Querencia de puros

Con la vuelta a la normalidad tras las fiestas, y aunque yo hace tiempo que no fumo, quería reivindicar el mundo de los puros, que es una de las formas de consumir tabaco tradicionalmente más prestigiosa y que al menos debe quedar, como recuerdo, para la historia con ejemplos de muchos aficionados al buen vivir que han sido grandes consumidores de tabaco. Y la verdad es que muchos siguen opinando que fumar un buen cigarro puro es un momento de placer y relajación que contribuye en ocasiones a nuestra sensación de felicidad y plenitud.

No hace falta asistir a una corrida de toros, ni siquiera ser aficionado a este espectáculo, para usar y amar la terminología taurina, tan entramada con nuestro lenguaje que muchas veces ni siquiera nos apercibimos del origen taurino de los términos que coloquialmente utilizamos. De algunos sí, como, por ejemplo, uno de mis favoritos, la “querencia de tablas”, término taurino que indica la “tendencia o inclinación del toro a preferir ese determinado lugar de la plaza para fijarse”, y que, en el caso de nosotros los humanos, podemos utilizar para asignar a aquellos lugares u objetos que nos hacen sentir más felices, incrementando nuestro placer, nuestra tranquilidad, y en, suma, nuestra sensación de felicidad y plenitud.

Es por ello que sentimos a veces “querencia de puros”, sin necesidad de tener que presenciar una corrida de toros: es esa tendencia o inclinación que nos lleva a elegir el más adecuado cigarro puro para cada ocasión, así como el lugar idóneo para relajarnos y disfrutarlo, durante un tiempo que previamente hemos estimado conveniente; de ahí la importancia de la previa elección.

La compañía, opcional, también es importante, y el entorno, por ejemplo la chimenea de leña de mi buhardilla, con los troncos encendidos aportando calidez complementaria a la copa de brandy de jerez que puede descansar sobre la mesilla, aportando un excelente complemento al relajante momento de fumar un buen cigarro puro.

Y los puros no son ya patrimonio de los amantes de los toros en exclusiva, ni siquiera de los hombres. Recuerdo cómo gustaba mi amiga Ángela Nilsson de enseñar a encender bien los puros a los primerizos fumadores, que cometían los clásicos errores de principiantes, como aspirar la primera calada con el primer encendido o utilizar sistemas de llama inadecuados.

Zino Davidoff, cuyo padre ya poseía un estanco en Kiev cuando él nació en 1906, ha sido uno de los grandes expertos en el arte de fumar puros, y aconseja encender el puro con una llama corta, manteniendo la llama a un centímetro del extremo abierto del cigarro y haciéndolo girar hasta que la punta esté encendida de modo uniforme. Solo entonces se debe llevar el cigarro a la boca para disfrutar de la primera calada.

Así lo hacía Ángela. Utilizando largos fósforos de combustión lenta y sin azufre, las propias láminas de cedro en donde venía envuelto el cigarro o encendedores de gas sin olor, pero nunca encendedores de líquido, velas, o fósforos de azufre que agregan olores nocivos al producto.

Y así se logra disfrutar en plenitud de nuestra “querencia de puros”, como han hecho muchos grandes hombres, desde Groucho Marx a Sir Winston Churchill pasando por Ernesto “Che” Guevara, y como hacía yo en mis tiempos, mirando crepitar los troncos en este ya avanzado invierno en donde el frío se empieza a sentir con mayor intensidad y donde estos pequeños placeres redundan en lograr, para algunos, relajación y calma, haciéndonos meditar y propiciando la posibilidad de que surjan nuevas ideas, proyectos e iniciativas con las que enriquecer nuestro futuro.

FAMOSOS CON PURO.

Aunque Groucho, el Che, Charles Darwin y Churchill fueron grandes fumadores de puros, no es imprescindible llevar una “ch” en el nombre para tener esta querencia. Veamos algunos ejemplos de famosos aficionados a los buenos cigarros puros.

· Fueron grandes fumadores de puros Abraham Lincoln, Sigmund Freud, Isaac Newton, Orson Welles o Richard Wagner.

