Señor Halsman, sorpréndanos

CaixaForum Madrid presenta al fotógrafo que se hizo famoso con los bigotes de Dalí y los saltos de Marilyn

Señor Halsman, sorpréndanos
Philippe Halsman. ¡Sorpréndeme! - CaixaForum

Hizo un centenar de portadas de la revista Life. Retrató a la flor y nata de la intelectualidad parisina y a las grandes estrellas de Hollywood. Puso a dar saltos a los más famosos y poderosos para incluirlos en una serie en la que la Monroe pasaría a la posteridad, e inmortalizó un bigote célebre. Toda una vida en fotografías, de las que 300 entre las más representativas, están aquí.

Philippe Halsman (Riga, 1906 – Nueva York, 1979) fue un fotógrafo experimentador durante cuatro décadas, primero en París, y luego en Estados Unidos, y dejó decenas de imágenes que pasaron al imaginario popular de mediados del siglo XX, la época dorada de las revistas ilustradas. Esta exposición es la retrospectiva más completa de su trabajo, e incluye materiales nunca vistos anteriormente, como hojas de contacto, pruebas de impresión y fotomontajes originales, cedidas para la ocasión por la familia del artista. La muestra se divide en cuatro partes: una introducción dedicada a los años que pasó en París, y tres apartados de su periodo estadounidense: el de sus muy celebrados retratos de famosos —especialmente los de Marilyn Monroe—; su interés por las puestas en escena —entre ellas su famosa serie Jumpology—, y, por último, el impresionante repertorio de «ideas fotográficas» que desarrolló junto con Salvador Dalí a lo largo de más de tres décadas, entre las que cabe destacar el libro Dalí’s Mustache.

Fue un fotógrafo autodidacta, inspirado por las distintas técnicas y estéticas propias de la época, como la llamada Nueva Visión. Sus exploraciones artísticas de estudio trabajaron en efectos con iluminación eléctrica y encuadres ajustados, y su inventiva bebía directamente del surrealismo. Fotografió a muchos personajes famosos, especialmente del mundo de las artes, gracias al apoyo y la influencia de André Gide, su primer retrato de un ingtelectual importante. Halsman amplió rápidamente el espectro de su trabajo y supo sacar partido de dos negocios en rápida expansión: las revistas y la publicidad. Trabajó una amplia variedad de temas (moda, belleza —sobre todo, peluquería—, objetos, crónica de espectáculos) y recibió encargos de ilustres publicaciones de la época como Journal des Modes o Harper’s Bazaar. En los años 30 expuso tres veces en La Pléiade, unade las primeras galerías en organizar exposiciones fotográficas, primero en solitario con Portraits et Nus, en 1936, y el año siguiente dentro del movimiento Nueva Visión con dos muestras temáticas: Portraits d’Écrivains y La Parisienne de 1900 à 1937.

En Nueva York, Halsman se ganó rápidamente una buena reputación y recibió numerosos encargos para retratar a personajes famosos a cuenta de Life y otras  publicaciones como TV Guide o The Saturday Evening Post. Asimismo, realizó fotografía promocional para campañas electorales, cubiertas de libros y carteles de películas.

Fotografió a Marilyn Monroe en varias ocasiones entre 1949 y 1959. Lo  más complicado fue conseguir que participara en la serie ‘Jumpology’ (Saltología) pero finalmente la joven estrella saltó más de doscientas veces a lo largo de tres horas hasta que llegó el «salto perfecto», que se convirtió en portada e imagen universal. Esa fue la última vez que colaboraron, pero Halsman continuó creando nuevas imágenes de la actriz, trabajando a partir de variaciones de fotografías antiguas e incluyendo transformaciones radicales sugeridas por Salvador Dalí.

Las artes y los espectáculos, su especialidad, le brindaron el marco ideal donde desarrollar esta nueva forma de hacer fotografías. Los trabajos que le encargaron, como la serie con Jean Cocteau y los reportajes sobre espectáculos, le dieron la oportunidad de crear auténticas puestas en escena. Halsman participaba tanto en el diseño de las imágenes como en la selección de escenarios originales y ángulos de la cámara para conseguir crear imágenes impresionantes.

