Si algo hay que reconocerle a la contraportada diaria del rotativo LA VANGUARDIA es que amplía el elenco de entrevistados a personas que viven en el campo de la espiritualidad. Sin remilgos. Abiertamente.
Es un contrapunto feliz a otras temáticas y personajes adocenados, aparte de un cierto embobamiento ante lo que llega de la embajada de los Estados Unidos, CosmoCaixa y las editoriales en general.
Tales entrevistas (hoy leo una al místico y jesuita Javier Melloni) no reciben cobertura en otros medios. Bueno es que las audiencias masivas tengan la oportunidad de conocer otras maneras de sentir y vivir.
Me consta que son muchas las personas adictas al género. Que aprecian esta apertura a nuevos lindes. Nada hay más estimulante que el abrir el terreno de juego del periodismo a aquellos que habitualmente no salen. A la sociedad real, tan a menudo ninguneada.
Aquí La Contra ha hecho un buen trabajo…a medias. Abren horizontes pero dejan mucho por el camino, fuera del sendero.
A menudo para incluir novedades editoriales de interés relativo o personajes que -si no recomendados- lo parecen.
O con preguntas que revelan –por parte del entrevistador de turno- poco conocimiento del tema o puro parafraseo de la respuesta (primero se escribe la respuesta y luego se diseña la pregunta).
Con todo, es un espacio de referencia, de calidad discontinua pero fidelizante.
Yo al menos lo veo así.