Creo que la frase se la oí decir a la difunta escritora Carmen Martín Gaite: «Si pasó, no le vi». Y estremecí: cuán bello puede ser el idioma castellano. Qué prodigiosas sus construcciones.
El escritor Marcos Ordóñez me había recomendado la lectura de «Entre visillos». Fue uno de mis libros de referencia en los años 70. Marcos Ordóñez no consiguió disuadirme de que cursara la carrera de periodismo, empero. Recuerdo su dormitorio en Barcelona repleto de chistes de Forges: suelo, paredes, techo.
Y entre varapalo y varapalo a los estudios de periodismo, salió el nombre de Martín Gaite.
A «Entre visillos» siguió la lectura de «La búsqueda del interlocutor». Y otros textos.
Recuerdo de Carmen Martín Gaite un gorro característico, sienes plateadas y una prosa tersa.
Intentaré releerla.
Suyo es -si no voy errado- el monumental diálogo en que recoge de su experiencia la sabia respuesta en el más acendrado castellano:
-Si pasó, no le vi.