El encuentro entre el FC Barcelona y el Borussia Monchengladbach
de este miércoles fue justo lo que se esperaba: un partido por momentos aburrido, excesivamente fácil, y con todos los ingredientes de choque de trámite. El equipo estaba clasificado para los octavos de final de la Champions League como primero de su grupo, y por tanto no era una noche para demasiadas alegrías desmesuradas. Más aún si tenemos en cuenta la situación incómoda de los culés en la Liga y el ‘palo’ que supuso el gol de Sergio Ramos en el minuto 90 del Clásico el pasado sábado.
Precisamente, parece que en el ambiente azulgrana todavía pesan toda esa serie de detalles alrededor del equipo. Porque Luis Enrique tiró mucho de su habitual ironía ‘hiriente’ en la rueda de prensa posterior al partido. Le sacó punta al caso Aleix Vidal
advirtiendo, quizás, que el lateral se ha «sumado al carro» ahora y por tanto antes no estaba subido; volvió a insistir en que en la competición doméstica no están bien… y lanzó algún que otro ‘dardo’ cuando le preguntaron por el sorteo de octavos de final.

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