Mario Sandoval, el chef de restaurante Coque, en el pueblo madrileño de Humanes, que puede presumir de una estrella Michelín y de elaborar uno de los mejores cochinillos al horno de España, tiene desde hace poco un nuevo motivo de notoriedad: una carta de vinos electrónica, que se consulta a través de una pantalla táctil en donde se incluyen sus 700 referencias, además de otros productos, como vinos y destilados. El programa es fácilmente manejable, y será muy útil para muchos aficionados, que a veces se pierden con las gruesas cartas de vinos que suelen tener los restaurantes de cierta categoría.
Aunque Coque parece haber sido el primero en disponer de esta novedad en España, ya hay otros buenos locales que están con el mismo proyecto, como El Bulli, el restaurante de Ferrán Adriá en Rosas (Girona) que está ultimando su elaboración de cara a la próxima temporada.
De todos modos, esta innovación también cuenta con algunos detractores, tanto entre los profesionales como entre los clientes, basadas esencialmente en el hecho de que no todos los buenos conocedores de vino tienen familiaridad suficiente con las nuevas tecnologías, hecho que se podrá solucionar entregando a la vez la carta convencional y la electrónica. Otro posible problema es la vista cansada, ya que a veces la letra de una pantalla pequeña no es apreciada con nitidez por las personas de cierta edad.
Este mismo problema, por cierto, se da en muchas etiquetas de vino: o no ponen nada o ponen tanto texto en tan poco espacio que a lo mejor habría que dar además de la carta electrónica y la convencional, una lupa para ampliar el tamaño de la letra, sobre todo en los restaurantes en los que la iluminación es especialmente tenue.
