Fernando Savater: sobrevivir al Planeta

El premio mejor dotado de las letras castellanas, el Planeta, ha sido recogido este año por el escritor y filósofo Fernando Savater. Con ello, en sus propias palabras, le ha tocado la lotería, ya que la asignación del premio asciende a la nada desdeñable suma de 601.000 €, pero también ha asumido la carga de participar en las acciones promocionales de la novela galardonada, “La Hermandad de la Buena Suerte”, que le ha hecho estar una larga temporada atendiendo a entrevistas y acudiendo a actos diversos. A su inmediato regreso de uno de estos últimos actos, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México), respondió el premiado autor, todavía “con el consabido jet-lag”, a esta entrevista, en la que queríamos indagar, además de en diversos aspectos de su novela y en sus reflexiones sobre la suerte y el dinero, en cómo ha sobrevivido a esta, seguramente agotadora, etapa promocional.

A tenor de sus respuestas, se puede asegurar que Fernando Savater no solo ha sobrevivido sino que se encuentra en muy buena forma, como el gran campeón de su novela, el caballo Espíritu Gentil, todo un número uno pero muy difícil de montar. Solo hay un jockey en el que se puede confiar, Pat Kinane, miembro de la Hermandad de la Buena Suerte, que se encuentra en paradero desconocido. El propietario del caballo, conocido como El Dueño, encarga a una cuadrilla de pintorescos facinerosos formada por los dos narradores, El Profesor y El Doctor, junto con El Comandante y El Príncipe, que vayan a su búsqueda, y así poder vencer a su gran enemigo, propietario de una cuadra competidora, el Sultán. A partir de aquí, un extraño garito de apuestas, un radical islámico, una isla mediterránea, unos leones, el afortunado Narciso Bello que nos retrotrae a recuerdos de Disney, un retrato enmarcado de River Phoenix y muchas más historias van configurando toda una novela de aventuras, llena de interés y siempre con unas gotas metafísicas fluyendo entre las líneas.

La novela les entretendrá y les hará pensar, ya que tiene muchos puntos de fuga, y es una buena excusa para reflexionar sobre el trabajo, el dinero y la suerte, la ambición, las expectativas y la influencia del azar en nuestras vidas y proyectos, hasta llegar a alcanzar el premio definitivo, que menciona el jinete desaparecido en su única intervención en la novela y sobre el que el autor se identifica. Pero claro, para saber cuál es dicho premio, hay que leer la novela…

1. Los personajes de “La Hermandad de la Buena Suerte” van surgiendo borrosos, equívocos, hasta que de golpe desvelan su ficha, confirmando algunas intuiciones del lector y destruyendo otras. ¿Hay diferencias en el trato que ha querido dar a los distintos personajes?

He pretendido que algunos personajes de mi novela –los dos narradores, Profesor y Doctor– estén bastante caracterizados desde dentro; otros, en cambio, son vistos desde fuera, con admiración, temor o ironía. En todos los campos he intentado que la novela abunde en pequeñas sorpresas, aunque sin exageraciones ni sobresaltos.

2. Se dice en su novela que la buena suerte es como el sol, radiante e implacable, que siente a veces predilección por algunos. ¿Es acaso así como funciona el éxito, es decir, hay que ser tocado por la suerte o hace falta luchar para obtenerlo? ¿Hay que ser uno mismo radiante e implacable, o estos adjetivos son privilegio único del sol y de la suerte?

Creo que a todos nos llega nuestra suerte, pero somos nosotros –con nuestro empeño, nuestro coraje…- los que debemos convertirla en buena o mala. En tal tarea, todo vale: ser radiante o ser insinuante, ser implacable o ser tierno y dúctil…

3. ¿Cómo ha vivido la promoción del Premio Planeta, disfrutando o sufriendo? ¿Cómo ha logrado sobrevivir al Planeta y no verse aplastado por él? ¿Va a entonar un ¡basta ya de premios! o, al contrario, va a coger carrerilla? ¿Cuál sería su premio definitivo?

Como ya sabía de mi anterior experiencia como finalista (“El jardín de las dudas”, 1993), la promoción del Planeta atosiga un poco, pero no es letal. Además, yo tengo aguante y no me gusta nada quejarme… ¡aún menos cuando me toca la lotería! En general, ni busco ni rehúyo los premios. Me río de los que se pasan la vida haciendo aspavientos de triunfadores o lamentando su condición de marginados héroes o –los peores de todos- recibiendo premio tras premio y diciendo siempre que no les gustan ni les importan. No hay premio definitivo, por lo demás, salvo uno que menciona el jinete desaparecido de mi novela en su única aparición en escena. Y estoy de acuerdo con él.

