El gobierno ha emprendido una campaña de difamaciones y burlas contra los obispos

La Iglesia nicaragüense, objeto de burlas por parte de los seguidores de Ortega

La CIDH denuncia 448 muertos, 2.800 heridos y cientos de secuestrados y desaparecidos

La Iglesia nicaragüense, objeto de burlas por parte de los seguidores de Ortega
Turbas atacan a obispos de Nicaragua

La Iglesia de EEUU envía a su arzobispo casstrense para apoyar a Brenes en Managua

Nicaragua está lejos de una normalidad. Amenazas contra defensores de derechos humanos, la Iglesia sigue siendo objeto de difamaciones y burlas de parte de seguidores de Ortega.

El gobierno ha emprendido una campaña de difamaciones y burlas contra la Iglesia. En una de las marchas que realizaron los simpatizantes del gobierno, llevaron en forma de burla, a una persona vestida de obispo, con un rifle y bombas molotov a sus pies.

Es difícil pensar que alguien que se sienta católico apoye este tipo de cosas. Es lo que se lee en la foto que se aprecia en las redes sociales. «si tu simpatía política es más importante que tu fe, no eres un auténtico católico». Y a esto se agrega, siempre en esta campaña de intimidación, hacer creer al pueblo de Nicaragua, que el gobierno está en relaciones estrechas con el Vaticano.

El jueves pasado la formación del «grupo de trabajo» recibió el aval de 20 de los 34 países que son miembros activos de la OEA, mientras que cuatro Estados votaron en contra (Nicaragua, Venezuela, Bolivia y San Vicente las Granadinas), ocho se abstuvieron y dos estuvieron ausentes. El «grupo de trabajo» dará su apoyo al diálogo en el país con «medidas de apoyo, acompañamiento y verificación», en coordinación con los esfuerzos en curso de la OEA, así como del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), organismo que se baraja como nuevo garante del diálogo. El cardenal en conferencia de prensa a los medios locales, al ser preguntado sobre este grupo de trabajo, dijo que la Conferencia Episcopal hace parte de la comisión como mediadora y testigo, ampliar esta comisión, habría que ser reflexionado este tema como obispos.

 

 

 

 

Mientras, siguen las amenazas y violencia contra el pueblo, la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (Anpdh) anunció el cierre de sus oficinas a causa de amenazas de «grupos armados». Los miembros de la Asociación se vieron obligados a tomar acciones preventivas, a fin de garantizar la integridad y la seguridad de los defensores de derechos humanos. En un comunicado se lee, que las oficinas centrales permanecerán cerradas temporalmente.

La decisión fue tomada este fin de semana «tras haber recibido información alarmante sobre la activación de prácticas ilegales de persecución judicial y criminalización sin fundamento legal que lo motive, en contra de nuestros defensores de Derechos Humanos», explicó la Anpdh.

 

Ha dado inicio la tercera fase de la represión

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha denominado acciones como estas como una «tercera fase» de represión consistente en la «criminalización de los manifestantes», y la ha denominado como «más ruda, más explícita y burocrática». La Anpdh ha sido una de las más activas en la defensa de los derechos humanos en medio de la crisis sociopolítica, y ha coincidido con la CIDH en responsabilizar por cientos de asesinatos a las «fuerzas combinadas» del Gobierno, compuestas por policías, parapolicías, paramilitares y grupos de choque oficialistas.

En su último informe sobre los resultados humanitarios de la crisis en Nicaragua que inició el 18 de abril, la Anpdh informó de 448 muertos, en su mayoría jóvenes manifestantes, 2.800 heridos, así como de cientos de «secuestrados» y desaparecidos en manos de las «fuerzas combinadas». La ANPDH, cuyo secretario general es el activista Álvaro Leiva, dijo ser víctima del «asedio de grupos armados no autorizados y llamadas telefónicas de amenazas a nuestras oficinas de denuncias de violaciones a los derechos humanos».

A pesar del cierre de su sede, la organización informó de que «continuará ejerciendo su trabajo social de promoción y defensa de los derechos humanos en todo el territorio nicaragüense», vía correo electrónico y la aplicación WhatsApp.

 

 

 

 

La Iglesia del continente apoya a los obispos

La Iglesia nicaragüense ha tenido el apoyo de todos los obispos de América Latina, en ese contexto, la Conferencia Episcopal de los EEUU envió al obispo Timothy Paul Andrew Broglio, arzobispo para los servicios militares de EEUU, quien concelebró con el cardenal la misa dominical en la catedral de Managua, junto al cardenal Leopoldo Brenes. Y ya hoy regresó a los EEUU.

En la homilía, el prelado estadounidense, confirmó su asistencia en el país, los obispos comprometidos con su pueblo, son un signo del amor de Dios, dijo Mons. Broglio, están tratando de servir a su Iglesia y al país. Y su visita a Nicaragua es para compartir este trabajo de los obispos nicaragüenses, en favor de la paz. Concelebrar significa reconocer esta misma fe. La Conferencia Episcopal de los EEUU, envió a este servidor para apoyar el trabajo de los obispos en Nicaragua, mi presencia quiere decir, que caminamos juntos en el servicio de la verdad, y de la paz. Juntos encontramos en Jesús la respuesta más importante: «Yo soy el pan de vida, quien viene a mí, nunca tendrá hambre, y quien cree en mí, nunca tendrá sed…».

 

Las fiestas en honor a Santo Domingo de Guzmán se están celebrando con un alto contenido religioso. Esta fiesta, la más grande del país, suele destacar más por la alegría y el consumo de alcohol. El cardenal Leopoldo Brenes elogió el fervor religioso de los nicaragüenses durante las romerías, «ha sido excelente, me llamó la atención que, junto al sentimiento de las promesas que los asistentes iban cumpliendo, decían ellos: vengo también a orar por la paz en Nicaragua», dijo el cardenal a periodistas.

Antes del inicio de las fiestas, que tienen lugar en Managua del 1 al 10 de agosto, el clero nicaragüense pidió a sus fieles celebrar en austeridad y sobriedad, dada la situación que atraviesa el país. A juzgar por las palabras del cardenal, se trata de la primera vez, en décadas, que lo religioso supera a lo pagano en las fiestas en honor de Santo Domingo de Guzmán.

«Hasta cierto punto logramos la intención, la actividad popular es una fortaleza que tenemos en la iglesia, la gente iba orando, me siento satisfecho porque ha habido un buen comportamiento», sostuvo Brenes. La organización de las fiestas fueron particulares en esta ocasión, ya que por primera vez en 15 años el clero no otorgó la mayordomía de las celebraciones a las autoridades municipales, que son las encargadas de garantizar el ambiente festivo, a la vez que los sacerdotes se ocupan de lo religioso. Dichas fiestas, que normalmente atraen a medio millón de personas, este año se observan mermadas.

(RD/Vatican News)

 

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Autor

Jesús Bastante

Escritor, periodista y maratoniano. Es subdirector de Religión Digital.

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