No es una nueva ciencia pero sí una nueva tendencia que nos viene a enseñar que existe una cerveza para cadapersonalidad y para cada momento. Pwero, ¿cuál es la mía? Se preguntará. No se preocupe que aquí le daremos algunas pistas, ya que marcas legendarias como Guinness, Paulaner, Affligem y Murphy’s entre otras, son algunas de las cervezas que nos ofrecen experiencias que se adaptan al estilo de vida de cada uno. Cervezas de importación prémium que quieren brindar a sus consumidores algunos momentos especiales.
Es claro que durante muchos años, España fue un país en el que la cultura de la caña estaba, y aún sigue, muy arraigada en nuestra tradición. Básicamente se trataba de un acto social sin distinciones de marca. En un país en el que nos consideramos en mayor o menor medida gastrónomos o enólogos, no existía sin embargo lo que podríamos llamar una auténtica “cultura cervecera”. Pero el mundo de las cañas ha evolucionado hasta convertirse en una filosofía de vida. Existe una nueva tendencia que es la que han dado en definir, como broma simpática, la cervezología. Los consumidores buscan productos con los que identificarse, que les representen, que encajen con su estilo de vida. Quieren saber más sobre su historia, su proceso de fabricación, su “perfect serve”. Buscan su cerveza acogiéndose al refrán modificado de “Dime qué cerveza bebes y te diré quién eres”.
Y en ese sentido aquí les damos algunas pistas. Por ejemplo, para los verdaderos sibaristas, ¿qué tal unas cervezas de abadía, como la Affligem, una de las cervezas de abadía belgas más auténtica, que tiene sus orígenes en la abadía benedictina más antigua de Flandes. Su historia está llena de rituales, dedicación, pureza, calidad y sabiduría cervecera. Por eso mantiene la receta original que utilizaban los monjes desde hace 950 años, como les contaré en los próximos días. Su segunda fermentación en botella hace de ella un producto único. Puede saborear la cerveza Affligem en cualquiera de sus tres variedades: Blond (color rubio dorado, aroma fresco y sabor con final amargo), Dubbel (color rojizo marrón, aroma afrutado y sabor con final dulce) y Tripel (color rubio pálido, aromas frutales y sabor con matices de madera). La último tiene una graduiación alcohólica (9,5 %) superior a las otras dos (6,8 %).
Pero en nuestro país también podemos degustar Legado de Yuste, la primera cerveza de abadía prémium nacional. Es una cerveza de estilo abadía que recoge todos los valores tradicionales de las manos expertas de los maestros cerveceros de Flandes, traídos por Carlos V durante su retiro en el Monasterio de Yuste, en Cáceres. Es una cerveza de color ámbar de oro viejo y una espuma consistente de color blanco roto con un aroma de hierba de campo y sabor a caramelo tostado con matices frutales y amargor suave. La graduación alcohólica es de 6,5% en volumen.
Y si pensamos en espíritus inquietos y vanguardistas, ¿qué tal si les ofrecemos unas cervezas con personalidad propia? Por ejemplo la Paulaner, la cerveza de trigo de Munich. La Paulaner no es sólo moderna y refrescante, sino que también es auténtica y original. Actualmente se sigue fabricando según la Ley Bávara de Pureza de 1516, la ley alimentaria más antigua del mundo. Esta norma ancestral permite utilizar únicamente cebada, lúpulo, agua y levadura. Respetando sus principios, Paulaner sólo utiliza ingredientes de primera calidad como la cebada de verano, el lúpulo aromático, agua virgen de una fuente a 240 metros de profundidad y levadura de cultivo puro de la Cervecería Paulaner.
Paulaner cuenta con cervezas de trigo, aquellas que le han dado fama mundial, y cervezas Lager, conocidas por su sabor suave y refrescante. Entre las cervezas de trigo destacan la tradicional, la buque insignia de la casa, la Paulaner de trigo (Naturtrüb); Paulanerde trigo sin alcohol (Alkoholfrei), el mismo sabor e igual de refrescante; Paulaner de trigo tostado (Dunkel) y Paulaner de trigo filtrado (Kristallklar). Entre las Lager, cabe citar, para los más tradicionales, la cerveza Salvator (estilo Doble Bock), el pan líquido de los monjes y la Original Münchner (estilo Hell) tanto con alcohol como sin.
Pero hay más opciones: por ejemplo, ¿se atrecen con una Mort Subite? Es una cerveza belga afrutada de fermentación espontánea o Lambic que se elabora desde 1721 exclusivamente en el valle de Zenne, al sur de Bruselas, lugar único en el mundo donde se dan los organismos necesarios para iniciar la fermentación espontánea de su mosto. No se asusten si la beben ya que toma su nombre de un juego de dados que se jugaba en una cervecería de Bruselas con el mismo nombre: a la mort subite. Se ofrece en dos variedades: Framboise con sabor a frambuesas y Kriek con sabor a cerezas.
Pero los perfiles actitudinales de la población cervecera son muy variados: pensemos en aquellos que no salen sin sus amigos y quieren inundar o inundarse con cerveza en un pub irlandés. ¿Qué tal la pura intensidad de una Guinness? De espuma cremosa y sabor ligeramente amargo, con matices de regaliz, y arraigada con la más pura tradición irlandesa, una buena pinta de Guinness debe ser servida en dos tiempos, en un tiempo máximo de 119,5 segundos para que se disfrute de la espuma suave y cremosa. Sin duda Guinness, es el referente de la cerveza stout por excelencia a escala mundial.
O también pueden optar por la Murphy’s, cerveza tostada irlandesa. Es una cerveza roja tostada de sabor suave, acaramelado y frutal, que resulta refrescante y fácil de tomar. Originaria de la ciudad de Cork, es una cerveza muy adecuada para los que se quieren iniciar en el mundo de los sabores de las cervezas de importación.
Pero si no quiere tano bullicio sino disfrutar de la tranquilidad, quizás prefiera una cerveza belga no demasiado compleja, sin menoscabo de la calidad, como la Maes Pils. cerveza tradicional desde 1880. Su especial sabor se debe a que es elaborada con agua desmineralizada al 100 %, malta de cebada, malta de trigo y uno de los más exquisitos lúpulos que aporta ese amargor de una gran Pils. Una rubia belga de color amarillo brillante profundo y una espuma blanca marfil con un toque ligero a clavo que da ese característico sabor amargo afrutado.
O por una Judas, de la que dicen que es una maliciosa seducción, pero una divina cerveza. Esta cerveza se elabora siguiendo la tradición cervecera belga cuyos orígenes más antiguos datan de 1880. El resultado es una cerveza belga excelente de color ámbar claro y tonalidad de oro viejo. Con aromas frescos frutales muy acentuados, sobre matices a cereales, lúpulo y hierba recién cortada, con recuerdo final dulce de caramelo y sabor dulce de malta con notas amargas. Consiguió la medalla de plata en “Le Monde Selection” de 1989. Ojo con la graduación alcohólica, que es de 8,5% en volumen.
Y así va esto de la cervezología. Pero como cervezas hay muchas y buenas, ya volveremos más adelante sobre el tema, si les ha resultado interesante.
