Disfruto yendo a los eventos sobre gestión en la medida en que me encuentro con gente sana o con ganas de serlo…
Sin embargo, llevo siempre en la mente una mascarilla anti-humo por si las moscas. No sea que la visita resulte asfixiante en un zoco que combina humanismo con mercadeo, sabiduría con picos de oro, oropel en la fachada con no desdeñables vetas de oro en algunos corazones. Sí, he estado en Madrid, en ExpoManagement.
En realidad he acudido a ExpoManagement para ver al amigo Alex Rovira, escuchar lo que dice y lo bien que lo dice.
He tenido el privilegio en los últimos seis años de reencontrarme con quien fue -a pesar de su juventud- uno de mis mejores profesores de Márketing en la escuela de negocios ESADE en Barcelona. Su sesión sobre los sistemas de información en el Márketing constituyó flor de un día en un módulo repleto de profesores mediocres que erosionaban la marca de la escuela dilapidando el caudal de prestigio aportado en décadas anteriores por pedagogos probos.
Alex brilló aquel día con luz propia y cuando años después supe de su incursión en el mundo editorial con la publicación de «La brújula interior» retomé el contacto con él, recomendé su excelente libro en los medios donde escribo y asistí a un espectáculo alucinante: el de su progresión humana, literaria y mediática, por este orden.
Cuando vi al querido amigo exponer su ponencia sobre «Los siete poderes» en la abigarrada sala central del Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid me dije a mí mismo: «Alex es mucho Alex».
Su exposición fue sobria, serena, con pausas muy bien distribuidas, imágenes en la pantalla concisas y cuando tocaba, tono cálido y exento de artificio. Alex triunfó una vez más.
«Los 7 poderes» son los 7 valores que jalonan la trayectoria que debemos recorrer y que debe culminar en el valor de la cooperación.
La flor y nata empresarial ovacionó al joven conferenciante. Y por unos momentos sentí la grata sensación de que esa ovación también era para mí por cuanto sintonizaba con lo dicho, por quien lo decía y con el tono empleado.
Dije antes que en lo que a actos sobre gestión concierne suelo ir mentalmente pertrechado con una mascarilla anti-humo, gas dañino que prodiga el sector, donde abundan los adalides del artificio, los perseguidores del best-seller a cualquier precio y los mercaderes que organizan el espectáculo.
El humo nos priva del oxígeno, que es fuente de vida y bienestar. Es lo que tiene el mundo del management: una de cal y otra de arena. Con tiento hay que discernir entre el artificio de los muchos con la valiosa jalea real que nos aportan unos pocos.