Dos proyectos de Halsman fueron especialmente innovadores e influyeron en la fotografía contemporánea: en 1949, junto al actor francés Fernandel, creó un nuevo tipo de producto editorial, el picture book, y en la década de los cincuenta inventó la ya citada broma seria de la jumpology. Halsman veía la ‘saltología’ como una herramienta psicológica. Su interpretación científica era que el acto de saltar desinhibía a los modelos, a quienes, concentrados en el salto, «se les caía la máscara». A lo largo de diez años políticos, magnates de la industria, científicos, actores, cantantes, bailarines, se fueron sumando, de Alfred Einstein a Louis Amstrong. La producción de estas fotografías era sencilla y flexible: lo único que necesitaba el fotógrafo era su cámara Rolleiflex y un flash electrónico. ¡Y el único límite era el techo! Cuando recibía un encargo para un retrato, Halsman preguntaba siempre al modelo o la modelo, una vez terminada la sesión, si querría participar también en ese proyecto personal. En 1959 se pubicó el Philippe Halsman’s Jump Book, en el que aparecían más de 170 divertidos y espontáneos retratos de famosos saltando.

Durante casi cuarenta años, Philippe Halsman y Salvador Dalí se aprovecharon de sus
talentos respectivos. Halsman era un fotógrafo profesional especializado en retrato y
publicidad, mientras que Dalí era un artista que usaba su propia imagen a la perfección para autopromocionarse. Halsman se había convertido en uno de los fotógrafos más populares de los Estados Unidos y Dalí destacaba en el mundo del arte por el increíble éxito de ventas de sus obras.

Philippe Halsman Archives conserva más de quinientas fotografías tomadas a lo largo de cuarenta y siete sesiones con Salvador Dalí. En 1953, Halsman se dio cuenta de que el bigote de Salvador Dalí podría darle «la oportunidad de cumplir uno de sus sueños más ambiciosos: crear una obra extraordinariamente excéntrica». El pintor se enamoró de la idea al instante. Halsman adoptó el mismo formato que con Fernandel: se presentaba al modelo con una pregunta por escrito, y la respuesta a la misma aparecía en la página siguiente en forma de retrato con pie de foto. A lo largo de dos años, la materialización de las ideas de ambos supuso un auténtico desafío técnico para el fotógrafo y la posproducción fue especialmente laboriosa, pues a menudo era necesario trabajar sobre el negativo o la impresión, o montar varios elementos que luego había que fotografiar de nuevo para obtener un negativo de la imagen compuesta.

Con esta exposición dedicada a Philippe Halsman, que ha pasado ya por el Musée de l’Elysée (Lausana) , el Jeu de Paume (París), el Kunsthal (Rotterdam) y CaixaForum Barcelona, mantiene CaixaForum su propuesta de exposiciones sobre cine y fotografía, a través de las que quiere mostrar la influencia de las imágenes en la sensibilidad del hombre contemporáneo y destacar el papel de los grandes creadores visuales del siglo XX en nuestra forma de ver el mundo. Anteriores exposiciones han estado dedicadas a otros nombres de la fotografía, como Jacques Henri Lartigue, Eugène Atget, Robert Doisneau, William Klein, Richard Avedon, Diane Arbus, Henri Cartier-Bresson o Willy Ronis, y a cineastas como Georges Méliès, Charles Chaplin o Federico Fellini.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 7
Despliegue: 7
Comisariado: 8
Catálogo: 8
Documentación a los medios: 8
Folleto explicativo: 8

CaixaForum Madrid
Philippe Halsman. ¡Sorpréndeme!
Del 1 de diciembre de 2016 al 26 de marzo de 2017
Producción: Museé de l’Elysée de Lausana en colaboración con el Philippe Halsman Archive de Nueva York.
Organización: Obra Social ”la Caixa”.
Comisariado: Sam Stourdzé, director de las Rencontres de la Photographie de Arles, y Anne Lacoste, comisaria del Musée de l’Elysée de Lausana.

Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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