Leído en un cartel de una agencia de viajes que promueve destinos caribeños: «Volverá sonriendo».
No se puede decir más en menos palabras. El valor intangible de la sonrisa alcanza resonancia estratosférica.
Los que trabajamos en el sector de la hostelería vacacional bien sabemos del valor de una sonrisa: no cuesta nada pero vale mucho. Es nuestro intangible por excelencia.
La psicología de lo vacacional requiere a los prestadores de servicios proveer de felicidad a sus clientes. Que vean a su alrededor gente feliz. Que sus vacaciones sean una fiesta compartida.
En cualquier empresa u organización hay gente que sonríe y que no. Gente que aporta buenas vibraciones y gente que no. Gente que suma y gente que no.
Una justa política de retribución debiera contemplar este factor.