El aeropuerto de Aruba es pequeño pero pulcro. Sobresalen las cabezas rubicundas de los holandeses que provinentes de Amsterdam viajan a esta isla de las Antillas como quien va a su paraíso particular.
Rojos como cangrejos, dejan atrás una semana al duro sol de Aruba, playas de arena muy blanca y fina y unas buenas dosis de alcohol vacacional.
Tan sólo hace cincuenta años nadie hubiera podido imaginar que la industria vacacional internacional fuera tan pujante y los hábitos de turismo transoceánico tan arraigados.
El vuelo Amsterdam-Oranjestat (la capital de Aruba) dura algo más de 9 horas. La compañía KLM lo cubre a diario con uno o dos vuelos.
Aruba forma -junto a Bonair y Curaçao-las islas ABC (siglas de sus iniciales) en las llamadas Antillas Holandesas del sur. Son islas muy próximas al continente americano, vecinas de Venezuela.
Los arubeños son acogedores y calmos. Y terriblemente políglotas: aparte del holandés, hablan el idioma local, el papiamento, que es una mezcla entre holandés, portugués y español. El español es además hablado por la gran mayoría y con mucha soltura. El inglés también forma parte de su acervo.
La isla fue en otros tiempos famosa por su excelente producción de Aloe Vera, la planta hiperterapéutica que por nuestros lares tan común es en las Islas Canarias.
Históricamente Aruba sirvió de puerto logístico de combustible de los Estados Unidos durante la segunda guerra mundial. Modernamente ha apostado por el turismo vacacional y de congresos. Se nutre para ello esencialmente de los mercados emisores canadiense y estadounidense así como de Holanda, país al que Aruba está vinculado por tratado.
Es de interés reseñar que la isla fue colonia española antes que holandesa. En cualquier caso, es un territorio pequeño, de origen volcánico, y donde la oferta de trabajo ha estimulado la inmigración de otros países del entorno.
La isla de Aruba es muy poco conocida en España. Suena pero poco más. Pero por la calidad de sus playas y su ambiente seguro y amistoso es un territorio que bien pudiera ponerse de moda entre aquellos que buscan conocer nuevos destinos.
El nivel de vida es bueno, las playas bellas y su gente mestiza. Aruba puede ser un grato descubrimiento para quien desee salirse de la ruta de los destinos convencionales, consabidos.
En tal caso recuerde que Bo vini! Significa sencillamente en papiamento “¡Bienvenido!”. Toda una declaración de intenciones.