Lo esencial. Lo que merece nuestra atención prioritaria: ¿Qué es? ¿Y le hemos dedicado nuestro tiempo de manera preferente? ¿Qué personas o cosas se han llevado nuestra atención, nuestro afecto, nuestro beso?
De manera recurrente mi amigo Alex Rovira me reafirma su convicción sobre la importancia de discernir entre lo esencial y lo accesorio. Es un consejo sabio a poco que seamos conscientes de la fragilidad de nuestras circunstancias y de la caducidad de nuestras vidas.
Detectar lo esencial y no perder el tiempo en fruslerías. Puro sentido común que debiera guiar nuestras acciones, lejos del ruido y de la confusión.
Me vienen a la mente las tajantes palabras con que Jean François Revel inicia sus memorias: entre sus mayores errores figura el haber permitido a tanta gente que le robase porciones de su tiempo.
El tiempo, mi tiempo. Darle sentido. ¿Cómo? Encontrando lo esencial y aplicándolo a ello sin vacilación.