Ya en sí es una mezcla, como corresponde, en este caso de coctelería y boîte, donde disfrutar despacio. Se inauguró hace poco, presentando una primera carta de cocktails elaborada por el reconocido barman Francesc Bretau. De este modo, Slow abrió sus puertas queriendo formar parte de la agenda obligada de Barcelona, sobre todo para quienes estén cansados de bares y clubes sin creatividad y alma. Rescatando el concepto vintage-clásico de cocktail bar y, a su vez, boîte, Slow se presenta así como un espacio íntimo, abierto y diverso, que va cambiando de piel dependiendo de la hora del día y de las necesidades de los clientes, claro. Con una oferta variada y siempre de cuidada calidad, Slow propone además maridajes donde, por norma, conviven variados cocktails, selecta botellería, buena música y platos deliciosos a cualquier hora. Al final, un cotilleo.
Después de muchas horas de mezclar, combinar, catar e idear cual modernos alquimistas, los responsables de Slow tiene el placer de ofrecer a Barcelona algo que presentan como único: la primera edición de su carta de cocktails exclusivos. Esta seleccción de veintiocho nuevas opciones que nos llevará desde países de la vieja Europa como España, Francia, Italia, Rusia o Reino Unido, hasta Estados Unidos y Centroamérica, pasando por el Caribe, Polinesia y Oriente. En este proyecto ha sido pieza clave la experiencia e inteligencia sensorial del reconocido barman Francesc Bretau, ganador de Diageo Tequila Don Julio 2011 y cuarto clasificado en el campeonato mundial de bartenders Appleton en Jamaica 2010, entre otros galardones.
Clean Martini, Slow Paris Barcelona, Willy Wonka, Madame Butterfly, Engaña Mujeres, Slow Motion, Nube Rosa o Slow Pleasure son algunos de los cocktails de nueva creación que podrá descubrir. Porque, según nos cuentan, Slow no pretende fingir ni quiere encorsetarse. Apuesta por una constante evolución que confán que les llevará a seguir trabajando para que en los próximos meses se amplíe esta primera carta de cocktails que siga motivando a la clientela a visitarles para realizar nuevos descubrimientos. 
Situado en un céntrico dúplex del Eixample, Slow es un espacio que se divide en dos plantas y tres ambientes. La Cocktail Room vibra por la combinación de rojos y violetas vibrantes y homenajea a los antiguos clubs de la época dorada de la coctelería en Nueva York. Arriba las salas se transforman en una apuesta pensada para los más noctámbulos. La Candy Box, con sus paredes aterciopeladas, destila fantasía y recuerda a una pequeña ópera. En la Boîte, en cambio, es el sonido el auténtico protagonista junto a la vista, que se verá inundada por una espectacular iluminación de LEDs.
Slow
C/ París 186 (Metro Diagonal)
08036 Barcelona
Página web: www.slowbarcelona.es
