En la crisis financiera que vivimos hay componentes que no son nada, pero nada nuevos. Y es que la sabiduría bíblica ya advirtió que «nihil novum sub sole» (no hay nada nuevo bajo el sol)….
Ciertamente, hay también elementos, de los que habrá que hablar en otro momento, que son algo que no aparecía en el pasado. Pero de momento, cabe recordar un viejo análisis que dos mil años después, sigue conservando actualidad…
El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa de la república.
(Cicerón, año 55 antes de Cristo)
