Esto es lo que hay

Miguel Ángel Violán

Perro cara Abajo

Tras mi anterior inserción sobre el fascinante mundo de la sexualidad, quizá algunos de mis lectores esperen nuevas incursiones en la materia.

Todo lo contrario: retorno al ámbito de la espiritualidad y el buen discernimiento, donde mejor se acomoda mi natural pudor.

Hoy quiero hablarles de Perro cara Abajo, mi postura favorita en yoga.

No se rían ante el equívoco nombre: a cuatro patas sobre el suelo cual can juguetón o –si en celo- propiciando el asedio sodomizante de cualquier congénere vagabundo.

Frivolidades al margen, es una de las posturas más sencillas y relajantes para las lumbares y el resto de la espalda. De las miles de posturas computadas en las técnicas milenarias del yoga, ésta es una de las más completas y al mismo tiempo placentera y beneficiosa.

La auténtica juventud de una persona se mide por la flexibilidad de su cuerpo y muy en particular de su columna vertebral.

Haga el Perro cara Abajo y aliviará un sinnúmero de tensiones. Compensará los efectos colaterales de la vida sedentaria y esos bloqueos musculares que derivan en malas posturas y molestias sin fin.

El Perro cara Abajo es-pirueta aparte- un monumento al sentido común, un acto de devoción en pos de una espalda recta. Una postura de equilibrio básico, estabilidad, enraizamiento. Un goce sereno.

(Y si encuentra ocasionalmente en el suelo un hueso, espere al final de la sesión antes de roerlo).

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Miguel Ángel Violán

Miguel Ángel Violán, Barcelonés. Periodista y escritor. Formador de comunicadores con millares de ex alumnos repartidos por toda España y Latinoamérica. Es doctorando en oratoria y conferenciante.

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