Esto es lo que hay

Miguel Ángel Violán

Una tal Gemma Nierga

Gemma Nierga cumple diez años presentando “La Ventana”.

Yo me alegro por ella y acto seguido me traslado a los años ochenta y recuerdo la anécdota de su madre y mi suegra…

-A ver si su yerno encuentra algo para mi hija.

La madre de Gemma compraba el embutido en la charcutería de mis suegros, en la Izquierda del Ensanche barcelonés. Era 1987 y yo acababa de llegar al diario AVUI como redactor-jefe procedente de TV3.

A la sazón Gemma se adentraba en el periodismo y su madre sondeaba posibilidades hablando con mi suegra. Toda ayuda es poca para iniciarse en este sector. (Algún día explicaré algo parecido que mi madre intentó por mí -con infructuoso resultado- ante un fantasmagórico personaje).

No llegué a hablar con Gemma pero un tiempo después- sin saber que era ella- me quedé prendado de un programa nuevo que emitían en las madrugadas de Radio Barcelona. Se llamaba “Parlar per parlar” (Hablar por hablar).

Era un espacio de gran frescura y desparpajo, en que los oyentes vertían sus preocupaciones, deseos y a menudo sus fantasías sexuales.

Me llamaron la atención la naturalidad del programa y la capacidad de escucha de la presentadora, una tal Gemma Nierga.

En aquellos tiempos –eso lo supe después- la gran preocupación de Gemma era que alguien se dignase telefonear al programa. Amigos y familiares estaban movilizados para tal fin.

Pero bien pronto el programa cogió velocidad de crucero con un flujo incesante de variopintas llamadas. La audiencia se disparó.

Hice mi modesta contribución dedicándole un artículo laudatorio en la contraportada de mi diario: “Gemma, t’escolto” (“Gemma, te escucho”). Así lo titulé. Era un breve texto en que invitaba a nuestros lectores a escuchar el programa.

Unas semanas más tarde encargué a un colaborador del diario, Ismael Nafría (unos años más tarde se consagró como especialista en Internet en La Vanguardia y luego en El País) grabar el programa de Gemma toda una semana y elaborar una antología de citas en base a las aportaciones de los oyentes.

El reportaje tuvo mucho impacto.

Con el tiempo el programa despegó del todo y en versión castellana dio el salto a toda España a través de la cadena SER.

Y yo me alegré mucho.

Consolidada Gemma en la SER como presentadora del espacio “La Ventana”, alguien me apuntó quién era ella y su madre…

Me hizo mucha ilusión saberlo. No hay nada más gratificante que hacer la apuesta por el talento de alguien que lo merece y que el tiempo te dé la razón.

Me gusta el tono de Gemma. Tiene dos de los ingredientes básicos para ser un gran comunicador: empatía y voluntad de servicio. Y, por lo que intuyo en ella, un extraordinario tesón.

Gemma estuvo recientemente en Palma de Mallorca presentando “La Ventana” desde la bella azotea del restaurante «Mediterráneo» en el Paseo Marítimo. Fue imposible saludarla ante el aluvión de asistentes.

Unas horas después, de manera inopinada, me la encontré en las escaleras mecánicas del aeropuerto de Palma. Le expliqué las anécdotas expuestas y puso cara de quedar alucinada, si bien debió de creerme ante la precisión de los datos.

La historia de Gemma me enseñó muchas cosas. Entre ellas, las maneras insospechadas en que el reconocimiento profesional puede llegar a las personas. También La dureza de los comienzos (a nadie le regalan nada).

Y muy importante:la importancia de disfrutar con humildad del éxito recordando siempre nuestros orígenes.

Porque todos tenemos un pasado. Menos los necios.

Felicitats, Gemma!

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Miguel Ángel Violán

Miguel Ángel Violán, Barcelonés. Periodista y escritor. Formador de comunicadores con millares de ex alumnos repartidos por toda España y Latinoamérica. Es doctorando en oratoria y conferenciante.

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