Lo que son las mujeres listas y los hombres tontos

Lo que son las mujeres listas y los hombres tontos

Una inteligente y amena comedia de hace cuatro siglos, cuando ya se halagaba a las mujeres para tenerlas contentas. Divertida de origen, esta producción exagera su gracia hasta lo jocoso. Pero se puede ver con buena voluntad y mejor talante. Hay que ser más Roque que Marcos -personajes del evento- y dejarse llevar por la ola buenista.

Publicada en 1645, ‘Lo que son mujeres’ fue una de las setenta obras que se le calculan a Francisco de Rojas Zorrilla (1607-1648), que vivió poco, escribió mucho y bueno, y perteneció a la generación post-Calderón del siglo de oro. Famoso en los siglos XVII y XVIII, siguió representándose muy esporádicamente. En 2007 se celebró con atención y subvenciones el cuarto centenario de su nacimiento, lo que dio lugar a recordarlo con encuentros académicos y subida a los escenarios de remembranzas y algunas de sus obras. Recordemos que en 2023 se estreno ‘Abre el ojo’ en versión y dirección de Eduardo Vasco (ver nuestra reseña), y casi una década antes la CNTC recuperó ‘Donde hay agravios no hay celos’ (ver nuestra reseña) en la que Helena Pimenta convertía un elegante enredo en un jocoso sainete, exagerando el histrionismo igual que se ha hecho ahora con ‘Lo que son mujeres’, la obra de Rojas que se estrenó este jueves y que pasamos a comentar.

La propuesta de la compañía Morboria lo deja claro desde el principio; se basan en que ‘el espectador de comedias de los siglos XVI Y XVII y el que se sienta hoy en día en el teatro o ante una pantalla para ver la televisión, busca sobre todo entretenerse, distraerse, sorprenderse, salir de su realidad cotidiana, en la manera de distraernos hay cosas que siguen siendo iguales y en muchos casos nos reímos de lo mismo que hace 400 años’. Desde luego, como hace seis décadas: sal gorda, personajes tópicos, interpretación forzada con dejes y aspavientos continuos, mucho trajín en escena y a por la carcajada. Esto desmerece a nuestros ojos una buena adaptación, un buen montaje y un buen equipo artístico e interpretativo, elementos que con algo de mesura -porque el original ya trae todos los elementos de una comedia bien jocosa y entretenida- hubieran brillado en su esencia. Por no hablar del texto, que es lo mejor de todo ello, como ellos mismos reconocen ‘la seducción a través del verso, el atractivo de las metáforas, las alegorías, la gracia de las diferentes composiciones métricas, la agudeza de los juegos de palabras, los golpes de efecto, el encanto de las réplicas, el universo de la palabra’. Un universo cuyo disfrute impide en parte el agobiante ajetreo escénico, una caracterización grotesca con narizotas postizas, y sobre todo una dicción defectuosa en parte del elenco.

Érase una vez dos hermanas huérfanas, Serafina y Matea, la mayor muy guapa y esquiva con los hombres a los que considera groseros y ridículos, mientras que la pequeña es feílla pero por el contrario siente debilidad y atracción por el otro sexo cualesquiera que sean sus defectos y carencias. Ello irrita sobremanera a Serafina que siendo la mayor manda en la casa y amenaza con encerrarla en un convento Reciben la visita de Gibaja, un casamentero que se ha enterado de que la primera que se case de las dos recibirá una enorme herencia que dejó el padre como dote, y pretende llevarse un buen pellizco. Propone a Serafina cuatro pretendientes: Roque, tontorrón y risueño; Marcos, malhumorado y protestón; Gonzalo, gordo y vulgar; y Pablo, pedante y redicho. A Serafina le divierte la propuesta y le sigue el juego. Recibe en su casa a los galanes, pero sus halagos la cargan, los menosprecia y pierde todo interés echándoles de malas maneras. Los caballeros se sienten muy ofendidos con su actitud y planean junto a Gibaja una venganza. En la segunda visita, los amantes serán los que la desprecien, ponderando y alabando la belleza de Matea, lo que producirá el efecto deseado. A Serafina le matan los celos de su hermana y siente una gran rivalidad. Así se irán sucediendo una serie de escenas hilarantes para acabar con un final nada habitual en las comedias áureas. No hay boda.

