Que a estas alturas vea obnubilado una nueva manera de narrar una historia me deja totalmente ojiplático.
La falsa sencillez marcada por un halo constante de genialidad, los portentosos y estremecedores encuadres de cámara, las entrevistas que escuchas sin ver, donde el recurso se come a la sincronización, la iluminación tensa, el montaje vibrante y alargado en los momentos precisos y corto y seco cuando se presta…

Todo enmarcado bajo la penetrante dirección de Juan Cavestany, con una música rompedora y ajustada a cada escena de Guille Galván, consiguen hacer de este film una maravilla de Oscar que me ha emocionado y por el que vuelvo a creer que no está todo inventado, frase que odio, y que encima unos españoles con garra me lo demuestran en `Madrid, Ext´, una autántica perla cinematográfica.
¡Vete a verla ya!
4½ ★★★★½

