Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

Primera derrota de Rajoy como Presidente

El resultado de las elecciones en Asturias y Andalucía tiene, para mí, una lectura clara: se trata, ante todo, de una derrota de Rajoy. Hay, naturalmente, otras responsables de la derrota (como Javier Arenas Bocanegra), pero es, sobre todo, una derrota de Rajoy. Su gobierno apenas ha cumplido 100 días y creo que, ya mismo, debe pensar en cambiar el rumbo. Si Rajoy no modifica su política de «continuismo zapateril» el horizonte que le espera a él y a España me temo que no va a ser brillante.

I. EL CONTEXTO: EL PP DE RAJOY, CONTINUISMO DEL ZAPATERISMO
Creo que he sido el primero en decirlo. La política exterior de Rajoy, en varios ámbitos, lejos de suponer el cambio que sus votantes esperaron, ha resultado una política continuista del zapaterismo. Sólo en un punto parece haber una diferencia con el zapaterismo y es en la autorización de las prospecciones petrolíferas en las aguas españolas de Canarias fronterizas con las de Marruecos (no con las del Sahara Occidental, pues todas las prospecciones autorizadas se encuentran al norte del paralelo 27’40º).
Ese continuismo lo hemos visto también en la política antiterrorista tanto en relación con ETA, como en relación con la fantasmal «amenaza yihadista».
Y ese continuismo se adivina también, en cierto modo, en la política económica. No sólo porque el cambio de la legislación laboral sigue la senda del cambio ya iniciado por el zapaterismo, sino porque el Gobierno de Rajoy sigue sin atreverse a atajar la causa última de nuestra crisis: el déficit público. Un déficit que sólo puede atajarse cortando el gasto público, no subiendo impuestos. Pero es evidente que no se quiere cortar el gasto público porque eso exigiría, pura y simplemente, reconocer que el Estado autonómico ha fracasado.
Por eso, ese continuismo es, también, un continuismo en la política general o constitucional. Rajoy no ha dejado ver ninguna iniciativa dirigida a reformar radicalmente nuestro sistema político. No se quiere reconocer que lo que ha fracasado es la Constitución de 1978. No se puede salir de la crisis con el texto de la Constitución de 1978 tal y como está.
Ese es el contexto.

II. ANDALUCÍA: EL PP, UNA «ALTERNATIVA» CONTINUISTA AL PSOE
¿Cuál era el panorama en Andalucía?
En Andalucía, conviene recordarlo, se presentaba como candidato Javier Arenas Bocanegra. Un candidato que sólo ha coleccionado fracasos. Y en Andalucía el PP ha celebrado su último Congreso. De poco ha servido.
¿Qué ofrecía el PP en Andalucía? Nada POLÍTICAMENTE diferente. Se supone que el cambio que se ofrecía era el de sustituir políticos sobre los que recae la sombra de la corrupción (los ERE’s) por otros más «limpios».
Pero políticamente, el PP ha tenido varias ocasiones de marcar la DIFERENCIA y no lo ha hecho.
Me refiero a su gestión de los acuerdos pesquero y agrícola de la UE con Marruecos.
El PP ha seguido una estrategia, evidentemente suicida, de mantener criterios opuestos en ambos acuerdos.
Se ha aceptado el chantaje marroquí para resolver un problema MENOR, el del sector pesquero de Barbate, y esa cesión ha condicionado que el PP no ofreciera nada distinto al PSOE en relación con el acuerdo agrícola, que tanto impacto tiene en Andalucía.
Por si fuera poco, Arenas viajó a Marrakech para la Nochevieja de 2011 en un viaje insuficientemente explicado. Hasta en su proximidad al majzen Arenas se parecía al PSOE andaluz.
En este sentido, no había gran diferencia entre votar al PP y al PSOE.
Lo que, a mi juicio, sí se podría reprochar a los votantes andaluces es que no hayan optado de forma masiva por las otras alternativas existentes, IU y UPyD fundamentalmente.

III. ASTURIAS, EL FRACASO DE LA ESTRATEGIA ANTI-CASCOS
Francisco Álvarez-Cascos es sin duda un personaje controvertido. Pero es, indudablemente, un líder político de peso. Su marginación por Rajoy en beneficio de otros personajes políticos de Asturias se ha demostrado, ya en dos procesos electorales, un gravísimo error. Un error que, después de estas segundas elecciones autonómicas con Cascos como candidato, adquiere mayor gravedad.
El PP verá lo que hace, pero es evidente que en este momento Cascos, aunque haya perdido votos y escaños, está en una situación política mucho más fuerte que antes, curiosamente. El PP en este momento, sólo tiene una opción: apoyar a Cascos.

IV. RAJOY, UNA ESTRATEGIA GENERAL EQUIVOCADA: NO SE PUEDE SUBORDINAR LO GENERAL A LO PARTICULAR
Me temo que Rajoy no ha terminado de comprender que las elecciones que ganó en 2011 no eran unas elecciones normales. Han sido unas elecciones cuasi-constituyentes. Lo que se jugaba ahí no era la «alternancia en el poder». Lo que se jugaba ahí era algo mucho más profundo. Era un cambio radical de política. Y lo que estamos viendo, lamentablemente, es una continuidad sustancial. Uno de los aspectos más lamentables de esa continuidad es, la continuidad en la política económico-financiera: déficit público para salvar al sector financiero.
Algunos dicen que el gobierno Rajoy ha «ocultado» su verdadera agenda de reformas para intentar ganar las elecciones andaluzas. Si ha sido así ha sido otro gran error. Hemos perdido un tiempo precioso. Y es que España es más importante que el señor Arenas.
Espero que no sea demasiado tarde para que nos demos cuenta.

Autor

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental Universidad de Santiago de Compostela

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Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional
Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental
Universidad de Santiago de Compostela

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