El problema es que las escenas se alargan demasiado porque todos los pretendientes hablan por turno, cada uno con sus gracias. de ahí que, aunque el final se aligere con canciones y bailes, se llegue un tanto agotado al resultado final de una producción sobresaliente en cuya puesta en escena destaca un rico atrezo, En el vestuario inspirado en la moda del imperio español de entonces, pero más extravagante si cabe, con las damas luciendo de diario guardainfante compuesto por sayo, mangas acuchilladas, camisa y cuello valona, con peinados con mucha peluca, adornos, postizos, lazos y rizos, con plumas y joyas, por no olvidar botas y chapines. Junto a ello, la ambientación musical de Miguel Barón interpretada al clavecín en directo es muy de valorar.

Morboria SL fue fundada hace cuatro décadas por Eva del Palacio y Fernando Aguado, tiene por tanto un a largo trayectoria. Las familias Palacio y Aguado copan casi la mitad de los nutridos efectivos movilizados. En el reparto, destacan Luna Aguado como esa Doña Matea fea pero cachonda que termina ganando la partida para caer en el mismo defecto que su hermana, y Fernando Aguado en su papel de ‘alcahueto’, pues al parecer no solo había entonces celestinas sino también celestinos intermediarios. A Marina Andina no se la entendía buena parte de sus largos parrafones haciendo del ama Rafaela. Virginia Sánchez fue una acertada protagonista en esa Serafina displicente y celosa, esos personajes tan abundantes en la sociedad y en el teatro del siglo de oro, esos perros del hortelano que ni comen ni dejan comer. Pero donde se soltaba la melena para disfrute del prójimo fue en su actuación musical, muy buena la suya y muy buenas todas las del elenco al completo.

Opina Eva del Palacio que las situaciones de búsqueda de pareja que plantea la obra siguen siendo sorprendentemente muy similares a las que hoy en día vemos reflejadas en películas, series y programas de televisión. Y es cierto, las familias y los conocimientos siguen tejiendo el entramado de las nuevas parejas, no hay contrato ni formalidades como en la India, pero se asemeja. Y menos mal, porque el matrimonio seguirá siendo un contrato tácito hasta que desgraciadamente se extinga.

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 8
Original: 8
Adaptación: 8
Dirección: 7
Puesta en escena: 8
Interpretación: 8
Música: 8
Producción: 8
Programa de mano: 7
Documentación a los medios: 9

Teatro de la Comedia
LO QUE SON MUJERES
DE FRANCISCO DE ROJAS ZORRILLA
Del 5 al 15 de febrero de 2026
Dirección y adaptación Eva del Palacio

Escenografía – Eva del Palacio y Fernando Aguado
Realización – Morboria y Trajano del Palacio
Atrezzo – Morboria
Música – Miguel Barón
Iluminación – Guillermo Erice
Luz y sonido – Javier Botella
Ayudante de dirección – Ana del Palacio
Coreografía – Eva del Palacio
Producción Morboria S.L.

REPARTO
Virginia Sánchez – Doña Serafina
Luna Aguado – Doña Matea
Marina Andina – Rafaela
Fernando Aguado – Gibaja
Vicente Aguado – Don Gonzalo
Paúl Hernández – Don Roque
Trajano del Palacio – Paca, la criada/barbero
Adolfo Pastor – Don Pablo
Ana Belén Serrano – Don Marcos
Miguel Barón – Músico

1 h y 45 min aprox.
ENCUENTRO CON EL PÚBLICO: miércoles 11 de febrero.

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Autor

José Catalán Deus

Editor de Guía Cultural de Periodista Digital, donde publica habitualmente sus críticas de arte, ópera, danza y teatro.

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