Desde el ¿dónde meto estas botellas? hasta ¿cómo monto una bodega en mi propia casa? hay un amplio abanico de posibilidades. Porque solemos decir como frase hecha “No hay nada como estar en casa”, sí, pero en innumerables ocasiones lo pensamos también en serio. La vida actual está condicionada en exceso por las prisas, las comidas rápidas y los desplazamientos, por lo que muchas veces no queda mucho hueco para el disfrute sosegado que se requiere, por ejemplo, para degustar una buena botella de vino.
Aunque es muy agradable tomar un buen vino en un restaurante, bien conservado y servido, en no pocas ocasiones queremos disfrutar también de ese vino en casa, agasajar a nuestros amigos o simplemente guardar como es debido vinos que hemos comprado o nos han regalado hasta que llegue la ocasión propicia para degustarlo. Para poder ser un buen anfitrión, o gozar nosotros mismos del placer de un vino de calidad en la intimidad de nuestro hogar, el primer paso es conservar los vinos del modo adecuado, para lo que hay que tomar en consideración el espacio del que podamos disponer. Veamos cómo podemos montar una bodega en casa, y qué vinos debemos tener como mínimo, teniendo en cuenta distintos supuestos, ya que las opciones que ofrecen los distintos hogares pueden ser muy diferentes.
Consejos generales. Sean cuáles sean las características de nuestro hogar, siempre podremos destinar un espacio para la guarda de nuestras mejores botellas de vino. Para ello, solo hay que tener en cuenta algunas normas básicas, que relacionamos aquí completándolas con algunos consejos de utilidad a la hora de llevar esta idea a la práctica:
1. Recuerde siempre que el vino está vivo, por lo que reacciona ante los estímulos físicos, como la temperatura.
2. Los vinos tintos de crianza, son los que mejoran con un mayor tiempo de guarda. Los vinos del año sin paso por barrica, duran mucho menos tiempo y no deben ser conservados en exceso, lo que sucede también con la mayor parte de los vinos blancos y espumosos.
3. Un buen vino que acaba de viajar o de llegar a nuestro hogar, debe reposar un mínimo de tiempo antes de procederse a su consumo. Apreciará la diferencia: con el reposo, el vino suele ganar en todas sus cualidades.
4. Para guardar los vinos, lo ideal es una cueva subterránea, fresca, oscura y sin ruidos, pero eso no es habitualmente posible. Cuando busque un espacio en su casa, piense en algo lo más parecido a este ideal. Por ejemplo, una pequeña excavación en el garaje, un espacio debajo de la escalera, los bajos de un armario en un sitio tranquilo y oscuro, una chimenea con el tiro tapado, pueden ser buenas soluciones.
5. La temperatura del lugar en el que guarde sus botellas debe estar entre 7º C y 18º C, como máximo, siendo lo óptimo una temperatura estable de unos 12º C ó 15º C. Lo peor, los cambios bruscos de temperatura.
6. Las botellas, en general, deben ser conservadas en horizontal.
7. Si el lugar es muy húmedo, pruebe a rociar un poco de laca para el pelo (o de pintor) sobre las etiquetas, para favorecer su buena conservación. La humedad relativa más adecuada está entre el 55 y el 75 %.
8. El vino debe conservarse en oscuridad, y sin que haya un exceso de ruidos o de vibraciones cerca.
9. Si el espacio donde guarda sus botellas es muy seco, ponga un humidificador, o un cubo u otro recipiente con arena mojada que ayude a humedecer el ambiente.
10. Recuerde siempre llevar un archivo de las botellas que tiene, dónde están situadas, las fechas de almacenaje y de anteriores consumos, etc., para favorecer la localización y optimizar su conservación.
Veamos ahora distintos supuestos para manejarse dentro del amplio abanico del que al principio hablábamos:
Caso 1: Sólo dispongo de un hueco en la cocina
¿Seguro que no tiene un hueco en otro sitio? La verdad es que aunque guardar los vinos en la cocina es un hecho relativamente frecuente, hay que pensar que así no se cumplen muchas de las condiciones más adecuadas que acabamos de facilitar. En las cocinas suele haber altas temperaturas y oscilaciones, ruidos, vibraciones (piense en los electrodomésticos), puede que excesiva luminosidad, etc. Si tiene una despensa separada, un armario en otra habitación o algún otro hueco, acaso debajo de la escalera, una habitación que no se use, por ejemplo, un cuarto de invitados o trastero, mejor que mejor. Que no le dé el sol, que no haga calor, que haya cierta humedad; en suma, que el lugar se asocie al descanso y se distancie del estrés: ésa sería la clave. Así podremos guardar algunas botellas básicas, por ejemplo, 12 ó 16 botellas, aunque sea finalmente en un rincón de la cocina. Para ello piense en un presupuesto aproximado de 150 a 250 €. Haga su selección personal, para lo que le puede servir de orientación ésta que le ofrecemos:
· Algún fino o manzanilla.
· De 3 a 6 tintos de Rioja: algún vino joven o de media crianza, algún crianza y algún reserva.
· 2 o 3 tintos de Ribera del Duero: roble, crianza, reserva.
· De 3 a 6 tintos de otras D.O, por ejemplo, Toro, Navarra, Somontano, Priorat, Jumilla, Bierzo, La Mancha…
· De 3 a 6 vinos blancos, alguno fermentado en barrica, de Rías Baixas, Rueda, Penedés…
· 2 rosados, uno de Navarra y otro del Penedés u otra zona…
· Un par de botellas de cava.
· Al menos un vino de la región en la que viva.
· Y algún vino de su zona de origen.
Mañana veremos el segundo caso, que es una solución más que interesante: un armario de vinos.

