Este vino, de origen castellano-leonés, viene exactamente de la zamorana D.O. Toro y responde al nombre de Matsu El Viejo 2018, siendo calificado por sus propios elaboradores, que no son otros que el Grupo Vintae, como «nuestro vino top de la D.O. Toro, que procede de viñedos muy viejos, algunos de más de un siglo, prefiloxéricos y de muy baja producción. De ahí este vinazo». Y la verdad es que tras probar este excelente vino no se puede decir que hayan exagerado, sino que se han ajustado a la realidad. todo un vinazo del que vamos a hablar hoy, proceden de de viñedos centenarios lo que le confiere lógicamente una gran complejidad como vamos a desentrañar en su análisis.
Para empezar debemos saber que Toro fue uno de los grandes descubrimientos de los viajes de la #CuadrillaVintae en busca de viñedos. En 2005 encontramos allí la mayor cantidad de viñedos centenarios y prefiloxéricos que habían visto, según ellos mismos nos cuentan, con unos suelos arenosos perfectos para la vid y un clima continental idóneo para evitar la aparición de enfermedades. Todas estas condiciones habían propiciado el mantenimiento de una viticultura ancestral, basada en el respeto de los ritmos naturales. Pero, nos contaron que sin duda, lo más especial que encontraron en Toro fueron sus viticultores, hombres y mujeres con un apego emocional a la tierra, a la que han dedicado esfuerzo, sabiduría, respeto y sacrificio durante generaciones. Por eso ellos ponen cara, como podemos ver en sus etiquetas, a los vinos de Bodega Matsu, una palabra japonesa que significa “esperar” y transmite la filosofía de este proyecto. Esperar a que la naturaleza siga su curso, a que los viñedos cumplan 100 años, esperar al momento perfecto para abrir una botella de vino. Con El Pícaro, El Recio, El Viejo y La Jefa han querido elaborar vinos que conserven la potencia tradicional de los viñedos de Toro, pero aunándola con la frescura y elegancia que caracteriza a todos los vinos de este Grupo que elabora, partiendo de Rioja, vinso en varias D.O. de nuestro país.
En concreto, el año 2018 en la zona fue muy húmedo, sobre todo en primavera, y con temperaturas más bajas de lo habitual. Gracias al calor en la fase final de la maduración la uva llegó a bodega con calidad excelente y un estado sanitario inmejorable, lográndose así unos vinos más ligeros y finos al ser un ciclo fresco.
El Viejo 2018 se elabora al 100%con la variedad tinta de Toro, procedente de una selección de viñedos centenarios de producción extremadamente limitada, crecidos en suelos arenosos con alto componente pedregoso granítico. La vendimia fue manual y llevada a cabo entre finales de septiembre y la primera quincena del mes de octubre. Tras 14 días de maceración, se produjo la fermentación espontánea en depósitos de hormigón de 15.000 kg. La fermentación maloláctica se realizó en estos mismos depósitos, obteniéndose el vino mediante un filtrado suave y clarificación no agresiva. La crianza fue de 16 meses en barricas nuevas de roble francés, alcanzando un grado alcohólico de 15%/ Vol.
De color rojo picota profundo, de capa alta, con notas violáceas en el borde, en nariz muestra una complejidad elevada al extremo, con una intensidad media pero enormemente rica en matices. Muestra un elegante compendio de aromas a frutos negros maduros, acompañados por matices más cremosos y dulces de la barrica, y unas notas especiadas finales. A su paso por el paladar es muy amable, destacando su suavidad, plenitud y voluptuosidad en todo su paso por boca. Es muy complejo también en boca, manifestando la excelente maduración, fruto del bajo rendimiento de los viñedos viejos. Su PVP es de 34,95 €.
Y hablaba de vino castellano-leonés porque mañana comentaré otro vino del mismo Grupo pero de otra D.,O. también dentro de esta misma Comunidad Autónoma, la nueva añada de Bardos, de la D.O. Ribera del Duero.