· Uno de los primeros fumadores fue el Embajador de Francia en Portugal, Jean Nicot (de donde proviene el nombre de la planta nicotiana tabacum y el término “nicotina”), quien introdujo el tabaco en la corte francesa.

· El malogrado presidente norteamericano John F. Kennedy era tan aficionado a los puros que dicen que mandó comprar ingentes cantidades de habanos antes de decretar el embargo contra Cuba en los sesenta.

· Luciano Pavarotti, continuando la tradición de otros tenores como el napolitano Enrico Caruso o el español Hipólito Lázaro, es tan amante de los puros que hace constar en sus contratos “el derecho a fumar en cualquier lugar del escenario hasta el momento de subir el telón”.

· María Felix y Sara Montiel han sido dos grandes figuras del cine y el espectáculo que aún siendo mujeres desafiaron las costumbres mayoritarias para ser pioneras en el hecho de fumar cigarros puros en público.

· Hoy día se ha visto fumar puros a famosas mujeres como Demi Moore, Woopi Goldberg, Victoria Abril, Linda Evangelista, Claudia Schiffer o Elle Mc Pherson.

· No se crea por ello que los hombres han dejado de fumar puros. Lo hacen muchos actores, como John Travolta, Michael Douglas, Arnold Schwarzenegger, Matt Dillon, Jack Nicholson y Silvester Stallone.

CONSEJOS PARA DISFRUTAR DE UN CIGARRO PURO.

· Elija el puro más adecuado para cada ocasión, teniendo en cuenta el tiempo que le llevará su consumo y realizando una gradación según la importancia del momento.

· Mantenga los puros en buenas condiciones de temperatura y humidificación, y seleccione un sitio de confianza como lugar de compra.

· Aunque no quede muy a mano, una de las mejores tiendas de tabaco del mundo es la de Zino Davidoff en Ginebra, donde dicen que ya compraba puros Vladimir Ilich Ulianov, “Lenin”, durante su exilio previo a la Revolución Rusa. Afortunadamente puede comprar los magníficos puros de esta casa en cualquier estanco de nuestro país.

· Antes de encender el puro, elija el lugar adecuado, verifique que no va a molestar a nadie con el humo y relájese, preparándose para una intensa y placentera experiencia.

· Calcule el tiempo que va a precisar para fumar su cigarro, y elija bien el momento: evite las precipitaciones, tanto en esto como en todos los momentos de la vida.

· Ya que hay opiniones encontradas al respecto, puede elegir entre dejar la vitola o quitarla, aunque en este caso debe tener cuidado de no dañar la capa exterior del cigarro. Cuando haya consumido una parte importante del cigarro, retire la vitola: nunca deje que se queme.

· Recuerde que debe cortar el extremo sellado del cigarro, con un corte proporcional al grosor del mismo. El corte debe ser limpio y lo suficientemente amplio: unas tijeras especiales o un cortador de doble filo, especialmente diseñados para este cometido, son las mejores opciones.

· No sumerja el cigarro en una copa de ninguna bebida alcohólica, hecho de mal gusto que distorsiona el sabor del puro y supone un desprecio para el esforzado elaborador del cigarro.

· Al encender, recuerde hacerlo con una llama corta, separada un centímetro del cigarro y girando la punta hasta que esté uniformemente encendida. Solamente entonces debe dar la primera calada.

· No utilice encendedores de líquido, velas o fósforos de azufre, sino encendedores de gas, fósforos largos de combustión lenta y sin azufre o láminas de cedro.

· No sacuda la ceniza constantemente, hay que dejar que crezca, y además debe evolucionar de modo uniforme, para lo que conviene ir girando el puro en la mano. Lo mejor es que la ceniza se desprenda sola, sin forzar su caída.

· Un cigarro bien fumado no se le tiene por qué apagar solo, a no ser que esté defectuoso: hay que practicar un poco para aprender su evolución y conseguirlo. Cuando lo dé por concluido, sí puede depositarlo en el cenicero para que se apague solo. La elegancia debe acompañarnos hasta la conclusión del proceso.

Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

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