¿Llegan los mejores a los mejores puestos?
Cada día veo más claramente que no. La movilidad profesional es limitada. Y el principio de igualdad de oportunidades, puro escarnio. A menos que…
…a menos que por «los mejores» entendamos los «más adecuados»: formando parte del ingrediente «adecuación» un buen márketing personal, conexiones inconfesables, cierto instinto asesino en las relaciones sociales y -por llamarlo así- buenas dosis de «inteligencia política».
Ahora que la «inteligencia emocional» y más recientemente la «inteligencia social» son términos generalmente incorporados al marco conceptual de la mayoría de personas, sería bueno que alguien conceptualizase las bases de lo que yo llamo «inteligencia política». Tiene mucho que ver con las relaciones de poder y la sumisión o no del individuo al orden establecido y regido por una clase hegemónica de medianías y jerifaltes sin escrúpulos.
Que no, que no. No llegan los mejores. O tan sólo una parte. Que el sistema es manifiestamente ineficiente. Y, por supuesto, injusto. Que cada vez lo veo más claro.