Desde el Atlántico

Carlos Ruiz

La «Declaración» por el federalismo: decepcionante, insuficiente, inútil, irreal y contradictoria

Varios intelectuales (entre los que se cuentan colegas míos) han suscrito una «Declaración» con el título de «Una España federal en una Europa federal». La «Declaración» coincide en el tiempo con otro documento (entre cuyos promotores también hay algunos colegas míos). No voy a hacer la crítica de este segundo momento, al menos ahora, por más que haya algún matiz que no comparta. Me voy a centrar en la «Declaración» porque creo que, esta sí, es un documento ampliamente criticable. A mi juicio, es decepcionante, insuficiente, inútil, irreal y contradictoria.@Desdelatlantico

I. OBSERVACIÓN PREVIA: PARECE CLARO QUE ESPAÑA NO ES UN ESTADO FEDERAL
La «Declaración» pide, textualmente, que se «adopten los procedimientos necesarios para reformar nuestra Constitución en un sentido federal».
Creo que tanto esta frase como el propio título de la Declaración son una manifestación clara de que, al menos para sus firmantes, España NO es un Estado federal. Ha habido muchas voces que, unas de forma insidiosa, otras de forma ingenua, han intentado en el pasado hacer creer que el Estado de las autonomías es un Estado «federal».
Esas voces quedaron, a mi entender, desautorizadas cuando el Tribunal Constitucional, en la sentencia más importante de toda su historia, es decir, la que resuelve el recurso contra el nuevo Estatuto de autonomía de Cataluña de 2006, dijo, muy claramente, que España no era un Estado federal.
Pero no está mal que ahora se recuerde este punto.

II. UNA DECLARACIÓN DECEPCIONANTE
Creo que la «Declaración» es decepcionante porque de las 4 medidas concretas que propone, una (la primera) creo que no es necesaria, la tercera es imposible en ningún Estado descentralizado y la cuarta (que será objeto de comentario aparte) es contradictoria.
La primera medida solicitada es el «reconocimiento de las identidades diversas que componen nuestro país hasta el punto en que la evolución histórica ha establecido». ¿Por qué creo que no es necesaria? Porque este reconocimiento que no se contiene en la Constitución ( como se desprende implícita, pero claramente, en la Declaración) , sí que se contiene en otras leyes, y muy en particular en los Estatutos de Autonomía. Por tanto, si el problema es el «reconocimiento» hay que decir que ese «reconocimiento» ya existe.
La tercera medida propuesta es que haya una «distribución clara de las competencias entre la Administración General del Estado y las Comunidades, que evite permanentes litigios o interpretaciones interesadas de parte». La propuesta es bien intencionada pero ingenua y, por definición, imposible. No existe Estado alguno con distribución de competencias donde no se prevea un mecanismo de solución de conflictos porque una vez que se establece una distribución de competencia es IMPOSIBLE que no haya conflictos a la hora de entender el alcance de la misma.

III. UNA DECLARACIÓN INSUFICIENTE
La «Declaración» es insuficiente porque ninguna de las cuatro medidas propuestas (las dos antes apuntadas, más su propuesta de una Cámara territorial «federal» y una contradictoria idea de la solidaridad) es, a mi juicio, insuficiente para resolver ESTA crisis.

IV. UNA DECLARACIÓN INÚTIL
Esta «Declaración» se hace sobre la premisa de la «actual insuficiencia de la estructura territorial del Estado que establecimos en la Constitución de 1978». A juicio de los firmantes el «federalismo que puede abordar y resolver mejor la vida en común de nuestra comunidad política» se construye sobre esas cuatro «bases» que he mencionado.
Ahora bien, ninguna de esas bases responde, a mi juicio a las CAUSAS que han provocado esta crisis. Y no respondiendo a las CAUSAS, mal pueden formar SOLUCIONES.
Es asombroso que esta Declaración silencie como causas a los nacionalismos separatistas y a su corolario, la falsificación de la historia de España.

V. UNA DECLARACIÓN IRREAL
Aunque en su título la declaración se refiere a una «Europa federal», en su texto sólo hay dos referencias a la cuestión.
Una cuando se hace, sin más, una declaración de buenos deseos («Deseamos firmemente formar parte de un mismo Estado, de una España y una Unión Europea federales») y la otra cuando se afirma que

se trata de culminar la configuración de nuestro Estado en un sentido federal que pueda en el futuro insertarse de manera natural en una federación de estados europeos

Dejemos el hecho de qué tiene que ver que España deba ser «federal» para formar parte de una Unión Europea «federal»: ¿tendrían entonces que «federalizarse todos los demás Estados de la UE (la INMENSA mayoría) que ahora no son Estados federales para poder llegar a una UE «federal»?
Pero digo, dejemos de lado esa inconsistencia. Lo más irreal a mi juicio, es que, con ingenuidad digna de mejor causa, se pueda apuntar a una «Unión Europea federal». ¿Es que alguien, de verdad, puede hoy en día pensar que ese es un horizonte posible?

VI. UNA DECLARACIÓN CONTRADICTORIA
El cuarto de los puntos propuestos en esta Declaración dice así:

Una financiación justa y equilibrada, basada en los principios de igualdad de derechos de los ciudadanos, de solidaridad entre los territorios y de ordinalidad, en el sentido de que ninguna comunidad se empobrezca por causa de la referida solidaridad.

Ahora bien, ¿no es contradictorio pedir primero «solidaridad entre los territorios» y decir acto seguido que «ninguna comunidad se empobrezca por (..) la referida solidaridad»?
Una de dos:
1- O se maneja un concepto de «solidaridad» como algo equivalente a la emisión de «palabras de aliento» o regalar «palmaditas en la espalda»… en cuyo caso esa «solidaridad» no «empobrece»;
2- O se considera que la solidaridad es la TRANSFERENCIA de recursos (de los que tienen MÁS a los que tienen MENOS).
Y si «solidaridad» es «transferencia» de recursos la pregunta es: ¿la «transferencia» produce «empobrecimiento»?
Si la respuesta es SÍ, … que se diga cómo se puede articular eso en el marco de la Unión Europea donde los países ricos realizan transferencias a los países pobres
Si la respuesta es NO… se podría decir que eso OCURRE YA AHORA. En este momento, tanto en España COMO EN LA UNIÓN EUROPEA se produce una «solidaridad» entre los que más tienen y los que menos tienen. Y llama la atención que tanto en España (Madrid, Cataluña), como en la Unión Europea (Alemania, Holanda) los que más dan no se están «empobreciendo» por hacer transferencias a los que tienen menos. Y entonces la pregunta es: si la actual «solidaridad» con «transferencia» no produce «empobrecimiento» ¿qué es lo que hay que cambiar?

Autor

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental Universidad de Santiago de Compostela

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Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional
Director del Centro de Estudios sobre el Sahara Occidental
Universidad de Santiago de Compostela

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