4. ¿Cree en la suerte en la política, más allá de que puedan existir políticos con buena o mala estrella? ¿Hace falta suerte para sobrevivir en la política?

Hace falta cierto azar favorable en todo lo que no depende completamente de nosotros, como la política o el amor.

5. Escritor, filósofo, catedrático, jubilado, activista político… ¿Es también inversor? ¿Cómo invierte su dinero? ¿Qué consejo daría a los inversores en estos momentos de crisis?

De dinero apenas sé nada. El mío lo invierto en puros, whisky y libros. De lo demás, para que no nos arruinemos, se ocupa afortunadamente mi inteligente esposa.

6. Además del irónico método que utiliza un personaje de su novela, Narciso Bello, que no desvelaremos por quienes aún no han leído la obra, ¿conoce algún secreto de la buena suerte que nos quiera compartir?

El más clásico de todos: “A Dios rogando y con el mazo dando”.

7. ¿Se puede tener dinero y escrúpulos a la vez, o hay que ser como El Dueño y El Sultán de su obra? ¿Cómo establecería los límites, en el mundo actual, entre la ética y el dinero?

Soy de los que creen que los grandes millonarios deben su fortuna, por lo general, no a sus buenas cualidades, sino a las menos recomendables. Hay un cierto nivel más allá del cual seguir ganando dinero no es buena señal… Pero en fin, no olvidemos que incluso los peores plutócratas también pueden ser grandes mecenas y eficaces filántropos…

8. ¿Son las apuestas, el juego, una alternativa en estos tiempos de crisis y de pérdida de valores? ¿Por qué sociedad apuesta usted?

No creo que se pueda vivir sólo de jugar, pero quizá es que yo soy muy torpe para ello. En general, soy poco apostante, y desde luego, en cuestiones sociales no me fío de lo que traiga el azar sino de lo que consiga el esfuerzo compartido y los ideales en marcha.

9. De candidato a premiado, de apostante a ganador, de La curva del Pardo (título con el que se presentó) a La Hermandad de la Buena Suerte, de Patricio (pseudónimo que utilizó) a Fernando Savater? ¿Qué ha ganado en este trayecto y qué ha dejado atrás? ¿Se ha sentido defraudado o gratificado con el proceso?

No soy tan pueril como para imaginar que un premio, por bien dotado que esté, pueda mejorar o empeorar sustancialmente la vida. Yo pongo mis empeños en cosas diferentes y muy sutiles o, por decirlo en plan ludópata, apuesto en tapetes muy diferentes.

10. Ha dicho que se identifica, entre todos los personajes de su novela, con el caballo Espíritu Gentil, que ha ganado y ha perdido y no sabe qué pasará…¿Se identifica también con el nombre? ¿El espíritu sobre la materia? Gentil tiene muchas acepciones (pagano, amable, brioso, noble, notable): ¿Cuál es la que mejor le definiría?

¡Ya quisiera yo ser sólo un gran campeón equino, un auténtico pura sangre como mi “Espíritu Gentil”! Yo sólo soy gentil en cuanto pagano, y desde luego muy consciente de mi componente predominantemente material…

11. Es conocido por lo llamativo de sus gafas y durante un tiempo las adquiría en Venecia desde un día en el que se refugió de la lluvia en una óptica. ¿Fue una suerte que aquel día que llovía en Venecia comprara unas gafas de Danilo Carraro? ¿Sigue comprando gafas allí? ¿Le traen suerte? ¿Tiene algún objeto en el que confía para tener suerte?

Hace tiempo que no voy por Venecia: ¡mala suerte! Mis últimas gafas de Carraro son de hace ya bastantes años y no sé si habrán aparecido nuevos y audaces modelos. Mis últimas gafas son japonesas, preciosas, y no se las debo a la lluvia ni al diseño italiano sino al diligente afecto de mi mujer.

12. Ha escrito muchas y variadas páginas, todas muy celebradas, cada una en su estilo, pero, ¿siente que aún se ha dejado algo en el tintero?

Sé que aún no lo he dicho todo, pero no sé lo que aún me queda por decir…

Nota: publicado originalmente en la revista Renta 4.

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Autor

Juan Luis Recio

Blogger gastronómico y de tendencias, crítico de vinos (XL Semanal), letrista, sociólogo, mensista, poeta

Juan Luis Recio

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