Esto es lo que hay

Miguel Ángel Violán

Apreciadas librerías

He ido a la ciudad de Vic (Barcelona) y he pasado por la librería “La Tralla”, lamentablemente cerrada ya que descansan también los lunes por la mañana, circunstancia que yo ignoraba.

Con todo, he podido ver los libros que exponen en sus vitrinas y un montón de octavillas colgadas anunciando cursos de todo tipo.

“La Tralla” es una excelente librería, debo decir, aunque se les peguen las sábanas los lunes…

En Barcelona he sido durante muchos años asiduo de la librería “Herder” de la calle Balmes y de la más modesta pero bien nutrida librería “Pléyade” en Juan Sebastián Bach, muy cerca de la plaza Gregorio Taumaturgo.

Modernamente hago incursiones a la FNAC en el complejo de l’Illa de la Diagonal: lo bien surtido de sus estanterías compensa del aire despistado -cuando no indolente- de sus jóvenes dependientes.

Para los amantes de la geografía y los viajes, les aconsejo la librería “Altaïr”, en la Gran Vía, muy cerca de Plaza de Cataluña. Tienen los materiales muy bien ordenados y ofrecen cortésmente sillas, butacones y sofás para ojear la mercancía de manera distendida, hacer arrumacos a las portadas y flirtear con una lectura rápida de prólogos y solapas.

En los años sesenta era célebre en Barcelona el bar-librería “Cristal”, en la calle Balmes, a pocos metros de la Plaza Molina. Era llamativo encontrar una cafetería donde se te permitía ojear libros. Desgraciadamente la librería cerró, aunque me consta que dejó impronta en muchos barceloneses de una época en que leer era una actividad un tanto sospechosa.

Siempre que viajo a Santiago de Compostela (como mínimo una vez al año) me sumerjo en “Folhas Novas”, el céntrico establecimiento con escalera de espiral que ofrece fondos sobre las más variadas materias. Es grato ojear los libros allí, acaricias lomos y portadas mientras llueve en la calle y uno piensa en el inminente chocolate con churros que tomará en la cafetería “El Muelle” (hasta hace poco bueno, bonito y barato).

En Palma de Mallorca, donde resido buena parte de la semana, me torno eminentemente práctico y acudo a El Corte Inglés de las Avenidas (ignoran por ahora mi mendaz supresión de la fotonoticia de la Escuela de Sardanas y no me impiden el acceso-véase al respecto mi inserción anterior-). Hay un poco de todo si bien se encuentran a faltar muchos libros clásicos o especializados.

Mi más reciente descubrimiento palmesano es la librería “Literanta”, a pocos metros de la céntrica Plaza de Santa Eulalia. El ambiente es agradable, tienen una pequeña cafetería incorporada y ofrecen presentaciones de libros en un rincón del local. El establecimiento tiene además ese toque boquemio pero pulcro que nos gusta a los que somos de clase media, nos sentimos bien en los ambientes cosmopolitas pero no nos gusta que nos vengan con historias raras.

Este es un primer recuento de mis librerías favoritas, al menos en España. En Estados Unidos y Alemania conocí también librerías dignas de mención. Lo más importante es que en ellas nunca me sentí un intruso mientras que en muchas librerías españolas hasta hace poco parecía que tenías que pedir perdón por haber osado entrar.

Nada hay más conmovedor y estimulante para la comprar de libros que un dependiente de librería que conozca los libros y se entusiasme por facilitártelos. Es ésta una especie muy rara y probablemente en vías de extinción si alguna vez llegó realmente a existir.

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Miguel Ángel Violán

Miguel Ángel Violán, Barcelonés. Periodista y escritor. Formador de comunicadores con millares de ex alumnos repartidos por toda España y Latinoamérica. Es doctorando en oratoria y conferenciante.

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