-Si quiere ser periodista, dos consejos le daré: no se conforme con ser un periodista del montón y viaje siempre en transporte público.
Tales consejos me dio a comienzos de los años setenta el ya difunto señor Vinyolas, a la sazón secretario del Ayuntamiento gerundense de Vidrá y periodista durante la segunda república.
Estoy leyendo estos días a Ryszard Kapuscinski, el también difunto periodista polaco, quien postula el segundo consejo: ser uno más entre tantos en los medios de transporte para captar la realidad e informar de ella.
En el libro «Los cínicos no sirven para este oficio» (editorial Anagrama) el admirado corresponsal de guerra dice cosas muy interesantes.
Me llama la atención, por ejemplo, su llamamiento a escuchar con respeto a los más jóvenes, cuanto menos por pragmatismo. «Sólo nos prestarán atención si primero nosotros se la prestamos a ellos» (cita no textual)
Y en cualquier caso -señala Kapuscinsky- «los mayores siempre somos los perdedores por cuanto los más jóvenes nos sobreviven» (cita no textual)
El autor realiza consideraciones muy descarnadas sobre el estado del mundo, la dificultad de ejercer el periodismo con dignidad y el imperativo ético de ser humilde.
No sé si en mis años redaccionales fui algo más que un periodista del montón. Sí puedo asegurar que siempre he sido un usuario devoto del transporte público. Una auténtica escuela para entender lo que pasa en la calle.