Los términos libro y libertad van recurrentemente asociados. De ahí el nuevo término que hemos compuesto: «librertad».
Para que en la historia del pensamiento muchos libros vieran la luz otros tantos autores han tenido que pasar sangre, sudor y lágrimas.
Para que muchos de los libros actuales sean bagatelas de entretenimiento y placer, una legión de obras ha tenido que ser sometida a observación, escarnio y represión.
De ahí el carácter mítico del libro, su espíritu tácito de rebelión y su contrastada virtud: abre nuevos horizontes y aporta aire fresco a los espíritus más recluídos en la soledad estéril.
Libro y libertad van de la mano como la cara y la cruz de la moneda.
Es un tándem que ha hecho avanzar al mundo. Página a página.