‘El Orgullo de quererte’, zarzuela clásica y amoríos distintos

'El Orgullo de quererte', zarzuela clásica y amoríos distintos

Una zarzuela de las de siempre ambientada en Chueca y las fiestas del orgullo gay. Sustituya los amores tormentosos de la soprano y el tenor, por los de el tenor con un barítono. Y una a ello la fauna de ese mundillo cada vez más convencional. Era el momento y ha salido bien.

Hacia 2010, dos integrantes de coros madrileños compartieron la idea de crear una pieza del género que respetara las estructuras y el espíritu tradicional, mantener la musicalidad, la forma y el aire inconfundible de la zarzuela, pero situando la acción en un marco temático actual que era el que ellos conocían y frecuentaban, el mundo de los homosexuales madrileños, que no solo han salido del armario sino que han impuesto su presencia como corriente y cotidiana. El estreno en 2022 en versión de concierto confirmó que habían acertado y Albert Boadella se dijo esta es la mía para por fin montar una zarzuela de verdad aunque el tema le asustaba. Retrata la galaxia de comportamientos en ese mundo no tan alegre como aparentan, desde la maricona sexagenaria que consigue relaciones gracias a su dinero, pasando por el jovencito sensible y el julandrón sin escrúpulos, sin olvidar a las mariliendres -versión castiza de fag hag (pitillo’, mujer a la que le gusta la compañía de hombres homosexuales) y mariquitas de pluma y abanico: solo faltan chaperos aunque haya una pelandusca. El hilo conductor son los recuerdos del retorcido P.J., que se las ingenia para boicotear los tratos de su chulo Alonso con el recién llegado Tadeo. Luego están Las tres Maris (Mari Cruz, Mari Paz y Mari Trini), las tres damas de La Flauta Mágica en versión de la noche juerguista. Y la Petri, pitonisa de vocación y prostituta de profesión, más los mariquitas maldicientes que trabajan al mejor postor.

Alonso y Tadeo tienen unos breves amores que el primero está acostumbrado a que sean siempre fugaces, y el segundo se cree que van a durar toda la vida. Su ruptura ocupa buena parte del segundo acto hasta resultar más cargante que los interminables dúos de amor del bel canto. Y después de hora y media, llega un descanso y todavía queda el tercer acto para seguir dándole vueltas. Dar por terminada la pieza en el segundo acto con el gran drama amoroso podría estudiarse para concentrar el impacto.

La música de Javier Carmena se ciñe a lo que fueron las grandes zarzuelas del repertorio y lo hace bien, aunque se eche en falta algo de aportación propia. La partitura tiene pocas arias, escasos conjuntos, mucho coro, y demasiado parlamento, algo que le gusta a los incondicionales. El libreto de Felipe Nieto es bueno, construye una trama viable y mantiene una relación con la partitura muy notable. Hay aspectos cogidos por los pelos -cómo va a amenazar P.J. a Alonso con denunciarle si trabaja para él-, y sobre todo la ruptura amorosa del final del segundo acto se alarga en demasía para dar cabida a la parte más ambiciosa de una partitura de gran formato.

La dirección musical de Alondra de la Parra consiguió buen resultado instrumental, pero resultó menos eficaz en el engarce vocal. Es la segunda zarzuela que dirige, así que empieza una trayectoria que puede ser fructífera. También para Albert Boadella y Martina Cabanas era su primera obra de teatro musical de gran formato y salieron airosos: consiguen meter sesenta personas cantando y bailando en un escenario donde no caben, pero es a costa de un guirigay -nunca mejor dicho- tremendo. Su logro principal es darle a todo un tono de normalidad, evitar la afectación en los protagonistas y hacer que parezca una zarzuela de siempre aunque haya dos hombres abrazados en escena. Y evitar con mucho tino subir el tono erótico. Es fallido ese artefacto que representa la rueda del tiempo en el primer acto y muy largo el desfile de carrozas mini. Entradas y salidas de escena no están mal resueltas. Lo peor es que siguiendo la tradición se repitió en las arias el estilo grandilocuente encarando al público y hubo las consabidas pausas a continuación para incitar el aplauso, que no faltó para nadie.

La escenografía de Ricardo Sánchez Cuerda resulta pobre, con entramados de cuerdas que suben y bajan, se llenan de lucecitas festivas o descuelgan maromas cuyo significado se nos escapa. La coreografía de Sara Cano y el vestuario de Gabriela Salaverri buscan esa estridencia asociada a la temática, y el coro lo llena todo pero lo canta regular.

