, se reducirán todas las demás asimetrías.

Cómo algunas de estas funciones están lateralizadas (especializadas) en el cerebro, puede influir, de hecho, en cómo percibimos las cosas, y por ello pueden ser estudiadas con pruebas simples de percepción.

Por ejemplo, en el grupo de investigación de mi reciente estudio, les mostramos a un grupo de diestros y zurdos imágenes de rostros que fueron reconstruidas como para que una mitad de la cara mostrase una emoción, mientras que la otra mostraba una emoción diferentes.

Por lo general, la gente ve la emoción que se muestra en el lado izquierdo del rostro, y se cree que esto refleja la especialización en el hemisferio derecho.

Esto está vinculado al hecho de que los campos visuales se procesan de tal manera que hay un sesgo en el lado izquierdo del espacio.

Se cree que esto representa el procesamiento del hemisferio derecho, mientras que un sesgo hacia el lado derecho del espacio representa el procesamiento del hemisferio izquierdo. También les mostramos diferentes tipos de imágenes y sonidos para examinar varias otras especializaciones.

Nuestros hallazgos indican que algunos tipos de especializaciones, incluido el procesamiento de rostros, parecen seguir el patrón visto para el lenguaje (es decir, más zurdos parecen tener preferencia por la emoción que se muestra en el lado derecho de la cara).

Pero en otra actividad que se centró en los sesgos en torno a qué cosa le prestamos atención, no encontramos diferencias en los patrones de procesamiento cerebral para diestros y zurdos.

Este resultado muestra que mientras que hay relaciones entre la dominancia de la mano y algunas de las especializaciones del cerebro, otras no la tienen.

Los zurdos son totalmente centrales para nuevos experimentos como este, pero no solo porque pueden ayudarnos a entender qué hace que esta minoría sea diferente.

Aprender qué hace a los zurdos diferentes podría ayudarnos también a resolver muchos de los misterios neuropsicológicos del cerebro.

*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y reproducido bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.

Emma Karlsson is investigadora de postgrado en Neurociencia Cognitiva de la Universidad Bangor, Gales, Reino Unido.

Aquí puede ver el artículo original en inglés:

 

Being left-handed doesn’t mean you are right-brained — so what does it mean?

Wachiwit/Shutterstock

Emma Karlsson, Bangor University

There have been plenty of claims about what being left-handed means, and whether it changes the type of person someone is – but the truth is something of an enigma. Myths about handedness appear year after year, but researchers have yet to uncover all of what it means to be left-handed.

So why are people left-handed? The truth is we don’t fully know that either. What we do know is that only around 10% of people across the world are left-handed – but this isn’t split equally between the sexes. About 12% of men are left-handed but only about 8% of women. Some people get very excited about the 90:10 split and wonder why we aren’t all right-handed.

But the interesting question is, why isn’t our handedness based on chance? Why isn’t it a 50:50 split? It is not due to handwriting direction, as left-handedness would be dominant in countries where their languages are written right to left, which it is not the case. Even the genetics are odd – only about 25% of children who have two left-handed parents will also be left-handed.




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Being left-handed has been linked with all sorts of bad things. Poor health and early death are often associated, for example – but neither are exactly true. The latter is explained by many people in older generations being forced to switch and use their right hands. This makes it look like there are less left-handers at older ages. The former, despite being an appealing headline, is just wrong.

Positive myths are also abound. People say that left-handers are more creative, as most of them use their “right brain”. This is perhaps one of the more persistent myths about handedness and the brain. But no matter how appealing (and perhaps to the disappointment of those lefties still waiting to wake up one day with the talents of Leonardo da Vinci), the general idea that any of us use a “dominant brain side” that defines our personality and decision making is also wrong.

Brain lateralisation and handedness

It is true, however, that the brain’s right hemisphere controls the left side of the body, and the left hemisphere the right side – and that the hemispheres do actually have specialities. For example, language is usually processed a little bit more within the left hemisphere, and recognition of faces a little bit more within the right hemisphere. This idea that each hemisphere is specialised for some skills is known as brain lateralisation. However, the halves do not work in isolation, as a thick band of nerve fibres – called the corpus callosum – connects the two sides.

Interestingly, there are some known differences in these specialities between right-handers and left-handers. For example, it is often cited that around 95% of right-handers are “left hemisphere dominant”. This is not the same as the “left brain” claim above, it actually refers to the early finding that most right-handers depend more on the left hemisphere for speech and language. It was assumed that the opposite would be true for lefties. But this is not the case. In fact, 70% of left-handers also process language more in the left hemisphere. Why this number is lower, rather than reversed, is as yet unknown.




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Researchers have found many other brain specialities, or “asymmetries” in addition to language. Many of these are specialised in the right hemisphere – in most right-handers at least – and include things such as face processing, spatial skills and perception of emotions. But these are understudied, perhaps because scientists have incorrectly assumed that they all depend on being in the hemisphere that isn’t dominant for language in each person.

In fact, this assumption, plus the recognition that a small number of left-handers have unusual right hemisphere brain dominance for language, means left-handers are either ignored – or worse, actively avoided – in many studies of the brain, because researchers assume that, as with language, all other asymmetries will be reduced.

How some of these functions are lateralised (specialised) in the brain can actually influence how we perceive things and so can be studied using simple perception tests. For example, in my research group’s recent study, we presented pictures of faces that were constructed so that one half of the face shows one emotion, while the other half shows a different emotion, to a large number of right-handers and left-handers.

Usually, people see the emotion shown on the left side of the face, and this is believed to reflect specialisation in the right hemisphere. This is linked to the fact that visual fields are processed in such a way there is a bias to the left side of space. This is thought to represent right hemisphere processing while a bias to the right side of space is thought to represent left hemisphere processing. We also presented different types of pictures and sounds, to examine several other specialisations.

Our findings suggest that some types of specialisations, including processing of faces, do seem to follow the interesting pattern seen for language (that is, more of the left-handers seemed to have a preference for the emotion shown on the right side of the face). But in another task that looked at biases in what we pay attention to, we found no differences in the brain-processing patterns for right-handers and left-handers. This result suggests that while there are relationships between handedness and some of the brain’s specialisations, there aren’t for others.

Left-handers are absolutely central to new experiments like this, but not just because they can help us understand what makes this minority different. Learning what makes left-handers different could also help us finally solve many of the long-standing neuropsychological mysteries of the brain.The Conversation

Emma Karlsson, Postdoctoral researcher in Cognitive Neuroscience, Bangor University

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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