Bares y restaurantes en Tánger

Recapitulando sobre estos días pasados en esta histórica ciudad, quería compartir con ustedes algunos de los lugares en los que he comido y bebido de cara a darles a conocer las peculiaridades de la cocina y el ocio en esta ciudad que combina una enorme tradición española con la lógica presencia de la cultura gastronómica y religiosa marroquí.

Asi, una de las primeras cosas que sorprenden al occidental profano en el conocimiento in situ de los usos y costumbres islamicos, es la percepcion de que no se bebe alcohol, cosa que no es del todo cierta, solo que no se hace ostentacion de ello y no se bebe en cualquier sitio sino en lugares muy especificos. Hay sitios para los marroquies y sitios para los espanoles, con caracteristicas distintas, aunque esto no implica que no haya mezcla.

Asi, por ejemplo en la diminuta y siempre abarrotada Taberna de Pepe Ocaña es màs que frecuente encontrar a marroquíes bebiendo vino tinto o cerveza junto con la colonia española que muchas veces come alli con el mismísimo Pepe, que en un gesto de prepotencia tiene reservada para el y sus amigos la mitad de la pequeña barra impidiendo el acceso a desconocidos como yo, que nos vemos relegados a los pequeños apoyos laterales. «Està reservado para el jefe» me dice como si fuera obvio y lógico el camarero (todos son marroquíes). De todos modos estàn muy bien las tapas que ponen para acompañar las cervezas: ensaladas andaluces y variados pescados fritos, en grandes porciones, ensaladilla rusa, boquerones en vinagre…Tambien se pueden pedir cosas aun mas contundentes, como gambas a la plancha y pescados de todo tipo.

Al lado, en un primer piso está la autonombrada Casa de España, agradable restaurante, aunque un poco oscuro, en donde se puede comer muy bien todo tipo de pescados y carnes, pero también variados arroces (hasta arroz a banda) y paellas variadas con productos muy frescos. Tomè aqui una excelente lubina a la sal, cuyo envoltorio salino es roto con gran profesionalidad y espectáculo por los camareros, tambien todos marroquies. Igualmente tienen buenas angulas de Larache aunque el precio sube un poco. Y muchos y buenos vinos marroquies a precios mejores que en otros lugares. El unico defecto es la cubitera donde lo enfrian: tiene un agujero lateral que impide que se pueda llenar de agua y hielo, todo un producto surrealista, o masoquista no sè, que forma parte de lo pintoresco y extraño que resultan muchos detalles en esta ciudad, bella y decadente, cuya historia hay que conocer para poder degustarla en toda su intensidad.

Bueno, habia escrito dos grandes párrafos sobre el restaurante Miami y Le Marquis pero me acaban de desaparecer en el ciberespacio marroqui, por lo que cierro de momento mi reseña y ya recapitulare sobre lo escirto si el ciberespacio no me devuelve lo que es mio, diantre.

Por si acaso, aprovecho para desearles feliz entrada en el nuevo año cristiano, que islàmico no se celebra hoy…

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Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

Juan Luis Recio

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