El tenor Santiago Ballerini y el barítono Germán Olvera hacen una interpretación notable, tanto vocal como actoral, les costó inicialmente atemperarse, y Ballerini lo fio todo al lirismo y Olvera a la potencia. Enrique Viana mejor que de costumbre, más templado, mientas a María Rey-Joly la encontramos desubicada, tan acostumbrada a protagonizar y ahora mera subalterna. Las tres Maris acertaron, los cuatro mariquitas se despendolaron como corresponde, y Berna Perlis como la Petri estuvo pero que muy plantá.

El caso es que el estreno salió bien, con muchos invitados entre el público que mostraron su consiguiente afinidad. Puede considerarse un simbólico acto de aceptación por el que los madriles la resistencia conservadora que mandaba ayer ha terminado aceptando al poder gay cultural de hoy. ‘El orgullo de quererte’ es muy convencional y puede tener recorrido. Entre su rigurosa ortodoxia musical y los intentos modernizadores de ‘Policías y ladrones’ de Tomás Marco y Álvaro del Amo (2022) o el atonalismo y el reguetón que incorporaban Jesús Rueda, David del Puerto y Javier Arias a su ‘Se vende’ debe haber un camino de mantener vivo el género de la zarzuela cuyo último estreno antes del eclipse dicen que fue Las de Caín en 1958 con música de Pablo Sorozábal. Otros hacen óperas como Miquel Ortega con La casa de Bernarda Alba y Arturo Díez Boscovich con El Caballero de Olmedo y sin embargo ambas fueron estrenada en 2021 y 2023 precisamente en el Teatro de la Zarzuela. Qué es ópera y qué es zarzuela, alejemos de nosotros la histórica división.

Carmena es el director del coro de la ORCAM y lleva en ella veinte años; ejerciendo de maestro repetidor con Boadella en alguno de sus espectáculos musicales tocó algunas partes de la partitura en un descanso para entretenerse y Boadella descubrió lo que andaba buscando desde hace mucho: una zarzuela nueva que sonara como las grandes del género. Ambos debutantes lo han conseguido. Y seguro que quieren seguir por la brecha abierta.

Posdata.- Se olvidaba una cuestión importante: la visión que esta zarzuela da de Chueca y del movimiento gay madrileño es caricaturesca y obsoleta, corresponde a 2010 y muchas cosas han cambiado desde entonces: el sida y el caballo son residuales, la gente ha madurado, se ha integrado y buena parte de la fauna nocturna ha desaparecido. Chueca en 2025 es otra cosa y los homosexuales han dejado de concentrarse allí y se han desperdigado por otros barrios céntricos. Y es que no hay nada que se quede antiguo más rápido que lo que quiere ser muy moderno.

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 8
Dirección musical: 7
Dirección artística: 8
Voces: 7
Orquesta: 7
Coro: 6
Interpretación actoral: 6
Escenografía: 5
Coreografía: 5
Producción: 8
Programa de mano: 7
Documentación a los medios: 8
(incluidos cuatro cortes sonoros, lo nunca visto)

TEATROS DEL CANAL
El Orgullo de quererte
11, 12, 13, 18, 19 y 20 de septiembre de 2025

Música: Javier Carmena
Libreto: Felipe Nieto
Equipo artístico
Dirección musical: Alondra de la Parra
Dirección musical asistente: José Luis López Antón (funciones 19 y 20 de septiembre)
Dirección de escena: Albert Boadella / Martina Cabanas
Escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda
Coreografía: Sara Cano
Iluminación: Bernat Jansà
Vestuario: Gabriela Salaverri
Ayudantes de vestuario: Mónica Tejeiro y Sabina Atlanta
Diseño de caracterización: Moisés Echevarría
Regidora: Vanesa Arévalo
Regidora de luces: Cristina Berhó
Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid

Reparto
P.J. Enrique Viana, tenor
Tadeo Santiago Ballerini, tenor
Alonso Germán Olvera, barítono (Enrique Sánchez-Ramos, 19 sep)
Mari Cruz María Rey-Joly, soprano
Mari Trini Mar Morán, soprano
Mari Paz Andrea Rey, mezzosoprano
La Petri Berna Perles, soprano
Mariquitas Gerardo López, Jesús Cantolla y Daniel González, tenores
Bailarines: Begoña Quiñones, Verónica Garzón, Yolanda Barrero, Nuria Tena,
José Alarcón, Daniel Morillo, David Palacios, Adrián Gómez y Enrique Arias

Coproducción de Madrid Cultura y Turismo, Fundación ORCAM y Auditorio de Tenerife
Duración total: 2 h y 15 min (con pausa incluida)
Primera parte (Actos I y II): 1 h y 15 min
Pausa: 15 min
Segunda parte (Acto III): 45 min

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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